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domingo, noviembre 06, 2011

#EncuentroGuion día 3

El viernes y el sábado escribí algo sobre las dos primeras jornadas del 2ª Encuentro de Guionistas, pero la verdad es que estaba cansado y apenas dije dos cosas sin sentido, aunque colgué alguna fotito sacada desde mi asiento.

Si buscáis en twitter #EncuentroGuion o #2EG, podéis leer una amplia colección de datos y opiniones que os darán una idea bastante aproximada de lo que ha sido el evento, pero ahora que ya ha terminado, sí quiero reflexionar un poco más en serio sobre la tercera jornada, la de las conclusiones. Si no estuvisteis allí, os ahorrasteis el espectáculo de lucha en el barro en que se convirtió la primera hora y media. Yo me sentía muy incómodo en mi asiento mientras los dardos cruzaban de una parte a otra de la sala. La hostilidad se podía incluso oler.

El primer punto de las conclusiones hablaba de que somos un colectivo unido, y desde luego no lo parecíamos. Se estableció una especie de discusión a gritos en que se criticaba todo lo planteado y se proponían cosas totalmente nuevas, que ni siquiera se habían tocado durante los dos días anteriores. Y cada uno de los que hablaba creía tener más razón que el anterior (y que toda la humanidad, añadiría).

Costó hora y media que los leones hambrientos entendieran que se trataba de hacer nada más (y nada menos) que un documento que resumiera lo que se había hablado los dos días antes. Y en un resumen no cabe hablar sobre temas no tratados. ¿Que tal vez había que haberlos tratado? Pues sí, pero costó mucho hacer comprender que ese era otro tema diferente. Legítimo, pero diferente.

Pasada esa primera hora y media de dentelladas, la cosa se relajó un poco más. Entonces me di cuenta de que eso mismo me había pasado más de una vez en reuniones de trabajo en la que perdíamos mucho tiempo con terribles broncas que parecía que iban a acabar con un forense investigando la causa de la muerte de alguno de nosotros y que terminaba con todos tan amigos tomando una caña. Tal vez sea la forma de relacionarnos de los guionistas. Tal vez queremos creer que es un trabajo en equipo pero los egos individuales no permiten que sea así.

Se procedió a votar uno por uno los puntos que contenía el documento. Sólo se eliminó uno y se añadieron dos. Al final, resulta que no estábamos tan en contra de las conclusiones que habían hinchado la vena de algunos de los presentes.

Como experiencia puramente personal, ha habido cosas que me han gustado más (planteamientos de nuevas tendencias, discusión sobre el papel de los guionistas de programas…), cosas que me han gustado menos (discusiones sobre cosas resabidas si ya trabajas de guionista, algunos aspectos del guión de cine…) y cosas que he echado en falta (problemáticas laborales reales, tal vez compartir de manera más clara formas diferentes de trabajo…). Pero en general, el simple hecho de poder compartir dos días y medio con compañeros de profesión hablando de algo que sí nos une, me ha parecido una oportunidad única.

Las conclusiones se colgarán en la página del encuentro, así que habrá que seguir pendiente.

Creo que a los organizadores de esto les va a pasar siempre como a los protagonistas del cuento del padre, el hijo y el burro. Da igual a quién sienten encima del burro, siempre habrá alguien que lo encuentre criticable. Por eso, lo que tienen que hacer es escuchar las críticas, tomar nota y organizar el próximo encuentro lo mejor que puedan. Y volverán a criticarlo probablemente con razón porque nunca será perfecto. Pero eso es porque, como todos sabemos, “nadie sabe nada”.