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Mostrando entradas con la etiqueta summercase. Mostrar todas las entradas
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jueves, febrero 26, 2009

Tengo dos días libres

Pues sí, este veranito tendré dos días libres, los que en los últimos dos años dedicaba para ir al Summercase se han quedado vacíos. Dicen que por la crisis. Pues será verdad, pero es que a mí me da que esta excusa de la crisis se empieza a usar como comodín para todo. Si hasta en la empresa donde trabajo han quitado los cafés gratis. Oye, si así contribuimos a que España vaya bien... dejaremos de ir a conciertos.

sábado, julio 26, 2008

Summercase 2008: fin

Hace ya una semana del Summercase, así que conviene ir cerrando ese asunto.

Nos quedamos en que me lo pasé muy bien con Cadence Weapon. Después, un paseíto y al escenario Walkman a ver una de las viejas glorias que venían al festival: Blondie. Aquello estaba ya petado de gente (dicen que este año había menos que el anterior, pero gente había, os lo prometo). Escuchamos varias canciones, y cuando nos acercamos a la barra para escuchar otra mientras nos ponían unas cervecitas, nos encontramos con un grupete de amigos. Antes de seguir, aquí tenéis un trocito de la actuación desde donde yo estaba ubicado. Bastante lejos, veréis.

Con estos amigotes nos fuimos al concierto de Interpol. Fue un concierto seguido sólo a medias, escuchando canciones entre conversación y conversación. No tengo ningún disco del grupo, pero algún que otro tema llamaba mi atención y me hacía abstraerme de la charla para concentrarme en la música, lo que indica que, dentro de lo que cabe, me gustaron. Habrá que bajarse algo para asegurarse. De momento, aquí va lo que grabé de ellos.


Eso de asistir a los conciertos más como música de fondo que con plena atención sería algo que se repetiría casi hasta el final de la noche. De esta manera, Maxïmo Park es un grupo que ni conocía, ni conozco ahora, porque estuve en su concierto, pero la verdad es que no presté mucho interés en seguirlo. A The Verve ni siquiera hicimos el esfuerzo de escuchar un tema. La noche parecía acabada para nosotros. Nos lo habíamos pasado bien, llevábamos un tiempo ya sin beber por eso de que había que coger los coches, y decidimos acercarnos a ver a un japonés que se hacía llamar Cornelius antes de salir, por simple curiosidad. Creo que fue el concierto que más me sorprendió de todo el Summercase. No soy seguidor de la música electrónica, pero durante la hora que estuve viendo su espectáculo no cerré la boca - de admiración - en ningún momento. Esa mezcla de electrónica, guitarras potentes, aparatos extraños y un juego con la imagen que no es simple compañía de las canciones (como en el concierto de Los Planeta), sino que es parte misma de ellas, me dejó bastante alucinado. En los vídeos que pongo a continuación no se aprecia esa fascinación, pero como muestra bien vale un botón.


Pues nada, faltaron bastantes cosas por ver, pero eso fue todo, amigos.
Hasta otra.

jueves, julio 24, 2008

Summercase 2008: segundo día

Al segundo día llegué algo más descansado. Tras el pertinente cafetito, de vuelta al recinto pedregoso. Empezamos la tarde viendo a Ian Brown. Yo apenas había escuchado a Stone Roses, pero el concierto me resultó muy clásico, muy agradable. Además, lo del "mochilaman" resultaba bastante útil. Lo que véis en la foto es uno de ellos. Se trataba de chicos y chicas que llevaban colgado a la espalda un bidón de cerveza fresquita y te la servían in situ. Si el calor apretaba, no tenías que ir hasta la barra, bastaba con silbar. Perfecto.

Os dejo con un trocito de Ian Brown.

El sábado era un día en que no tenía especial interés en ninguno de los nombres del cartel, por lo que nos tomamos la cosa con más calma. Tras Ian Brown, fuimos a ver a unos tal Whitey, percusión y electrónica, por definirlo de alguna forma. Me resultaron algo raros, pero divertidos. En este concierto, empecé a bailar.

Por cierto, pasó otro tipo de mochilaman, uno con un carrito, y cayó la segunda cerveza de la tarde casi sin haber acabado la anterior. El calor apretaba de lo lindo. Os dejo con un trozo que grabé del concierto, aunque creo que pillé una parte de transición.

