El sábado por la mañana fuimos a Catania. Me habían dicho que era una ciudad fea y caótica que apenas merecía la pena visitar, pero a mí me gustó. Ciudad portuaria y a la vez a las faldas del volcán Etna, tal vez su encanto reside en esa extraña mezcla. Te puedes encontrar edificios majestuosos y sólo unos pasos más allá ver una fachada bastante deteriorada, pero no tanto como en Palermo. Y es curioso entrar al teatro griego, al que se accede por una puerta normal de una calle, como si entraras a un museo normal, sin dejar adivinar lo que se oculta dentro:
Comimos en un restaurante recomendado. Bien, pero algo caro. Y a eso de media tarde, cuando haber pasado tanto calor ya se hacía insoportable, hicimos algo que ya se había convertido en un pequeño clásico: volver pronto a Taormina. Esta vez llegamos lo suficientemente temprano como para darnos un bañito en la piscina del hotel antes de ducharnos y volver a salir a la ciudad. Paseo vespertino, cena, copa y al hotel. al día siguiente pasaríamos el día entero allí.
1 comentario:
Dejaré de rechinar los dientes de envidia por tu viaje y si mi conocimiento del italiano no me falla. Capo di capi, es Jefe de Jefes. Sí que parece una serie, sí.
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