Nunca he tenido miedo a volar (en un avión), pero mañana salgo para Guatemala por motivos de trabajo. Nueve horas de vuelo hasta Miami y otras dos y media hasta Guatemala. Y esta noche, otro avión que se estrella, y van cuatro en pocos días. Sé que eso no quiere decir nada, pero, hombre, acojona un poco, ¿no?
En fin, que este blog mío de cada día va a estar una semanita y pico en stand by, y espero que a la vuelta pueda contaros algunas cositas de mi viaje.
Si hoy no escribo nada más, en septiembre nos vemos (Dios mediante, que diría mi madre).
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