Después nos acercamos a uno de los supuestos platos fuertes del festival: Grinderman.
Había mucha gente, y tras tres canciones, ni a mi primo ni a mí nos entusiasmó mucho, por lo que decidimos probar suerte con algún desconocido. Unos (o un) tal Cadence Weapon actuaban en el escenario Converse. Nos acercamos y nos encontramos con hip-hop. Comenté con mi primo que me acordaba de aquel Festimad en que hubo un escenario en exclusiva para el hip-hop y que (siendo un género que no controlo nada) me había sorprendido. Esta vez ocurrió lo mismo. Apenas había cincuenta personas presentes, pero Cadence Weapon intentó caldear aún más el ambiente haciéndonos saltar y mezclándose entre nosotros. La verdad es que me divertí muchísimo en este concierto.
Os dejo con dos vídeos, en uno se ve cómo nos hace saltar, aunque se oye como el culo (problema de mi cámara), y en otro se le ve en la arena entre nosotros. Salimos hasta mi primo y yo.


Sudamos de lo lindo, así que a por más cerveza. Y aún quedaba la noche.

martes, julio 22, 2008

Summercase 2008: fin del primer día

Tras Mogwai, tocaban los Sex Pisto, pero hay algo que se llama hambre y que hace acto de presencia. En el chiringuito de Telepizza nos pedimos un par de raquíticas hamburguesas a cuatro euros y medio y vemos el concierto en la distancia, desde la pantalla. La verdad es que estar un rato sentado tras tantas horas de pie se agradece y pasamos de acercarnos a ver a los viejunos. En su lugar, volvemos al escenario Walkman para algo un tanto diferente: la música bailable de Cansei de ser sexy. Las canciones de seguido se me hacían un tanto repetitivas en el disco, pero en el concierto no importa tanto. Mueves un pelín las piernas y a por otra cerveza.

La noche avanza y repetimos grupo del año pasado: Kaiser Chiefs. Se retrasan un poco pero de nuevo ofrecen un buen rato de música. Nada que añadir a lo que ya dije de ellos el año pasado. Aquí los tenéis.

No nos movemos del escenario y sentados en el suelo esperamos a que lleguen las tres y pico de la mañana, hora en que aparecen en escena Los Planetas.
Ya se sabe que es un grupo de esos que levantan odios y pasiones. A mí, en general, me gustan, a pesar de esa actitud de "yo molo mucho". Comienzan con la psicodelia flamenca de su último disco y el personal está un poco frío, hasta que empiezan a mezclar con canciones de discos anteriores y el personal empieza a entregarse. A mi alrededor algunas jovenzuelas cantan las canciones, algo que me extraña porque yo no he conseguido entender jamás lo que dicen a excepción de dos o tres canciones como La Buena Vida (que tocaron), La Playa (que no) y poco más. Aunque yo no tarareo, conozco todos los temas que interpretan y me lo pasé bien.

Se acaban Los Planetas. El dilema inexistente es quedarse a Tiga o ir a dormir.

Hasta mañana.

lunes, julio 21, 2008

Summercase 2008: seguimos en el primer día

Para seguir hablando del Summercase de este año, hay que hacer una referencia obligada a los vasos.

Cuando fui a pedir la primera cerveza, la chica de la barra nos dijo que no tenían vasos, que había que alquilarlos. La primera reacción fue de incredulidad: "nos están tomando el pelo". Pero era cierto. Pagabas un euro y te daban un vaso de plástico duro con una arandela para colgártela de donde quisieras. Debo reconocer que la idea no es mala, porque la enorme cantidad de plástico que alfombra el suelo de otros festivales se redujo a su mínima expresión en éste. Pero el asunto sí tenía una contrapartida muy lucrativa para ellos: no se servían minis (vasos para compartir), y a tres euros cada cerveza, el negocio estaba servido. Creo que eso sigue siendo lo peor de los festivales. Te gastas un pastón en la entrada y la bebida está a precio de bar de copas, cuando estás en un pedregal.

En lo musical, tras Dorian llegaba el turno de Los Campesinos!. Pop fresquito, alegre, bailable, divertido. Ellos se lo pasaban bien encima del escenario, y eso se trasmite.


Tras tanto pop, en el escenario grande se agradecía la actuación de un grupo más roquero, Kings of Leon.

No conocía al grupo. Me había bajado un par de discos antes del concierto para ir escuchándolos, pero no me había dado tiempo, así que disfruté con ese rock bastante clásico y recordamos con cierta añoranza la época en que íbamos al Festimad, donde este tipo de sonido se estila más.

Posteriormente, la discusión vino sobre el significado del nombre. La palabra "León" no estaba escrita en inglés, así que, ¿se refería a los reyes de León, España? Hoy lo he buscado en la wikipedia, donde hay respuesta para casi todo. Parece ser que el grupo lo forman tres hermanos y un primo. Y el padre y el abuelo de los tres hermanos se llamaban Leon. Así de simple. Nada de historia medieval.

