Ayer, un amigo con el que hace meses que no hablaba, me contó una historia. Una historia tan real como que le estaba ocurriendo a él mismo. Es un amigo que vive en Madrid y disfruta de esa sanidad "sin listas de espera".
Allá por el mes de Julio, sintió un repentino dolor en salvan seas sus partes. Fue un dolor que no desapareció de la noche a la mañana. Acudió al médico. Se sometió a una serie de pruebas, análisis, ecografías... Nada. El urólogo no encontraba absolutamente nada raro. Pero a mi amigo aquello le dolía, le dolía mucho. Le dolía tanto, que el dolor se estaba desplazando a otras partes del cuerpo.
El urólogo lo lamentaba, pero aquello se escabapa de su especialidad, probablemente la causa fuera muscular o neurológica.
Nueva visita al médico de cabecera, que le receta analgésicos para aguantar el dolor y le cita con el especialista correspondiente. A mi amigo le dan cita para Marzo del 2006. Le quedan siete meses aguantando el dolor hasta que un especialista se digne a echarle un vistazo.
Mi amigo vive en Madrid y está empadronado en Madrid. (Además, "Si vienes a Madrid, ya eres de Madrid"). Técnicamente, no está en lista de espera, porque aún no necesita quirófano. Pero si quitamos el "técnicamente", Esperanza tendría que dimitir.
Y que yo sepa, el dolor no entiende de "tecnicismos".
miércoles, septiembre 14, 2005
martes, septiembre 13, 2005
Último día de grabación

Un lugareño con su machete
Último día de madrugón (si levantarse a las tres y media de la mañana puede llamarse de alguna manera en algún lenguaje humano) para ir a grabar la secuencia junto a la catarata y algunas cosillas más.
Por mucho que el escenario escogido esté en un camino bastante inaccesible, por allí no dejan de pasar las gentes del lugar con sus fardos de madera, hojas, plátanos... colgados de la cabeza. Eso sí, todos lanzan un amable saludo y continúan su camino. Ante todo, es gente muy educada.

La catarata otra vez
Insisto en que no puedo contar grandes cosas sobre la grabación, porque no quiero que se me escapen detalles sobre la trama. Sólo diré que cuando oímos el último "¡Corten!" todos sentimos una satisfacción especial. Han sido ya ocho días de muchas vivencias, hemos vivido retrasos, un huracán, lluvias, mucho trabajo. Nos sentimos liberados. Al fin tendremos un día y medio para nosotros antes de salir para España.
De momento, os dejo con tres fotos más de aquel último día de grabación.

