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martes, octubre 31, 2006

Realismo y fantasía

Sin ser un fanático, siempre me ha gustado mucho la literatura fantástica. Me gusta alternar la lectura de una novela de este género con otra realista (por diferenciarlas de alguna manera). De esta manera, voy y vuelvo a la fantasía como en una partida de ping-pong. Y a veces, como ocurre ahora mismo, leo dos novelas a la vez, una fantástica y otra no, para tener lectura según me pille el cuerpo.

En este caso he empezado las dos novelas prácticamente a la vez. Una es la tercera parte de esa saga de la que ya he hablado. El título esta vez es Tormenta de espadas, dividida en dos volúmenes por un sencillo motivo de manejabilidad (la edición deluxe sólo es de un volumen). No puedo decir más que las otras dos veces. Es empezar a leer y quedar enganchado. Esta lectura no sólo sirve como entretenimiento, sino como enseñanza de cómo manejar la intriga, el ritmo, la información...

La otra novela que empecé a leer a la vez, la realista, es La higuera del Premio Nacional de Narrativa, Ramiro Pinilla. Podría copiar y pegar las dos últimas frases del último párrafo aquí y serviría igual. Al leer esta novela sientes casi en la piel el miedo de una guerra muy cercana, la culpa, la indignación... Aunque no se trata de una novela fantástica, el protagonista (un falangista) tiene algo de personaje irreal, de mito popular. Pero descubrimos (o creo, porque aún voy por la mitad), que tras los mitos hay una realidad a veces más increíble.

Muy recomendables cualquiera de los dos novelas.

2 comentarios:

Guillermo Zapata dijo...

Antonio, termimé en Mexico "Choque de reyes" y llevo ciento y pico páginas de tormenta de espdas. ¡Por fín estamos a la vez! :=) (Aunque tú estás leyendo dos a la vez)

Estaba ahora preparando un post sobre Choque de Reyes para Casiopea

Saludos (Ah sí, ya he vuelto :=) Si me quieres ver los píes ya no tienes que consultar la red :=P

Zero Neuronas dijo...

Jo...lines, Guillermo, con todo lo que cuentas de México ¿y te dio tiempo de terminar Choque de Reyes? Ya me contarás el lunes cuándo dormías.