Tras Kings of Leon, cambio radical de estilo. Nos vamos a ver a Mogwai. Es un grupo que le encanta a mi primo y del que yo sólo conozco cómo suena. Escuché un par de veces su primer disco antes de venir, porque sabía que en el festival se iban a limitar a tocarlo, celebrando los diez años desde que salió a la venta.

Demasiado ruido, demasiada intensidad para mí. Es un grupo para el que tienes que estar preparado y seguir con cierta concentración. De hecho, la gente alrededor hablaba y hablaba en las partes tranquilas y sólo parecía estar pendiente cuando llegaban los subidones. Pero bueno, es una experiencia más que está incluida en la entrada.

Y a lo tonto, a lo tonto, iba avanzando la jornada y ya estábamos en plena noche.

domingo, julio 20, 2008

Summercase 2008: empezando

Tras haber dormido muy poquito por el concierto de Bruce Springsteen, cojo mi coche y me voy a Boadilla a ver qué me aguarda en el Summercase de este año.

No voy a hacer un análisis musical de la cosa, porque ni soy crítico ni me apetece. Me limitaré a contar sensaciones.

Un café en el Opencor cercano para reponer fuerzas, y al sol. Nada más entrar nos acercamos a ver a Mistery Jets. Como es pronto, aún no estamos muy pendientes del concierto, es más como música de fondo mientras mi primo y yo (compañeros de mil y un conciertos) nos ponemos al día de nuestras cosas. A pesar de eso, era una buena música de fondo.

Tras ellos, llega el turno de The Kooks. A éstos sí los conozco y disfruto el concierto. Canciones pegadizas, frescas, sin pretensiones y muy disfrutables al calor de la tarde de Julio. Aquí tenéis una cancioncilla que grabé.

Tras ellos, un paseíto hasta el escenario Walkman para ver a un grupo español: Dorian. Tecnopop español del de siempre. Ni me va ni me viene mucho, pero con una cervecita fresca en la mano (ya hablaré de los vasos) resulta agradable. La tarde había empezado bien.

Por ahora, esto es todo, dentro de un rato, os sigo contando.

miércoles, abril 09, 2008

En la boca del estómago

Ya tengo mi entrada para ir al Summercase de este año (sección Boadilla). Pero no quiero hablar de música, sino del lenguaje periodístico musical que a veces intenta sonar tan moderno que es estúpido.

A mí me gusta ir a festivales no sólo a ver a grupos que ya conozco, sino también (a veces incluso es el motivo principal) a conocer grupos nuevos. Revisando la página del festival, me encuentro que hablando de uno de los grupos, que apenas es conocido, que va a sacar o acaba de sacar su primer disco, que ha triunfado en algún concierto en directo por ahí, se termina el artículo queriéndonos hacer ver que no debemos perdernos su actuación. Y lo dicen así: "Sin duda, uno de los musts de 2008".

¿De los musts? Cielo santo, que alguien me quite la bota de mi estómago antes de que vomite.

jueves, julio 19, 2007

La conquista de Boadilla (Cuarta- y última- parte)

Ya está. Llego el momento de hablar de mis últimos conciertos en el Summercase de este año. Quedamos en que acabé de disfrutar el concierto de Phoenix. Tras él, nos cambiamos al escenario de al lado para ver a un grupo de mucho renombre del que me había bajado varios discos: The Flaming Lips. Ejem, ejem. Sinceramente, me pareció una payasada. Mucha luz, mucho papelito de colores, mucho disfraz, pero aquello parecía una actuación exagerada de La Orquesta Mondragón, y Gurruchaga canta mil veces mejor que ese hombre. Lo siento, me pareció un circo sin mucho sentido para tapar una voz que no llegaba.

Vimos (sí, vimos, porque lo de oímos sería mucho decir) apenas tres o cuatro canciones y nos largamos a ver y oír a un grupo que a mi primo y a Galahan les gusta mucho: Astrud. Además de Sr. Chinarro, y si no me equivoco, era el único grupo que cantaba en español de todo el festival. Yo no los conozco mucho, pero los agradecí. A pesar de que el sonido de la carpa sur tampoco es que fuera lo mejor de lo mejor, se disfrutaba esa voz bastante armoniosa y entonada, esas canciones pop de toda la vida, esas letras. Descubrí que me gustaban más de lo que creía y que conocía más canciones de las que creía. A pesar de que el concierto comenzó a vaciarse cuando en el escenario grande tocaban Arcade Fire, los incondicionales de Astrud estaban entregados.