Camino de paso

Niños y paisaje

Extrañados
Algo llamado arroz chino, que no es chino, pero sí arroz
No quiero que mi viaje, el cine o las lecturas me hagan descuidar otro de mis entretenimientos preferidos: la cocina. Así que hoy hago un paréntesis y os voy a dar la receta de algo llamado arroz chino pero que no es chino, aunque sí arroz.
En una sartén ancha se hace un sofrito con cebolla, pimiento cortado muy fino y ajo. Cuando la cebolla está transparente, se añade un tomate pelado y cortado en daditos. Se deja hacer un poco y se añade también un cogollo de lechuga casi en juliana. Se sofríe todo y se añaden unos cien gramos de magro de cerdo cortado en trocitos muy pequeños (también valen filetes de cerdo cortados en tiras) y otros cien gramos de gambas crudas peladas. Se echa sal y se dan algunas vueltecitas para que la carne deje de estar cruda.
Sobre esa base, se echa el arroz, una taza o taza y media por persona, y se sofríe un rato también, sin añadir aún agua. Cuando el arroz se ha dorado un poquito añadimos agua justo para cubrirlo y dejamos cocer hasta que el agua se evapore o hasta que el arroz esté listo.
Y ya está, no es paella, no es arroz chino, pero es un plato estupendo para un domingo.
En una sartén ancha se hace un sofrito con cebolla, pimiento cortado muy fino y ajo. Cuando la cebolla está transparente, se añade un tomate pelado y cortado en daditos. Se deja hacer un poco y se añade también un cogollo de lechuga casi en juliana. Se sofríe todo y se añaden unos cien gramos de magro de cerdo cortado en trocitos muy pequeños (también valen filetes de cerdo cortados en tiras) y otros cien gramos de gambas crudas peladas. Se echa sal y se dan algunas vueltecitas para que la carne deje de estar cruda.
Sobre esa base, se echa el arroz, una taza o taza y media por persona, y se sofríe un rato también, sin añadir aún agua. Cuando el arroz se ha dorado un poquito añadimos agua justo para cubrirlo y dejamos cocer hasta que el agua se evapore o hasta que el arroz esté listo.
Y ya está, no es paella, no es arroz chino, pero es un plato estupendo para un domingo.
lunes, septiembre 12, 2005
Casualidades, o un breve regreso a The Sandman y los Hermanos Grimm
Justo después de ver El secreto de los Hermanos Grimm, me sumerjo en la lectura del séptimo volumen de The Sandman, y me encuentro con que el hermano mayor del protagonista, Destrucción, ha decidido dejar de actuar desde el momento en que comprende que el exceso racionalista del hombre lo llevará de por sí a la destrucción, sin que él tenga nada que hacer.
Destrucción, cambio, evolución, razón frente a mito... Casualidad o no, me encuentro con el mismo tema en dos obras diferentes el mismo fin de semana. Y esta noche, voy y sueño que todo el grupo de Guatemala ha vuelto a juntarse en un tren que tiene un accidentado viaje (un tren en lugar de un avión, pero revivo aquel momento) y que se reúne en un hotel (reminiscencia de aquel Sheraton de Miami) para una extraña convención que parece organizada por el mísmísimo Señor del Sueño.
Vaya despertar.
Destrucción, cambio, evolución, razón frente a mito... Casualidad o no, me encuentro con el mismo tema en dos obras diferentes el mismo fin de semana. Y esta noche, voy y sueño que todo el grupo de Guatemala ha vuelto a juntarse en un tren que tiene un accidentado viaje (un tren en lugar de un avión, pero revivo aquel momento) y que se reúne en un hotel (reminiscencia de aquel Sheraton de Miami) para una extraña convención que parece organizada por el mísmísimo Señor del Sueño.
Vaya despertar.
Escuela de asesinos
Leo en Periodista Digital, que C.S.I. se está convirtiendo en una escuela en la que los criminales aprenden a eliminar sus huellas o despistar a los forenses.
Si se lee la noticia entera, se ve que el principal problema no es ése, sino que los jurados anglosajones esperan que los forenses reales actúen con tanta celeridad como los de la serie. Y eso me parece una tontería. Si fuera así, haría tiempo que el público esperaría que sus policías resovieran los casos con tanta rapidez como Mel Gibson.
Y en cuanto a los trucos que aprenden los "malos", no está nada bien eso de echar la culpa de los crímenes a una serie en lugar de a los que los cometen. De ahí a la censura hay un pasito muy corto.
Si se lee la noticia entera, se ve que el principal problema no es ése, sino que los jurados anglosajones esperan que los forenses reales actúen con tanta celeridad como los de la serie. Y eso me parece una tontería. Si fuera así, haría tiempo que el público esperaría que sus policías resovieran los casos con tanta rapidez como Mel Gibson.
Y en cuanto a los trucos que aprenden los "malos", no está nada bien eso de echar la culpa de los crímenes a una serie en lugar de a los que los cometen. De ahí a la censura hay un pasito muy corto.
En el pueblo

Concierto de marimba
El cuarto día de grabación lo pasamos en Santo Tomás, un pueblo bullicioso, con mucha vida y mucho movimiento. Al igual que en el Caserío, la gente se mostraba muy colaboradora sin pedir nada a cambio. Si había que cortar una calle, todos paraban los motores de sus "Toritos" (unos motocarros muy populares en la zona) y esperaban a que se volviera a abrir el paso. Nadie protestaba.
Nuestra visita debía ser algo excepcional en el pueblo. Una prueba fue que, en medio de la grabación, un amable señor nos pidió que entráramos al salón de actos de un centro cultural. Interrumpimos un momento la grabación.
Allí, así, de pronto, nos ofrecieron un breve concierto de marimba, el instrumento nacional.

Galería
Tanto el mercado callejero como en las galerías, (como en todas las carreteras) abundaban unos peculiares puestos de helados, todos iguales. Se trataba de una máquina de acero con una cuchilla circular. Se coloca un bloque de hielo bajo la cuchilla, se hace girar y sale un granizado de hielo al que se añade el sirope deseado.

La máquina de los helados
En Guatemala ahora es invierno, y el calor que hacía en Santo Tomás era afixiante. Por lo visto allí en verano se alcanzan temperaturas que es mejor no experimentar. Pero, eso sí, por la tarde volvieron las lluvias.

Mercado
viernes, septiembre 09, 2005
El secreto de los Hermanos Grimm

El secreto de los Hermanos Grimm
Hoy he ido al cine a ver la última película de Terry Gilliam (o tal vez la penúltima, pues parece que este año también estrena Tideland).
Podía intentar un análisis objetivo: dirección artística, actuación, realización, guión... pero no voy a hacerlo. Me he pasado dos horas sumergido en un mundo de magia, y ahora mismo no me apetece salir de él. Lo mismo que Sapkowsky, Gilliam ha mezclado en una batidora elementos de muchos cuentos y los ha usado para construir otro relato diferente. Lo prometo, he vuelvo a ser un niño disfrutando.
Tiene peros, pero yo no voy a decirlos. Al menos hoy. Mañana será otro día.
El caserío

