Primero fueron a por los profesores diciendo que eran unos vagos, pero yo no era profesor, así que no hice nada.
Después fueron a por lo médicos diciendo que sólo se ocupaban de sus bolsillos, pero yo no era médico, así que no hice nada.
Después atacaron a los parados, asegurando que no buscaban trabajo porque se conformaban con las migajas del sistema, pero yo no tenía ni migajas, así que tampoco hice nada.
Después fueron a por los jueces, diciendo que su ira provenía de los días libres que le habían quitado, pero yo no era juez, así que tampoco hice nada.
Más tarde les tocó a los actores, diciendo que eran unos niños ricos jugando a ser solidarios, pero yo no era actor, así que no hice nada.
Y cuando ya no quedaba nadie más a quien atacar, fueron a por mí.
Pero yo ya estaba muerto.
Ahora, irán a por ti.
miércoles, febrero 20, 2013
martes, febrero 12, 2013
Fotocopias
Ahora que las fotocopias vuelven a estar de moda por los documentos de Bárcenas, a mí me ha venido a la memoria una anécdota reciente.
Hace un mes más o menos, la novelista Marta Rivera de la Cruz comentaba en su muro de Facebook que había visitado un colegio y firmando ejemplares, y un chaval se le acercó diciéndole que su libro que le había encantado, pero que como no había podido comprarlo, lo había leído en la biblioteca. A mí se me ocurrió comentar que yo había estado también en un colegio firmando ejemplares hace cosa de un año y a mí se me había acercado alguno con fotocopias, lo que me había hecho mucha gracia.
Y la lié parda.
Ella y algunos otros opinaban que hacer fotocopias de un libro es imperdonable, una falta de respeto al autor, un delito... Yo intenté minimizar aquello porque a mí no me parecía para tanto que unos chavales hubieran fotocopiado unas páginas de mi novela, y prefería (y prefiero) que alguien lea mi novela fotocopiada a que no la lea. Marta me dijo que ése es el problema de nuestro país, que los autores no nos respetamos a nosotros mismos. Yo dije que de todas formas lo de la fotocopia se estaba sacando de madre, porque es una cosa del siglo pasado, ¿quién hoy en día hace fotocopias para leer un libro entero?
El caso es que la cosa, como suele ocurrir en Facebook, quedó ahí, oculta por publicaciones posteriores. Pero a mí me quedó en el aire la reflexión, ¿es más importante llegar al lector o vender? Sé que cada uno tiene una opinión diferente al respecto, pero como autor novel que soy, tengo cierta idea de que no voy a poder vivir de las novelas que escriba, por eso mi afán no es tanto ser un best-seller y retirarme de cualquier otra ocupación como que lo que escriba sea leído por el mayor número posible de personas... y que les guste. Ese "mayor número" nunca va a llegar a la cantidad necesaria para hacerme rico, por lo que yo encuentro placer en el hecho de que alguien empiece a leer mi novela y la acabe porque le gusta. Si la ha leído porque la ha sacado de una biblioteca o porque la ha fotocopiado, me da igual.
Lo mismo me ocurre con otro tipo de textos. Tengo desarrollado un curso sobre literatura juvenil. Mi primera idea fue enviarlo a editoriales y enfrentarme a la larga lista de rechazos y no respuestas. Y todo para que al final el libro costara como mucho quince euros con lo que me llevaría un euro y medio por ejemplar. ¿Merece la pena? Al final me dije, mira, si a alguien le interesa el tema, por qué no dárselo gratis. Así que lo estoy publicando poco a poco en el blog de Apitiké con licencia Creative Commons. Quien lo quiera usar sin ánimo de lucro, lo tiene a su entera disposición. Y a quien le guste y quiera contratarme para un curso sobre el tema, también lo tiene, porque lo importante de esto no es la teoría, sino la práctica, la corrección de ejercicios y la resolución de dudas.
En fin, que creo que las cosas están cambiando y hoy en día, en un mundo en que todo está al alcance de todos, el dinero no se saca de poseer el conocimiento de manera exclusiva, sino en ofrecerlo y obtener algo a cambio. ¿Cómo? Eso está por ver.
Hace un mes más o menos, la novelista Marta Rivera de la Cruz comentaba en su muro de Facebook que había visitado un colegio y firmando ejemplares, y un chaval se le acercó diciéndole que su libro que le había encantado, pero que como no había podido comprarlo, lo había leído en la biblioteca. A mí se me ocurrió comentar que yo había estado también en un colegio firmando ejemplares hace cosa de un año y a mí se me había acercado alguno con fotocopias, lo que me había hecho mucha gracia.
Y la lié parda.