Y entonces llegó lo que se suponía el bombazo del festival, el grupo del año, de la década, del milenio. Sobre esto, quiero hacer una breve reflexión. Me parece que en el aire flota una sensación de que la música popular (pop, rock, etc.) está en decadencia y los críticos (que no son tan malas personas) tienen muchas ganas de que salgan unos nuevos Beatles, unos nuevos Rollings Stones, incluso unos nuevos Nirvana. No por el estilo musical, sino porque quieren que salga un grupo que renueve el espíritu musical, que arrase con todo. Y cada año ponen esa etiqueta al grupo que destaca un poquito, lo que llega a cansar. Ahora le ha tocado a Arcade Fire. No sé cómo son sus dos discos, pero leí un artículo en Rockdeluxe en el que ponían tan por las nubes al grupo, que no pude más que llevarme una gran decepción al verlos en directo. Vaya aburrimiento, vaya canciones más iguales unas a otras, vaya coñazo. Lo siento, pero esto no es crítica con fundamentos, sino con sentimientos, y así lo sentí.

Tras ellos, de vuelta al segundo escenario grande a ver a otro grupo que agota las entradas: Bloc Party. Bueno, ni fu ni fa. Conocía algunas canciones y más o menos me hicieron estar atento, pero tampoco será algo que recuerde como el mejor concierto de mi vida.

De manera que tras ellos, con la espalda dolorida y algunas horas de piedras en las plantas de los pie, decidimos irnos. Sissors Sister me gustan, pero los había visto hacía poco en La Riviera. Mi cama me estaba llamando.

Y eso es todo. A pesar de que el final fue a menos, en general me gustó bastante este Summercase y me lo pasé bien incluso con aquellos grupos que no me emocionaron, al fin y al cabo estaba uno al aire libre con una cerveza (o un agua al final, que había que conducir) en la mano. Hasta el año que viene.

martes, julio 17, 2007

La conquista de Boadilla (Tercera parte)

El segundo día lo decidimos tomar con más calma. Reconocido el terreno, no había por qué llegar antes que los músicos. Tras una reparadora siesta, hicimos acto de aparición a eso de las siete y media muy largas. Lo primero, la recogida de tickets. Por cierto, ése es otro tema: ¿Por qué te cobran tres euros por una caña de cerveza en vaso de plástico? ¿Y doce por un cubata también en plástico? ¿Y por qué a la gente que entra con botellas de agua le obligan a quitar el tapón para que no la utilicen de arma arrojadiza si el suelo está lleno de piedras como puños? ¿Y por qué dentro pides una botella de agua y el primer día te la daban con tapón? Para todo esto habrá que llamar a Iker Jiménez, pero sigamos con lo que estábamos, la música.

El segundo día se presentaba a priori (para mí) menos interesante que el primero porque conocía a menos grupos. El primero que fuimos a ver eran, de hecho, unos auténticos desconocidos para mí: Editors. Y volví a recordar uno de los motivos de por qué me gustan los festivales, porque descubro artistas. Editors no es que hagan nada nuevo, pero lo que hicieron me gustó mucho, me encantó su concierto y ya me he hecho con algo de música suya.


Como Lily Allen no nos llamaba demasiado la atención, nos acercamos a la terminal S a ver a otro grupo desconocido: Guillemots. Estos me sorprendieron y sí ofrecieron algo diferente. De hecho, tanto mi primo como yo llegamos a pensar: "este es un grupo para comprarse discos, no para bajarlos". De nuevo un festival me hacía descubrir un grupo, dos en el mismo día.


Tras Guillemots aún dio tiempo de escuchar un par de canciones de Lily Allen y acercarnos al escenario grande antes de que empezara otro grupo desconocido (para mí). Como había poca gente, decidimos pillar un buen sitio sobre la alfombra azul cercana al escenario. Al menos con ella se amortiguaban algo las piedras del terreno.
Poco después empezó el concierto. Eran unos franceses llamados Phoenix. Yo pensaba que ya estos no iban a gustarme. Tres descubrimientos en un día serían demasiado. Y me equivoqué. Probablemente es uno de esos grupos en los que no me hubiera fijado si escucho sus canciones en la radio, pero en directo, volví a pasármelo bien. Mira tú por donde, me lo estaba pasando en grande con grupos de los que no tenia ni idea.