Figurantes de lujo
En mi contrato hay una "cláusula de confidencialidad", por la que me obligo a no desvelar nada sobre las tramas de Hospital Central ni sobre ningún otro producto de la productora. Esa cláusula me impide explayarme como es debido en estas crónicas. Pero tal vez sea mejor así, no queda mucho para que se emita el capítulo de Guatemala, ¿para qué estropearlo con cualquier tipo de insinuación o adelanto?
Al segundo día, fuimos al Caserío Xexac, un colegio donde los chavales indígenas de la zona reciben educación, normas de aseo y una comida diaria. Nos encontramos con unos niños encantadores, dispuestos a colaborar en todas y cada una de las cosas que se le pedían y con unos ojos abiertos como platos a todo nuevo que estaban viendo. Varios de ellos alucinaban con el pelo "rasta" de uno de mis compañeros. Lo tocaban como si no dieran crédito a lo que sus ojos veían. Pronto bautizaron a este compañero como "León" o "Leonardo".
La grabación transcurrió sin mayores incidentes que algún leve imprevisto. Mientras grabábamos, unos chavales jugaban al fútbol en la pradera colindante con el caserío.

Un partidito
Su asombro también era mayúsculo cuando los grabábamos y les enseñábamos sus propias caras en la pantalla de la cámara. Esa fascinación por la imagen les hacía arremolinarse alrededor del monitor en el que seguíamos la grabación, queriendo ver la realidad a través de unos ojos nuevos.

Curioseando el combo
En fin, que fueron dos días inolvidables, rodeados de unos niños que tenían mucho que enseñarnos. Y eso sí, por la tarde, nos visitaban sin perdón las lluvias torrenciales.

Llegan las lluvias
jueves, septiembre 08, 2005
Comienza la acción

¡Acción!
En Guatemala es época de lluvias tropicales. Se supone que suele amanecer más despejado que un pandero y que poco a poco van apareciendo nubes hasta que a eso de la una de la tarde, hora abajo, hora arriba, comienza a llover como si nunca hubiera llovido antes. Por eso nos levantamos muy temprano, para aprovechar las horas de luz de la mañana. Allí amanece antes de las seis de la mañana.
Grabamos en el mismo hotel y necesitamos que el clima sea así, pero Murphy viajó con nosotros. Montamos todo lo que teníamos que montar, y, por ser nuestro primer día, la lluvia comenzó justo un par de minutitos antes de gritar "¡acción!". A desmontarlo todo.
Deja de llover. A montarlo todo. Llueve, a desmontarlo todo de nuevo. Finalmente, un lugareño nos dice que en un rato las lluvias se irán y no volverán en todo el día. Él sabrá.
Casi acierta, porque las lluvias se van, vuelven tímidamente un poco después, pero ya no regresan más ese día. Lo que es una pena, porque para la tarde había prevista una secuencia con lluvia. Es lo que tiene Murphy.
El hotel sigue abierto al público mientras grabamos, pero la gente de Guatemala se porta extraordinariamente. Que una familia entra en plano, se le dice que se aparte un poco y no rechistan. Que hay niños jugando en la piscina armando jaleo, se les dice que se callen durante unos minutos, ¡y se callan!
Aún recuerdo un día, hace años, que iba por un parque y vi a un niño de no más de seis o siete años haciendo algo peligroso en un columpio. Me acerqué y le dije que tuviera cuidado, a ver si se iba a caer. El mocoso me miró unos segundos y me dijo con una terrible cara de odio: ¡Hijo puta!

Desgranando localizaciones: ojo a esta piscina.
miércoles, septiembre 07, 2005
Localizando, localizando

Hotel Bambú (Mazatenango)
Tras controles de seguridad, huracanes y hombres armados, por fin recorremos una carretera llena de paisajes preciosos, rodeada de volcanes activos, y llegamos al Hotel Bambú, entre Quetzatenango y Mazatenango.
Este hotel va a ser nuestra sede central. Como curiosidad, el hotel tiene unas extrañas normas: está prohibida toda clase de alcohol y toda clase de sexo. De hecho, en la puerta hay una garita en la que un tipo con un pistolón tiene la potestad de pararte al entrar y comprobar tu estado de ebriedad.
Desayunamos con fuerza (plátanos fritos con canela, pasta de maíz, sabores desconocidos...), nos acomodamos en las habitaciones y nos vamos a ver in situ las localizaciones que aparecen en el guión.
Ahí me doy aún más cuenta: Guatemala es un país precioso. Pobre, pero precioso. La vegetación es... apabullante. Enormes hojas de plataneros, enormes árboles, verde intenso, olor a naturaleza...
La gente nos mira como bichos raros. ¿Dónde van tantos blanquitos juntos?
En fin, que localizamos, vemos todo y volvemos al hotel con la noche ya cayendo. Lo interesante empieza al día siguiente.

Caserío Xexac, una de las localizaciones.
Y por si hay algún seguidor de Hospital Central entre quienes me leen, adelanto que esta bonita catarata será una de las localizaciones en algún capítulo de la próxima temporada. Así que, atentos.

