He comenzado a leer Un hijo del circo de John Irving. Llevo demasiado poco para valorar qué me parece, pero lo que llevo me está gustando.
Sin embargo, hay una reflexión en el prólogo que me parece interesante. La novela va sobre un indio (de la India) que vive en Toronto pero se desplaza de vez en cuando a la India. En verdad es un hombre que se siente extranjero esté donde esté.
El caso es que la mayor parte de la acción (parece ser) se desarrolla en aquel país, India. Sin embargo, John Irving advierte que él nunca ha estado en el país, que lo que sabe lo sabe por lo que ha leído, por lo que le han contado, por lo que ha consultado. Y después comienza a dar agradecimientos a todas las personas que han leído, corregido, dado verosimilitud y aportado cosas a su novela.
Está claro. Para escribir sobre algo no hay que haberlo vivido, sino que hay que conocerlo justo en la medida en que nos interese conocerlo. Muchos indios de la India (muchísimos) hubieran sido incapaces de escribir esta novela.
Y por otro lado, el creador no puede aislarse, no puede estar solo. Necesita ayuda. Que alguien te corrija no lo convierte en co-autor, la obra es tuya. No hay que tener miedo a las críticas.
Mostrando las entradas para la consulta un hijo del circo ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta un hijo del circo ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
viernes, agosto 19, 2005
lunes, septiembre 26, 2005
Sigo en el circo.
Hace un mes o así, comenté que había empezado a leer Un hijo del circo, de John Irving. Apenas llevaba veinte páginas. Pues bien, hoy he pasado ya de la página trescientas (no voy muy rápido, lo sé, pero bueno, tampoco he tenido mucho tiempo estos días: Guatemala y todo eso...).
Es una novela que empieza gustando porque está muy bien escrita, y que despierta la curiosidad por lo extraño de su tema (un indio o hindú que vive en Canadá y viaja regularmente a la India, que saca sangre a enanos de circo para investigar su enfermedad...). Pero el señor Irving es un maestro para crear situaciones y, sobre todo, personajes. Con esos detalles iniciales nos hacemos una idea clara de qué tipo de persona es el protagonista. Y cuando ya llevamos más de doscientas páginas, aparecen casi como por casualidad otros personajes del pasado que me temo van a tener mucha importancia en la novela. La estructura temporal que propone es muy interesante. A estas alturas de la lectura, apenas ha pasado un día en la vida "actual" del protagonista, pero en ese día hemos asistido a flash-backs y flash-backs dentro del flahs-back que nos han enseñado ya mucho sobre su padasado. Y no sólo eso, el punto de vista salta de un personaje a otro con una facilidad increíble. Quién escribiera como este señor...
Seguiremos informando...
Es una novela que empieza gustando porque está muy bien escrita, y que despierta la curiosidad por lo extraño de su tema (un indio o hindú que vive en Canadá y viaja regularmente a la India, que saca sangre a enanos de circo para investigar su enfermedad...). Pero el señor Irving es un maestro para crear situaciones y, sobre todo, personajes. Con esos detalles iniciales nos hacemos una idea clara de qué tipo de persona es el protagonista. Y cuando ya llevamos más de doscientas páginas, aparecen casi como por casualidad otros personajes del pasado que me temo van a tener mucha importancia en la novela. La estructura temporal que propone es muy interesante. A estas alturas de la lectura, apenas ha pasado un día en la vida "actual" del protagonista, pero en ese día hemos asistido a flash-backs y flash-backs dentro del flahs-back que nos han enseñado ya mucho sobre su padasado. Y no sólo eso, el punto de vista salta de un personaje a otro con una facilidad increíble. Quién escribiera como este señor...
Seguiremos informando...
sábado, febrero 10, 2007
El guión en el cajón
"Existe una notable diferencia entre una novela y una película. Una novela ha de ser aceptada para su publicación, ha de ser revisada y corregida y, en todos los demás aspectos, está preparada para publicarse. De ahí que no suceda como en el cine y el proyecto quede repentinamente abortado".Son palabras de John Irving en Mis líos con el cine. La excusa de este libro es hablar sobre la adaptación que él mismo hizo de su novela Príncipes de Maine, reyes de Nueva Inglaterra a la película Las normas de la casa de la sidra, pero, como he dicho, esta premisa es sólo una excusa.
John Irving nos habla de su abuelo, médico con aspiraciones de escritor, de su postura ante el aborto, y de "sus líos con el cine", porque nos habla de cómo vivió las adaptaciones de otras novelas suyas hechas por otros guionistas y de cómo empezó a trabajar él mismo adaptando sus libros, e incluso cómo fue creando alguna de sus novelas (como Un hijo del circo, de la que ya hablé aquí).En este momento, en el párrafo que he copiado, el señor Irving se queja de que un guión tiene que pasar muchos filtros, mucha gente implicada en el proyecto, incluso productores con dinero que no tienen ni idea de cine. Sin embargo, una novela se presenta al editor, que propone alguna corrección, y poco más.
Pero claro, lo que parece olvidar es que una novela es un producto en sí mismo. Da igual que se publique o no, una novela es una novela (si no se publica se le añade el epíteto "inédita" y ya está). Pero, y vuelvo a la obviedad de siempre que no todo el mundo tiene clara, un guión no es un producto en sí mismo. Un guión que no se realiza no es un guión inédito, es un guión en un cajón.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


