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martes, julio 26, 2005

Elemental, querido Watson

Me encuentro en la página de inicio de mi explorador con la noticia de que Conan Doyle podría haber plagiado y envenenado a otro escritor para evitar que se descubriera el plagio.

Yo alucinaba con las historias de Sherlock Holmes cuando las descubrí en una edición quincenal de quiosco, a dos columnas, o cuando las sacaba de la biblioteca de mi pueblo. Pero esto me parece un remate genial: que una de las obras más conocidas del detective tenga detrás esta fantástica trama de robo, adulterio y envenenamiento no quita ni un ápice de mérito a la obra en sí.

Al fin y al cabo, hay quién dice por ahí que Shakespeare no existió. Todo esto confirma que lo que importa, al fin y al cabo, son las obras que los hombres dejan, y no los hombres por sí mismos, llámense Conan Doyle, Shakespeare, Homero o Gallardón (vaya perra que me ha dado).

Polvo somos...

2 comentarios:

Carlito Brigante dijo...

Una trama cojonuda, pero me parece que al muerto de verdad no le hizo mucha gracia. Por cierto, en cuanto a Shakespeare lo que se comenta es que no fue él quien escribió sus obras maestras. Se dice que fue Christopher Marlowe. Me encanta tu blog

Grock dijo...

Se dice que shakespeare sí que existió pero que no era más que un simple actor. Se comentan muchas cosas entre ellas, lo que dices de Marlowe, que las escribieron entre Francis Bacon, Edmund Spencer y Walter Ralleigh, entre los posibles autores se mencionan hasta 50 escritores isabelinos o un grupo de jesuítas.