La catarata
martes, septiembre 06, 2005
Seguridad Nacional
Además del Katrina, entrar en Estados Unidos tuvo otro contratiempo menor: la seguridad. No es que nos retuvieran, ni nos obligaran a desnudarnos, ni nada de eso, pero la seguridad se sentía ya desde Barajas.
Estando en la cola de American Airlines se me ocurrió hacer una foto al grupo. Ni un segundo después, apareció un tipo junto a mí y me dijo que no se podían hacer fotos a los mostradores de AA. Como mi cámara es digital, me pidió ver cómo la borraba. (¿Qué habría pasado si hubiera hecho la foto con la reflex de 35mm?).
Y después tuvimos que rellenar dos formularios con preguntas tan absurdas como si llevábamos semillas o caracoles (sic) en nuestro equipaje. O preguntas tan directas como esta que copio literalmente:
"¿Alguna vez ha estado usted o está ahora envuelto en espionaje o sabotaje; o en actividades terroristas; o entre los años 1933 y 1945 estuvo envuelto, de alguna manera, en persecusiones asociadas con la Alemania Nazi o sus aliados?"
Me imagino al terrorista de Al Quaeda respondiendo el custionario y su preocupación cuando llegara a esta pregunta: "¡Horror, me han pillado!".
En fin, que entramos en EE.UU. con muchos trámites pero sin muchos problemas (aparte de los derivados por el huracán en fuerza 1).
Por eso, cuando llegamos a la ciudad de Guatemala y nos recogieron nuestro papelito de aduana sin apenas mirarlo, experimentamos una sensación de alivio, de sentirnos de nuevo como en casa.
Del aeropuerto nos llevaron directamente al hotel, porque por lo visto Guatemala es una ciudad muy peligrosa (de hecho, los camiones de mercancías iban todos con un copiloto exhibiendo su pistolón). Nuestro hotel estaba junto a una especie de Torre Eiffel de saldo. Era sólo una escala, al día siguiente salíamos para nuestro destino final.

La Torre Eiffel de Guatemala
Estando en la cola de American Airlines se me ocurrió hacer una foto al grupo. Ni un segundo después, apareció un tipo junto a mí y me dijo que no se podían hacer fotos a los mostradores de AA. Como mi cámara es digital, me pidió ver cómo la borraba. (¿Qué habría pasado si hubiera hecho la foto con la reflex de 35mm?).
Y después tuvimos que rellenar dos formularios con preguntas tan absurdas como si llevábamos semillas o caracoles (sic) en nuestro equipaje. O preguntas tan directas como esta que copio literalmente:
"¿Alguna vez ha estado usted o está ahora envuelto en espionaje o sabotaje; o en actividades terroristas; o entre los años 1933 y 1945 estuvo envuelto, de alguna manera, en persecusiones asociadas con la Alemania Nazi o sus aliados?"
Me imagino al terrorista de Al Quaeda respondiendo el custionario y su preocupación cuando llegara a esta pregunta: "¡Horror, me han pillado!".
En fin, que entramos en EE.UU. con muchos trámites pero sin muchos problemas (aparte de los derivados por el huracán en fuerza 1).
Por eso, cuando llegamos a la ciudad de Guatemala y nos recogieron nuestro papelito de aduana sin apenas mirarlo, experimentamos una sensación de alivio, de sentirnos de nuevo como en casa.
Del aeropuerto nos llevaron directamente al hotel, porque por lo visto Guatemala es una ciudad muy peligrosa (de hecho, los camiones de mercancías iban todos con un copiloto exhibiendo su pistolón). Nuestro hotel estaba junto a una especie de Torre Eiffel de saldo. Era sólo una escala, al día siguiente salíamos para nuestro destino final.

La Torre Eiffel de Guatemala
lunes, septiembre 05, 2005
Escala en Miami
Se me acaba de borrar un post justo en el momento en que le iba a dar a publicar. Como no sé dónde está el limbo de los post perdidos, intentaré contar lo mismo de nuevo.
Contaba que nunca lo había dicho antes, pero yo trabajo en Hospital Central. Sin desvelar nada sobre el argumento, contaré que acabamos de volver de un viaje a Guatemala en el que hemos grabado parte de un capítulo de la próxima temporada (acepto sobornos).
Antes de llegar a Guatemala, teníamos que hacer escala en Miami. Copio parte de una especie de diario que escribí durante el viaje.
"Poco antes de llegar a Miami nos avisan de que el aterrizaje va a ser un poco accidentado. ¡Vaya si lo es!
Aquello baja a golpes, se mueve para todos sitios. Mi estómago se va a la boca. Agarro la bolsa para vomitar, por si acaso. No vomito, pero me entra un sudor frío, pierdo sensibilidad en las manos, me hormiguean los brazos. Tiemblo como un teléfono en el modo vibrador.
Conseguimos aterrizar, pero sigo muy enfermo. El comandante no sabe cuándo podremos salir del avión. Llueve a mares".
Vaya que si llovía, resulta que habíamos aterrizado en la panza del huracán Katrina. El aeropuerto se cerró tras nuestra llegada, todos los vuelos anulados. Y a nosotros nos mandaron a un hotel.
Estando en el hotel, el huracán arreció. Bajamos a tomar unas cervezas al bar y poco a poco fuimos testigos de algo nunca visto por mí. El agua entraba a chorros por las puertas y ventanas ¡cerradas!. Del techo empezaban a caer también chorros de agua. Las placas se caían. El viento amenazaba con tirar abajo los cristales. El ascensor dejó de funcionar, el sistema eléctrico fallaba.
Pero eso sí, en el bar servían la copa especial del día: el Cocktail Katrina.
Y terminaba diciendo que ellos son así.

