Eso de asistir a los conciertos más como música de fondo que con plena atención sería algo que se repetiría casi hasta el final de la noche. De esta manera, Maxïmo Park es un grupo que ni conocía, ni conozco ahora, porque estuve en su concierto, pero la verdad es que no presté mucho interés en seguirlo. A The Verve ni siquiera hicimos el esfuerzo de escuchar un tema. La noche parecía acabada para nosotros. Nos lo habíamos pasado bien, llevábamos un tiempo ya sin beber por eso de que había que coger los coches, y decidimos acercarnos a ver a un japonés que se hacía llamar Cornelius antes de salir, por simple curiosidad. Creo que fue el concierto que más me sorprendió de todo el Summercase. No soy seguidor de la música electrónica, pero durante la hora que estuve viendo su espectáculo no cerré la boca - de admiración - en ningún momento. Esa mezcla de electrónica, guitarras potentes, aparatos extraños y un juego con la imagen que no es simple compañía de las canciones (como en el concierto de Los Planeta), sino que es parte misma de ellas, me dejó bastante alucinado. En los vídeos que pongo a continuación no se aprecia esa fascinación, pero como muestra bien vale un botón.
Pues nada, faltaron bastantes cosas por ver, pero eso fue todo, amigos.
3 comentarios:
y en el FIB? has estado?
:o
nos tienes abandonados eh... :(
No, coincidían los dos festivales. Al FIB sólo he ido una vez, hace ya ocho o nueve años, y me lo pasé muy bien.
Y no os tengo abandonados, este post es del sábado y hoy es sólo martes, pero es que ando muy ocupado. A ver si a lo largo de hoy, o como mucho mañana, os presto atención. ;-)
Yo sí estuve en el FiB el domingo. Grande Leonard Cohen!
Eso sí, Morrisey un poco dramas.
Y sí, Cornelius mola mucho.
Y vamos, si tu tienes abandonado esto no sé que es lo que debo estar haciendo yo, juju!
Saludos!
Publicar un comentario