
De pequeño, más como juego que como necesidad real, hacíamos de vez en cuando chicles de trigo. El sistema consistía simplemente en coger un puñado de trigo, metértelo en la boca y mascar y mascar hasta que se hacía una pasta en la boca. La cosa podía llevar bastante tiempo y el sabor, como podéis imaginar, no era nada refrescante, pero te mantenía ocupado y te ofrecía la satisfacción de un producto hecho por ti mismo.
Ya veis, cosas que pasan (o pasaban) en los pueblos.
3 comentarios:
Yo hacía bola con una cantidad ingente de chicles. Después me dolían las mandíbulas pero pasaba el rato entretenida.
Te iba a decir que qué malo debía estar aquello Antonio...pero entonces me he acordado de que yo cogía las hojas de los arboles y me las comía, haciendo bola como si fuesen espinacas de Popeye...jaja.
Pues en Finlandia han encontrado un chicle de hace 5000 años.
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