El Katrina desde mi ventana
Contaba que nunca lo había dicho antes, pero yo trabajo en Hospital Central. Sin desvelar nada sobre el argumento, contaré que acabamos de volver de un viaje a Guatemala en el que hemos grabado parte de un capítulo de la próxima temporada (acepto sobornos).
Antes de llegar a Guatemala, teníamos que hacer escala en Miami. Copio parte de una especie de diario que escribí durante el viaje.
"Poco antes de llegar a Miami nos avisan de que el aterrizaje va a ser un poco accidentado. ¡Vaya si lo es!
Aquello baja a golpes, se mueve para todos sitios. Mi estómago se va a la boca. Agarro la bolsa para vomitar, por si acaso. No vomito, pero me entra un sudor frío, pierdo sensibilidad en las manos, me hormiguean los brazos. Tiemblo como un teléfono en el modo vibrador.
Conseguimos aterrizar, pero sigo muy enfermo. El comandante no sabe cuándo podremos salir del avión. Llueve a mares".
Vaya que si llovía, resulta que habíamos aterrizado en la panza del huracán Katrina. El aeropuerto se cerró tras nuestra llegada, todos los vuelos anulados. Y a nosotros nos mandaron a un hotel.
Estando en el hotel, el huracán arreció. Bajamos a tomar unas cervezas al bar y poco a poco fuimos testigos de algo nunca visto por mí. El agua entraba a chorros por las puertas y ventanas ¡cerradas!. Del techo empezaban a caer también chorros de agua. Las placas se caían. El viento amenazaba con tirar abajo los cristales. El ascensor dejó de funcionar, el sistema eléctrico fallaba.
Pero eso sí, en el bar servían la copa especial del día: el Cocktail Katrina.
Y terminaba diciendo que ellos son así.

