
Lo malo es que a pesar de basarse en un hecho histórico, Dan Simmons introduce un elemento sobrenatural, una especie de monstruo del hielo que ataca a los hombres de vez en cuando. En el relato funciona muy bien, y crea grandes momentos, pero te aparta un poco de la sensación de credibilidad. Relacionado con esto, no me gusta el final, pero sobre eso no puedo hablar, obviamente.
Lo bueno, todo lo demás. Yo nunca he pasado tanto frío leyendo como con esta novela, realmente podía sentir que estaba allí con ellos, con esas ropas heladas. Llegas a conocer muy bien a los personajes y a participar en sus anhelos. Y, sobre todo, te mantiene atrapado todo el tiempo. La narración avanza hacia el desastre, y aún sabiendo que nadie se salvó, tú, como lector, sufres por ellos y deseas que salgan adelante.
Recomiendo sin lugar a dudas estas setecientas y pico páginas de frío polar y miserias humanas.
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