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sábado, marzo 06, 2010

Un novelista metido a guionista: Nick Hornby

Esta semana apareció en el diario Público un artículo de Nick Hornby sobre su experiencia como guionista. Nick Hornby, además de conocido novelista, es el autor del guión de Una educación.

Si habéis visto la película os recomiendo encarecidamente que leáis el artículo completo. Si no, también, aunque contiene algún que otro spoiler.

Podíes leer el artículo pinchando aquí.

Es curioso cómo distingue el trabajo de novelista (solitario y sin interferencias de opiniones ajenas a no ser que las pidas), del de guionista (con multitul de interferencias ajenas y necesidades que se escapan al gusto propio). Y destaca otro problema:
El principal problema con la escritura de guiones es que, la mayor parte del tiempo, parece no tener sentido, especialmente cuando se lo compara con lo relativamente directo que resulta ser la publicación de un libro: las probabilidades de que una película, cualquier película, se haga son sencillamente muy pocas.

Pero claro, eso lo dice porque él es un novelista afamado al que sí le publican sus novelas.

También me resultó curioso uno de los motivos por lo que se puso a escribir este guión:
La vida de un novelista está desprovista de reuniones, pero la gente que tiene trabajos de verdad está reunida todo el tiempo. Sospecho que gran parte del atractivo del cine, no es solo la oportunidad de trabajar en equipo, sino la ilusión de tener un trabajo como los demás, con colegas y citas, con tazas de café con platitos y galletas que fueron compradas por otros. Y existe un mayor atractivo aún: si las cosas se ponen en marcha, la diversión, la vitalidad, el glamour y la emoción que provocan jamás la pueden suscitar, por mucho que se empeñen, los pobres viejos libros.

En eso tiene razón, las tazas de café (en mi caso descafeinado, pero bueno, café al fin y al cabo) y las reuniones te sacan del aislamiento y la soledad de tú y tu ordenador. Lo del glamour no es para la gente de la tele, y me atrevería a decir que tampoco para los del cine si hablamos de España.

En otro aspecto, cuenta que le ofrecieron dinero para escribir una enésima versión del guión y que no lo necesitaba porque gana bastante como noveliste. Añade:
Pero el dinero también tiene un valor simbólico. Y necesitábamos alguna señal de que alguien en la industria sentía un entusiasmo parecido al nuestro por An Education; de cualquier otra forma, lo más seguro es que toda la energía que pusiéramos en el proyecto se iría directamente por el sumidero.

Debemos recordarnos esto cuando en alguna productora nos piden gratis nuestro trabajo con la excusa de que "si luego lo venden, pues ya hablaremos".

También resulta interesante lo que dice al hablar del casting. Dice que él no metió baza no sólo porque no le dejaron, sino porque, básicamente, no tiene ni idea de actrices y actores. Para eso existen los directores de casting. Y mirad lo que cuenta sobre su idea para el actor principal.
¿Y actores para el papel de David? Bien, estaba Colin Firth, por supuesto, a quien conocía de Fever Pitch. Y John Cusack (Alta fidelidad [High Fidelity]), Hugh Grant y Nicholas Hoult, de Un niño grande (About A Boy), y el tío del corte de pelo raro de No es país para viejos (No Country For Old Men), que acabo de ver; eso si alguien hubiera preguntado mi opinión...
Y llega el rodaje. El guionista se retira y se puede dedicar ya a otra cosa. Un guionista en un rodaje no hace otra cosa que perder el tiempo, porque según él mismo dice, de eso se trata un rodaje: de perder el tiempo. Y ¿qué puede hacer allí un guionista?
Lo único que un guionista puede hacer es maravillarse frente al hecho de que una actividad tan solitaria, imprecisa y aparentemente tan caprichosa, se transforme, muchos años después, en el hervidero de gente que es un set de cine.
Por último, una reflexión que no tiene nada que ver con el guión pero que me gustó. Habla de la música elegida para la película.
De la mayor parte de la música sabía muy poco; es saludable que te recuerden que lo que uno considera gusto personal o la estética que has llegado a tener a lo largo de los años, es poco más que el producto inevitable de haber nacido en un cierto lugar y en un cierto momento.

Os he extraído trocitos que me han parecido interesantes, pero lo mejor que podéis hacer es leer el artículo completo. Si no pinchásteís antes arriba, podéis hacerlo aquí y ahora.