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lunes, enero 14, 2008

Tinta en movimiento

A finales de septiembre del año pasado comentaba que había terminado de leer Persépolis, y que tenía intención de ir a ver la película basada en el cómic. Ayer cumplí con esa intención.

La película me gustó bastante, los matices diferentes con respecto al libro le dan un toque cinematográfico en el buen sentido, como el hecho de que cuando cuente la historia del Sha de Persia nos lo haga ver como un espectáculo de marionetas. Al condensar todo el libro en algo menos de hora y media, la historia discurre con ritmo, sin que te des cuenta de que vas llegando poco a poco al final, y la mezcla de horror y comedia cotidiana del tebeo se refleja también muy bien.

Si hay algo que me gusta menos es un aspecto en cierto sentido inevitable en una adaptación como ésta. El cómic me resultó entrañable porque no parecía tanto una historia con continuidad como una serie de pequeños relatos cotidianos, de estampas costumbristas. La suma, claro, sí era un relato, pero cuando lo leía no tenía esa sensación de linealidad temporal. En la película sí existe esa sensación, y para que todo discurra sin extraños saltos temporales, a veces se nos cuenta una parte de la historia con apenas dos detalles, cuando en el cómic tal vez le dedicaron varios capítulos (a bote pronto, eso sucede con el caso del primer novio y el chasco de Marjane cuando corta con ella).

Pero eso ocurre por haber leído el cómic, nada más. Y ya se sabe que no hay que comparar.

2 comentarios:

Pope dijo...

La peli me encantó y, puestos a comparar con el tebeo... ¿Que te pareció la parte de "Eye of the tiger"?

Lo digo porque, si no recuerdo mal, debe de ser lo único que aparece en la película y no en el comic, cuando el resto se resume tanto..

Saludos y eso.

Zero Neuronas dijo...

Me gustó mucho esa parte. Pero no es lo único que aporta la imagen en movimiento al cómic. Su transformación "de niña a mujer" también es más divertida en la película, por ejemplo.