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domingo, junio 11, 2006

Y yo que creía en la paz

De niño, yo era muy ingenuo. Antes, eso iba con la edad. Recuerdo que cada vez que veía en la tele o escuchaba en la radio (en mi casa rara vez entraba un periódico) que ETA había cometido un atentado y matado a tantas personas, yo no podía comprender cómo alguien podía asesinar de aquella manera tan gratuita. Pero de niño también tenía cierta clarividencia, y me entristecía pensar que cuando fuera mayor tal vez entendería aquello que en mis pocos años de existencia se me escapaba. Y la idea no me gustaba.

De niño, oía las noticias de los atentados y me preguntaba si eso se acabaría alguna vez.

El caso es que crecí conservando cierto grado de ingenuidad. Por eso, cuando empezó el proceso de negociaciones, yo lo recibí como una gran noticia. A mi cabeza aún infantil en muchos aspectos no le cabía ninguna duda de que todo el mundo se uniría ante la simple idea de que ETA ya no iba a matar nunca más. Parecía que iba a ser así, pero el mundo no es de los ingenuos (por suerte o por desgracia)

Así que ayer un montón de gente salió a la calle para reclamar que ETA siga matando... está bien, no pedía exactamente eso, soy un demagogo. Pero ellos también lo son, si no, ¿a qué viene que llevaran una gran bandera española con la pregunta: ETA-Zapatero-PSOE, ¿quién está detrás del 11M? ¿No puede presentarse ante eso una denuncia por injuria? ¿Por qué siguen a vueltas con lo mismo? ¿Qué quieren ellos ocultar?

Lo difícil de entender a mi ingenua mente es por qué el PP parecía estar de acuerdo con una negociación con ETA, pero se echa atrás cuando el PSOE quiere hablar con Batasuna, porque, dicen, Batasuna es una organización ilegal. Tengo que informarme mejor, porque yo creía que ETA también era ilegal. Debe ser que no.

Y en la tele pillé a una trajeada señora de la manifestación diciendo que prefería que ETA siguiera matando a negociar con unos asesinos. Señora, pues yo no quiero que nadie me mate ni a mí ni a nadie más. Si hay que hablar, pues se habla. La palabra "negociar" no implica necesariamente "bajarse los pantalones", cada uno pone sobre la mesa lo que ofrece y lo que pide, y se ve a qué se llega, tal vez a mucho, tal vez a nada, pero para eso, hay que sentarse.


La sed de venganza no debería influir en la política.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Verás, no estoy de acuerdo con las posturas que están adoptando los (todos) partidos politicos ni de acuerdo con esa señora que apareció en tv.Pero considero que tampoco se debe confundir venganza con justicia, creo que realmente lo que piden y en esto tienen razon, es que se cumpla la ley con todos y sin importar la conveniencia política, de lo contrario, no habria justicia; y por la misma razón, negociar no es bajarse los pantalones; negociar es hablar en situación de igualdad (teniendo siempre en cuenta que al fin y al cabo se esta hablando con personas que han estado años asesinando, amenazando,... que han hecho que varias generaciones crezcan con unas circunstancias sociales calificables como minimo de extrema tensión, miedo y recelo ante lo que les rodeaba), hablar para intentar llegar a un acuerdo pero mientras no haya situación de igualdad, y por tanto haya un abandono definitivo de toda violencia (en lugar de una tregua permanente que es un concepto en si mismo incongruente, no crees?), si no se da esa situación la negociacion sí será, o al menos se asemejara a bajarse los pantalones. Yo también creo en la paz, pero como convivencia en libertad e igualdad y con respeto a la diversidad ideologica, cultural, etc... si eso no es asi, creo que no estaremos en una sociedad democratica sino en una nueva dictadura. Espero haberme explicado bien pero ten en cuenta que es costoso para alguien de esta tierra expresarse con calma y objetividad dadas las actitudes de casi todos los politicos.
En fin, por lo demas que es un gusto leerte, y como alguien dijo otro dia, gracias por las explicaciones sobre tu trabajo, es realmente interesante saber como es vuestro mundo laboral. un abrazo.

david dijo...

Estoy deacuerdo contigo. La sesacion que da leyendo los periodicos, y por la radio, de la manifestacion ( con lo del 11M, gritando federico por el copista) es que era más un acto politico que otra cosa.
Si existe una gota de esperanza de que se pueda acabar para siempre con eta, hay que exprimir esa via al maximo.

Anónimo dijo...

totalmente de acuerdo contigo. La demagogia no tiene límites... y la incultura tampoco.

un saludo

el tronco
http://tronco.bitacoras.com