Apitiké

Apitiké
Nuevo servicio para escritores

miércoles, agosto 29, 2007

Llantos a la galería

No me gusta el fútbol. Tampoco me disgusta en exceso. Sin embargo, por las noches suelo dormirme escuchando El larguero en la Cadena SER. Comencé a hacerlo porque me divertía, porque se lo tomaban todo a broma. Y aunque ya ha perdido la frescura de sus inicios, como me gusta levantarme con las noticias, sigo manteniendo esta costumbre. Sin embargo, ayer tuve que apagar la radio.

Fue extraño, una mezcla de vergüenza ajena y asombro. En Sevilla se había habilitado el estadio Sánchez Pizjuan como capilla ardiente de Antonio Puerta, el joven futbolista fallecido de muerte natural. Lo que había montado no era realmente una capilla ardiente, era un circo. La gente gritaba el apellido una y otra vez, los béticos daban vivas al Betis para demostrar que se solidarizaban con el Sevilla, había muestras de dolor, mucha muestras de dolor. Y yo no me lo podía creer.

Tal vez la familia agradeciera tanta muestras de dolor (supongo que no todas sinceras, es imposible que tanta gente sienta tanta pena sinceramente por el pobre chaval), pero tal vez se sintiera apabullada y hubiera deseado algo más íntimo. Ese desgarro colectivo se presentaba a mis ojos (o mis oídos) como una muestra a la galería, una exhibición al resto del universo, una exclamación de "Eh, tíos, aquí en Sevilla somos los más sentidos del mundo mundial y a pasionales nadie nos gana".

Y claro, los periodistas encantados. Por la cobertura, parecía un acontemimiento de luto nacional. Incluso llegué a escuchar a algún periodista comentar que ojalá esta muerte sirviera para algo. No entendía para qué podía servir, supongo que es una frase comodín que se suelta tras cada muerte inesperada, nada más.

Imagino que la familia respirará algo más tranquila (lo tranquilo que puedan estar tras un hecho tan desgraciado) cuando pueda llorar su pena en soledad.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Es increíble el poder mediático del fútbol.
Yo también siento un poco de vergüenza ajena. Me pregunto: ¿sentiría esta gente la misma pena si el fallecido fuese, por ejemplo, jugador del Caja San Fernando? Apostaría a que no. Ya no digo si se trata de un chico de un barrio marginal muerto de una puñalada.
He escuchado a varias personas afirmar: "que pena de chaval. Era un gran jugador y una gran persona. Yo no le conocía personalmente, pero era una gran persona"

Pena me da de como está el mundo, España, y Sevilla (sí, en Sevilla además de mucha fiesta y mucha siesta, también hay problemas de inmigración, pobreza, delincuencia) y la prensa se limita a hablar de la muerte de un jugador de fútbol. Estos días es imposible acercarte a un medio de comunicación, ya sea prensa, tv o radio, sin que estén todo el tiempo hablando de lo mismo.
Luto nacional. Hasta el presidente del gobierno ha dado las condolencias a la familia.
No me sorprendería que a alguien (hay gente pa tó) se le ocurra pedir su beatificación al papa.
Y que conste que también considero que es una desgracia la muerte de este chico

Anónimo dijo...

No sé por qué te extraña, Sevilla es así para todo. Y poco a poco España se va convirtiendo en eso, en un lugar en el que cualquier sentimiento sirve para hacer un espectáculo vergonzoso.
¿No te acuerdas del entierro de Lola Flores en Madrid? De vergüenza ajena.
Es la nueva modalidad de ocio, el espectáculo gratuito. Muere un famoso y hay otros famosos que se paran delante de una cámara, como en las presentaciones de perfumes. La gente va a consumir el show y si para eso hay que decir que el muerto, al que no se conocía, era buena persona, se dice.
Umbral no me gustaba mucho como escritor, pero murió ayer. Claro que no sabía darle patadas a un balón. Ha pasado desapercibido. Emma Penella lo mismo.
La gente no podía ir a sus entierros a cantar "Musho beti eh" o "sevillista seré hasta la muerte".
Pues eso. Y lo siento por el chaval, no sé si era buena persona pero era un chaval, podía haberse convertido en una.

Lee dijo...

There are reasons why some deaths tend to touch people on a deeper level than others. Even in anonymity, when fatality strikes someone who's closer to you and the life you live, it's inevitable that you bond more strongly to this victim and their families although no pain outweighs another. Recently in Brazil we've been stricken by two fatal plane accidents in less than a year, and obviously the headlines, the concern and the mourning to those victims were more visibly shown than for the everyday victims of our urban violence, especially when it strikes the bottom of the pyramid. As for known victims, it's even more understandable. If we mourned every single misfortuned anonymous death we hear of, we'd do nothing but mourn. The role of the press is not only to inform but to hold your interest long enough to keep you buying the paper or watching the news. It seems callous when all they do apparently is milk the cow until another piece of interesting news come along, but after all it's their work, and if they're still doing things this way, it's because we prove their strategy right.

Maite dijo...

A ver si esos mismos que se han hartado de decir que siendo de otro equipo están con el Sevilla, se sienten tan apenados si un lamentable día a algún desaprensivo se le ocurre ir con una navaja al campo de fútbol y acabar con la vida de algún hincha del equipo contrario.

palito dijo...

De acuerdo contigo... Vaya días debe estar pasando esa familia.
Un beso

Arita dijo...

Yo, que trabajo eventualmente en la Ser te diré que lo que amí me pareció peor fue abrir el Hora 20 con la retransmisiónd e un gol de Puerta. Muy... gore, diría yo. En fin, creoq ue a este tema se le está dando demasiada cobertura, vale que es muy trágico y tal, pero vamos, que cuántos otros no habran muerto practicando deprotes o en el salón de su casa, msimamente.

Ruth dijo...

Me parece que lo que produce verdadera fascinación es el fenómeno de la muerte en directo.

Zero Neuronas dijo...

Efectivamente a todo. Esta muerte es más un fenómeno mediático-sentimental-sensacionalista que una noticia que merezca la cobertura y las repercusiones que ha tenido.
Pero bueno, lo mejor será predicar con el ejemplo y dejar de hablar de ello.