El Katrina desde mi ventana
Hola otra vez
He vuelto.
No quería hablar mucho de mi vida en este blog, que para eso ya tengo las memorias de un mindundi, pero el cuerpo me pide hablar del viaje a Guatemala, escala con Katrina incluida.
Llegué ayer a España tras un largo viaje y aún tengo la cabeza un poco trastocada por los cambios horarios y la falta de sueño, pero en cuanto me reponga un poquito, os cuento.
No quería hablar mucho de mi vida en este blog, que para eso ya tengo las memorias de un mindundi, pero el cuerpo me pide hablar del viaje a Guatemala, escala con Katrina incluida.
Llegué ayer a España tras un largo viaje y aún tengo la cabeza un poco trastocada por los cambios horarios y la falta de sueño, pero en cuanto me reponga un poquito, os cuento.
miércoles, agosto 24, 2005
De costa a costa
Nunca he tenido miedo a volar (en un avión), pero mañana salgo para Guatemala por motivos de trabajo. Nueve horas de vuelo hasta Miami y otras dos y media hasta Guatemala. Y esta noche, otro avión que se estrella, y van cuatro en pocos días. Sé que eso no quiere decir nada, pero, hombre, acojona un poco, ¿no?
En fin, que este blog mío de cada día va a estar una semanita y pico en stand by, y espero que a la vuelta pueda contaros algunas cositas de mi viaje.
Si hoy no escribo nada más, en septiembre nos vemos (Dios mediante, que diría mi madre).
En fin, que este blog mío de cada día va a estar una semanita y pico en stand by, y espero que a la vuelta pueda contaros algunas cositas de mi viaje.
Si hoy no escribo nada más, en septiembre nos vemos (Dios mediante, que diría mi madre).
martes, agosto 23, 2005
Poema espacial
Leo en Blogdecine, que una página explica el significado de 2001, una odisea del espacio. La explicación es un pequeño corto en Flash que tampoco desvela tantas cosas nuevas sobre la película, pero que puede ser revelador en algún sentido.
Yo vi 2001 por primera vez en un monitor en mi instituto, a los quince o dieciséis años. Me gustó un poco por obligación y otro poco porque era algo diferente a lo que había visto hasta entonces. Pero no entendí del todo la película hasta que pocos años después llegué a Madrid y la vi en una reposición en un cinestudio, en pantalla de cine.
A pesar de que el amigo que me acompaño se durmió en la butaca de al lado durante los minutos de colores psicodélicos, yo me quedé todo el rato pegado a las imágenes, alucinado. Puede que entendiera o no entendiera nada, pero esa película es algo más que un argumento, es un poema visual, y como poema, te llega o no te llega.
Cuando estás en el colegio y te mandan analizar un poema, llegas a comprender qué quiso decir el autor y eso hace que te guste más, pero también hace que pierda la magia inicial. A riesgo de parecer pedante, me recuerda un estudio de Carlos Bousoño sobre el irracionalismo poético, en el que analiza el por qué la poesía es poesía y, creo recordar (hace también años que lo leí) la diferencia entre una poesía que se explica y una poesía que va directamente a los sentidos.
Puede que 2001, una odisea en el espacio, se forme como una poesía que se explica, o puede que vaya dirigida directamente a los sentidos, cualquiera de las dos lecturas me vale. Pero lo que sí está claro es que no es sólo una película, es un poema espacial. Qué coño, me han entrado ganas de volver a verlo.
Yo vi 2001 por primera vez en un monitor en mi instituto, a los quince o dieciséis años. Me gustó un poco por obligación y otro poco porque era algo diferente a lo que había visto hasta entonces. Pero no entendí del todo la película hasta que pocos años después llegué a Madrid y la vi en una reposición en un cinestudio, en pantalla de cine.
A pesar de que el amigo que me acompaño se durmió en la butaca de al lado durante los minutos de colores psicodélicos, yo me quedé todo el rato pegado a las imágenes, alucinado. Puede que entendiera o no entendiera nada, pero esa película es algo más que un argumento, es un poema visual, y como poema, te llega o no te llega.
Cuando estás en el colegio y te mandan analizar un poema, llegas a comprender qué quiso decir el autor y eso hace que te guste más, pero también hace que pierda la magia inicial. A riesgo de parecer pedante, me recuerda un estudio de Carlos Bousoño sobre el irracionalismo poético, en el que analiza el por qué la poesía es poesía y, creo recordar (hace también años que lo leí) la diferencia entre una poesía que se explica y una poesía que va directamente a los sentidos.
Puede que 2001, una odisea en el espacio, se forme como una poesía que se explica, o puede que vaya dirigida directamente a los sentidos, cualquiera de las dos lecturas me vale. Pero lo que sí está claro es que no es sólo una película, es un poema espacial. Qué coño, me han entrado ganas de volver a verlo.
lunes, agosto 22, 2005
La cantante calva
Hace muchos años (cuando digo muchos, digo veinte) fui a ver La cantante calva de Eugene Ionesco en un montaje de un grupo amateur. En aquella época yo mismo pertenecía a un grupo de teatro y aquella obra me impactó. Me pareció algo totalmente genial.
Ayer fui a ver esta misma obra en un montaje de Yllana. Aunque mi recuerdo del anterior montaje ess muy vago, puedo establecer en mi memoria una diferencia muy clara.
Lo que vi hace veinte años era muy fiel al texto. Habían optado por una realización realista en la que destacaba el absurdo de los diálgos por sí mismos, sin apoyo escénico. El salón inglés era un auténtico salón inglés, con su mesita, sus flores, su teléfono... En aquel escenario tan real, nos sorprendían los diálogos como un puñetazo en la cara. Y era divertido.
