Esto me ha hecho recordar que hace tres años fui de vacaciones a Sicilia y no me enteré de que había muerto Polanco. Al volver, era ya un tema olvidado. Pocos meses después, en la tele vi que hacían un "in memoriam" o daban un premio en su honor de fallecido o algo así. Yo pensé que se habían equivocado. ¿Cómo podía haber muerto Polanco sin que yo me enterara? Incrédulo de mí, le pregunté a unos amigos, que confirmaron que el señor de PRISA estaba muerto y enterrado. Y es que las noticias que uno no conoce no llegan a ser noticia hasta que las conoces, aunque pasen meses y ya sean historia para otros.
Algo parecido me ocurrió con Neira. Su paliza también me pilló de viaje, de manera que toda esa gesta en defensa de una mujer pasó de manera anecdótica para mí, que conocí la noticia porque "seguía en coma". Al no estar mi mente mancillada por el primer impacto de su heroicidad, me resultó muy extraño que Esperanza Aguirre le diera un cargo en un organismo contra la violencia de género a un tipo que precisamente había sido violento (vale, no contra las mujeres, pero violento al fin y al cabo) y cuyo principal mérito había sido caer en coma.Ahora me pregunto: Si en lugar de haber dado positivo sin más, lo hubieran pillado en coma etílico, ¿le habrían nombrado presidente del observatorio contra la drogodependencia y el alcoholismo?
Sería lo suyo.
