Y aún quedaba mucha noche.

lunes, julio 16, 2007

La conquista de Boadilla (Segunda parte)

Tras un bocata seco y sin mucho "fundamento", volvemos a la arena a ver un poco del concierto de The Jesus and Mary Chain. No conozco su música (mea culpa) y lo que vi tampoco me llegó mucho, sería la digestión made in Summercase.

A continuación, de nuevo a la carpa Sur, donde nos sentamos un rato a esperar que empezara el concierto de un grupo de nuestra juventud: OMD. Y vaya cómo arrancaron. Los tíos querían ganarse al público desde el segundo uno y salieron al escenario casi sin avisar y tocando el Enola Gay. El público, obviamente, se entregó.


La verdad es que todo sonaba un poco antiguo, incluso alguna que otra vez me pareció que quienes allí estaban tocando eran Azul y Negro (por cierto, debían volver, que aquellos años están de moda). Pero no estuvo mal, sobre todo por recordar sus temas más conocidos.

Tras lo antiguo, lo moderno. Volvimos al escenario grande para disfrutar de Kaiser Chiefs. Me resultaron curiosas las pintas del cantante, nada que ver con un ídolo pop. Parece más un colega del barrio con el que ir a jugar al futbito y después tomar unas cañas. Pero estuvo muy bien. Sus canciones son bastante reconocibles y él sabe ganarse al público. Y desde luego sabe hacerse publicidad, porque no sé cuantas veces dijo (en español): "Somos Kaiser Chiefs".


Aún quedaba mucha música. En la carpa Sur estaba sonando !!!, y después en el escenario Oeste tocaban (o hacía cómo que tocaban, que yo no acabo de fiarme) The Chemical Brothers. Pero, no os lo conté, el jueves me había lesionado en la espalda, tengo ya una edad, y había que volver en coche, así que nos pareció oportuno dar por bien finalizada la noche con los bises de Kaiser Chiefs. Y así lo hicimos.

Blogs que hablan sobre el Summercase:

domingo, julio 15, 2007

La conquista de Boadilla (Primera parte)

Domingo por la mañana, se acabó. Ya pasó el Summercase y la verdad es que han sido dos días en que lo he pasado bastante bien, a pesar de las piedras. Lo peor del Summercase-Boadilla, sin duda, es el recinto. Ni un arbolito, ni un metro cuadrado de cesped o algo que se le parezca, ni una sombra... Pero tampoco me ha importado mucho, porque empezaba a una hora en la que el sol no iba a molestar demasiado tiempo y porque la música me ha gustado. A ver, esto no es una crítica musical, que se eso se encargan los profesionales, es casi un diario de a bordo.

Aparcar resultó fácil, lo que es de agradecer (el recuerdo de mi último Festimad es alargado).

Había comprado el "festipack", que era una entrada en la que se incluía un vale para una camiseta. En fin... quien lo haya comprado estará de acuerdo conmigo: para esa camiseta roñosa, mejor que no den nada. Pero bueno, es la típica que acabará como "camiseta de dormir".

Con tanto calor, las primeras cervezas casi se evaporaban en las manos mientras tomábamos contacto escuchando apenas un par de temas de The Hours y de How I became the bomb. Y entonces, temprano pero con ganas, nos acercamos a ver a The Sunday Drivers. Ellos mismos se quejaron del horario que le habían puesto, pero era lo que había. No es la primera vez que los veo en un festival, y volvieron a gustarme. Aquí va lo que grabé de ellos.


Después tocaba hidratarse más y un vistazo a las tiendas de merchandising antes de volver al mismo escenario a disfrutar de un grupo que también había visto antes (en el FIB y en la Riviera): James. De nuevo a pasarlo bien. Impagable la forma de bailar del cantante.


Pulp era un grupo que me gusta bastante, pero el disco de Jarvis Cocker apenas lo he escuchado y tenía la sensación de que el concierto iba a ser aburrido. No cantó nada de Pulp, y aunque me hubiera gustado, entiendo que quiera hacerse un sitio con su nombre. La cosa estuvo colorida y más animada de lo que esperaba. Os pongo aquí un trocito.


Tocaba parón para comer algo. Con las piedras, lo peor del festival. No sé por qué no habían puesto las típicas casetas con comidas del mundo y tenías que conformarte con un bocadillo del peor pan y el peor relleno (y que tardaban una eternidad en darte), pero algo había que comer antes de seguir.

A ver si me atienden, me como el bocata, y sigo en otro momento.

viernes, julio 13, 2007

Cita en Boadilla

Esta tarde tengo que acudir a una cita. A algunos invitados los conozco, a otros no, pero espero pasarlo bien. Ya os contaré.