Sin embargo, el montaje de Yllana tiende más hacia el clown, y creo que han acertado. En el escenario sólo hay un enorme sofá que ya de por sí empequeñece a los personajes, y la actuación (estupendos todos los actores) también va en esa dirección. Todo es exagerado, los gestos toman casi tanta importancia como las palabras, las miradas hablan por sí solas... Y nos descoloca, nos desubica, pero nos hace reír a carcajadas.
En concreto, hubo un monólogo con una interrupción tan absurda que me provocó un ataque de risa que tuve que contener para no armar un escándalo. He encontrado ese fragmento en una página web. Leído no tiene tanta gracia, pero en el teatro Alfil la carcajada fue general.
Ayer fui a ver esta misma obra en un montaje de Yllana. Aunque mi recuerdo del anterior montaje ess muy vago, puedo establecer en mi memoria una diferencia muy clara.
Lo que vi hace veinte años era muy fiel al texto. Habían optado por una realización realista en la que destacaba el absurdo de los diálgos por sí mismos, sin apoyo escénico. El salón inglés era un auténtico salón inglés, con su mesita, sus flores, su teléfono... En aquel escenario tan real, nos sorprendían los diálogos como un puñetazo en la cara. Y era divertido.
Sin embargo, el montaje de Yllana tiende más hacia el clown, y creo que han acertado. En el escenario sólo hay un enorme sofá que ya de por sí empequeñece a los personajes, y la actuación (estupendos todos los actores) también va en esa dirección. Todo es exagerado, los gestos toman casi tanta importancia como las palabras, las miradas hablan por sí solas... Y nos descoloca, nos desubica, pero nos hace reír a carcajadas.
En concreto, hubo un monólogo con una interrupción tan absurda que me provocó un ataque de risa que tuve que contener para no armar un escándalo. He encontrado ese fragmento en una página web. Leído no tiene tanta gracia, pero en el teatro Alfil la carcajada fue general.
viernes, agosto 19, 2005
Un hijo del circo
He comenzado a leer Un hijo del circo de John Irving. Llevo demasiado poco para valorar qué me parece, pero lo que llevo me está gustando.
Sin embargo, hay una reflexión en el prólogo que me parece interesante. La novela va sobre un indio (de la India) que vive en Toronto pero se desplaza de vez en cuando a la India. En verdad es un hombre que se siente extranjero esté donde esté.
El caso es que la mayor parte de la acción (parece ser) se desarrolla en aquel país, India. Sin embargo, John Irving advierte que él nunca ha estado en el país, que lo que sabe lo sabe por lo que ha leído, por lo que le han contado, por lo que ha consultado. Y después comienza a dar agradecimientos a todas las personas que han leído, corregido, dado verosimilitud y aportado cosas a su novela.
Está claro. Para escribir sobre algo no hay que haberlo vivido, sino que hay que conocerlo justo en la medida en que nos interese conocerlo. Muchos indios de la India (muchísimos) hubieran sido incapaces de escribir esta novela.
Y por otro lado, el creador no puede aislarse, no puede estar solo. Necesita ayuda. Que alguien te corrija no lo convierte en co-autor, la obra es tuya. No hay que tener miedo a las críticas.
Sin embargo, hay una reflexión en el prólogo que me parece interesante. La novela va sobre un indio (de la India) que vive en Toronto pero se desplaza de vez en cuando a la India. En verdad es un hombre que se siente extranjero esté donde esté.
El caso es que la mayor parte de la acción (parece ser) se desarrolla en aquel país, India. Sin embargo, John Irving advierte que él nunca ha estado en el país, que lo que sabe lo sabe por lo que ha leído, por lo que le han contado, por lo que ha consultado. Y después comienza a dar agradecimientos a todas las personas que han leído, corregido, dado verosimilitud y aportado cosas a su novela.
Está claro. Para escribir sobre algo no hay que haberlo vivido, sino que hay que conocerlo justo en la medida en que nos interese conocerlo. Muchos indios de la India (muchísimos) hubieran sido incapaces de escribir esta novela.
Y por otro lado, el creador no puede aislarse, no puede estar solo. Necesita ayuda. Que alguien te corrija no lo convierte en co-autor, la obra es tuya. No hay que tener miedo a las críticas.
jueves, agosto 18, 2005
Si es que no me quedan más huevos...
Mira que no quería hablar de política, que eso no va conmigo, pero nada, es que no me dejan. Los PPitos grillos dicen unas cosas que me obligan a encender el ordenador, conectarme, meterme en Blogger, y ponerme a escribir.
Ahora ha sido por lo de Afganistán. Tras el triste accidente (o lo que finalmente sea) en el que murieron dieciete militares, el señor Zaplana hizo unas declaraciones que casi me empujan a escribir, pero no quise. Sin embargo, hoy, ahora mismo, he escuchado a Rajoy y ya no he podido aguantar.
Primero, Zaplana, en lugar de mostar su apoyo en estos momentos o cosas así, se pone a criticar al gobierno porque cree que debe ser Zapatero, y no Bono, el que informe de lo que ha ocurrido. Oooh, qué queja más importante. Eso se llama joder por joder, a mí que no me jodan.
Y ahora, sale Rajoy, siseando cual serpiente incitando a la perdición, y dice que el PSOE lo único que hace es posar para la foto. Bueno, no digo yo que no tenga algo de razón, pero tampoco voy a decir que ellos no hicieron ni eso con lo del Yak. Y por último, va y nos dice que el ejército no es una ONG que va a hacer la paz, sino que van para sacar armas y pegar tiros. ¿Ahora sí? ¿Entonces por qué nos dijeron que no cuando iban a Irak?
Conclusión, que estos hombres aún no saben echar las culpas y no se dan cuenta que apoyar al gobierno alguna que otra vez (sobre todo con muertos de por medio) le iba a dar muchos más votos que andar siempre con la cara seria y el gesto de "España se hunde". Hombre, ¡que sabemos nadar!
Ahora ha sido por lo de Afganistán. Tras el triste accidente (o lo que finalmente sea) en el que murieron dieciete militares, el señor Zaplana hizo unas declaraciones que casi me empujan a escribir, pero no quise. Sin embargo, hoy, ahora mismo, he escuchado a Rajoy y ya no he podido aguantar.
Primero, Zaplana, en lugar de mostar su apoyo en estos momentos o cosas así, se pone a criticar al gobierno porque cree que debe ser Zapatero, y no Bono, el que informe de lo que ha ocurrido. Oooh, qué queja más importante. Eso se llama joder por joder, a mí que no me jodan.
Y ahora, sale Rajoy, siseando cual serpiente incitando a la perdición, y dice que el PSOE lo único que hace es posar para la foto. Bueno, no digo yo que no tenga algo de razón, pero tampoco voy a decir que ellos no hicieron ni eso con lo del Yak. Y por último, va y nos dice que el ejército no es una ONG que va a hacer la paz, sino que van para sacar armas y pegar tiros. ¿Ahora sí? ¿Entonces por qué nos dijeron que no cuando iban a Irak?
Conclusión, que estos hombres aún no saben echar las culpas y no se dan cuenta que apoyar al gobierno alguna que otra vez (sobre todo con muertos de por medio) le iba a dar muchos más votos que andar siempre con la cara seria y el gesto de "España se hunde". Hombre, ¡que sabemos nadar!
Pensamiento despejado
Después de haber visto el comportamiento de niños malcriados en Charlie y la fábrica de chocolate, ayer me puse un DVD con un documental sobre niños que hablan y se comportan como niños: Ser y tener, del francés Nicolas Philibert.
En verdad es un documental que aparenta no tener ninguna hipótesis de trabajo, ningún argumento que apoyar (y puede que en verdad no lo tenga), sino que se limita a mostrar momentos concretos de un colegio rural francés durante todo un curso escolar, el último que va a estar el maestro antes de jubilarse. La película está llena de momentos cargados de inocencia, de emoción, de magia, de tristeza, de alegría...
Te tragas las dos horas sin pestañear (a pesar de algunos planos recurso que te distraen un poco) y acabas adorando a ese personajillo que es Jojo, el niño que se come con patatas a todos los demás y acaba siendo el protagonista.
Y hablando de la manera de comportarse de los niños, el otro día, cuando fui a ver Charlie..., pusieron el trailer de King Kong, pero falló el sonido. Este fallo me permitió escuchar una conversación entre un niño (no sé la edad porque no lo veía, pero no debía pasar de los seis) y su padre, que más o menos reproduzco aquí:
-Papá, ¿King Kong es malo?
-No, hijo.
-¿Entonces es bueno?
-Claro.
-¿Y quién es el malo?
Una breve pausa, pero el padre se vio salvado por la aparición en pantalla de un dinosaurio que perseguía a varias personas.
-El dinosaurio- respondió entonces el padre.
-¿Y por qué?
-Porque quiere comerse a King Kong.
La pausa entonces fue del niño, aunque su pregunta posterior me hizo aguantarme la risa desde mi butaca.
-Papá, ¿quién es King Kong?
En verdad es un documental que aparenta no tener ninguna hipótesis de trabajo, ningún argumento que apoyar (y puede que en verdad no lo tenga), sino que se limita a mostrar momentos concretos de un colegio rural francés durante todo un curso escolar, el último que va a estar el maestro antes de jubilarse. La película está llena de momentos cargados de inocencia, de emoción, de magia, de tristeza, de alegría...
Te tragas las dos horas sin pestañear (a pesar de algunos planos recurso que te distraen un poco) y acabas adorando a ese personajillo que es Jojo, el niño que se come con patatas a todos los demás y acaba siendo el protagonista.
Y hablando de la manera de comportarse de los niños, el otro día, cuando fui a ver Charlie..., pusieron el trailer de King Kong, pero falló el sonido. Este fallo me permitió escuchar una conversación entre un niño (no sé la edad porque no lo veía, pero no debía pasar de los seis) y su padre, que más o menos reproduzco aquí:
-Papá, ¿King Kong es malo?
-No, hijo.
-¿Entonces es bueno?
-Claro.
-¿Y quién es el malo?
Una breve pausa, pero el padre se vio salvado por la aparición en pantalla de un dinosaurio que perseguía a varias personas.
-El dinosaurio- respondió entonces el padre.
-¿Y por qué?
-Porque quiere comerse a King Kong.
La pausa entonces fue del niño, aunque su pregunta posterior me hizo aguantarme la risa desde mi butaca.
-Papá, ¿quién es King Kong?
miércoles, agosto 17, 2005
Revisiones
En el año 89 yo ya no era ningún chavalillo. Recuerdo que fui al cine a ver Cinema Paradiso y que tuve que disimular mis lágrimas en la oscuridad para no poner en duda mi hombría.
Pues bien, este fin de semana, aprovechando una relajante estancia en la casa de los papis, me puse esta película en el DVD. Me gustó el comienzo. Me pareció algo exagerada la interpretación del niño, pero me gustaba. Tenía magia.
Sin embargo, llegaba un momento que había olvidado por completo. El niño se hace adolescente. Pastelada. Se me empezó a hacer larga, larga, larga.
Y cuando terminó, nada, ni ojos humedecidos. ¿Será que me hago viejo?
Pues bien, este fin de semana, aprovechando una relajante estancia en la casa de los papis, me puse esta película en el DVD. Me gustó el comienzo. Me pareció algo exagerada la interpretación del niño, pero me gustaba. Tenía magia.
Sin embargo, llegaba un momento que había olvidado por completo. El niño se hace adolescente. Pastelada. Se me empezó a hacer larga, larga, larga.
Y cuando terminó, nada, ni ojos humedecidos. ¿Será que me hago viejo?
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