Ella y algunos otros opinaban que hacer fotocopias de un libro es imperdonable, una falta de respeto al autor, un delito... Yo intenté minimizar aquello porque a mí no me parecía para tanto que unos chavales hubieran fotocopiado unas páginas de mi novela, y prefería (y prefiero) que alguien lea mi novela fotocopiada a que no la lea. Marta me dijo que ése es el problema de nuestro país, que los autores no nos respetamos a nosotros mismos. Yo dije que de todas formas lo de la fotocopia se estaba sacando de madre, porque es una cosa del siglo pasado, ¿quién hoy en día hace fotocopias para leer un libro entero?
El caso es que la cosa, como suele ocurrir en Facebook, quedó ahí, oculta por publicaciones posteriores. Pero a mí me quedó en el aire la reflexión, ¿es más importante llegar al lector o vender? Sé que cada uno tiene una opinión diferente al respecto, pero como autor novel que soy, tengo cierta idea de que no voy a poder vivir de las novelas que escriba, por eso mi afán no es tanto ser un best-seller y retirarme de cualquier otra ocupación como que lo que escriba sea leído por el mayor número posible de personas... y que les guste. Ese "mayor número" nunca va a llegar a la cantidad necesaria para hacerme rico, por lo que yo encuentro placer en el hecho de que alguien empiece a leer mi novela y la acabe porque le gusta. Si la ha leído porque la ha sacado de una biblioteca o porque la ha fotocopiado, me da igual.
Lo mismo me ocurre con otro tipo de textos. Tengo desarrollado un curso sobre literatura juvenil. Mi primera idea fue enviarlo a editoriales y enfrentarme a la larga lista de rechazos y no respuestas. Y todo para que al final el libro costara como mucho quince euros con lo que me llevaría un euro y medio por ejemplar. ¿Merece la pena? Al final me dije, mira, si a alguien le interesa el tema, por qué no dárselo gratis. Así que lo estoy publicando poco a poco en el blog de Apitiké con licencia Creative Commons. Quien lo quiera usar sin ánimo de lucro, lo tiene a su entera disposición. Y a quien le guste y quiera contratarme para un curso sobre el tema, también lo tiene, porque lo importante de esto no es la teoría, sino la práctica, la corrección de ejercicios y la resolución de dudas.
En fin, que creo que las cosas están cambiando y hoy en día, en un mundo en que todo está al alcance de todos, el dinero no se saca de poseer el conocimiento de manera exclusiva, sino en ofrecerlo y obtener algo a cambio. ¿Cómo? Eso está por ver.
martes, enero 15, 2013
Una pesadilla de éxito
Cuando era pequeño disfrutaba mucho con unos dibujos animados con un equipo de baloncesto como protagonista, los Globetrotters. El esquema (según recuerdo) era siempre el mismo: el equipo se enfrentaba a un contrincante o poderoso o tramposo. Siempre comenzaban perdiendo el partido por bastante puntuación, pero entonces llegaba el descanso, restablecían su estrategia y acababan victoriosos. Daba igual que supieras que siempre acababa igual, lo que querías ver era cómo lo conseguirían esta vez.
Sabemos que el programa va a transcurrir siguiendo este guión, pero no es sólo que no nos importe, sino que nos hace sentirnos cómodos y, como en aquellos dibujos animados, nos hace preguntarnos cómo va a ser esa propuesta de Chicote.
Sin embargo, creo que la principal clave del éxito es el casting. Uno no deja de sorprenderse con los personajes que pasan por ahí. Me da igual si están dirigidos, exagerados, guionizados o incluso inventados, en cada programa un nuevo personaje resulta todo un descubrimiento, desde aquella cocinera beata hasta el chino con acento andaluz. Desde aquí quiero dar la enhorabuena al equipo de redacción, porque me parece que ha hecho un trabajo excelente.
A ver qué nos depara la próxima temporada.
El uso de un esquema reiterativo parecido es una de las claves de uno de los éxitos recientes de nuestra televisión: Pesadilla en la cocina. Chicote llega a un restaurante que es un auténtico desastre, descubre todos los horrores que se ocultan allí, afronta los problemas y toma las riendas proponiendo una solución, que según los programas que he visto pasa siempre por una redecoración y un nuevo menú. El restaurante abre sus puertas tras estos cambios, todo parece abocado al más profundo fracaso, pero una nueva intervención de Chicote hace que todo acabe con éxito.
Sabemos que el programa va a transcurrir siguiendo este guión, pero no es sólo que no nos importe, sino que nos hace sentirnos cómodos y, como en aquellos dibujos animados, nos hace preguntarnos cómo va a ser esa propuesta de Chicote.
Sin embargo, creo que la principal clave del éxito es el casting. Uno no deja de sorprenderse con los personajes que pasan por ahí. Me da igual si están dirigidos, exagerados, guionizados o incluso inventados, en cada programa un nuevo personaje resulta todo un descubrimiento, desde aquella cocinera beata hasta el chino con acento andaluz. Desde aquí quiero dar la enhorabuena al equipo de redacción, porque me parece que ha hecho un trabajo excelente.
A ver qué nos depara la próxima temporada.
martes, enero 08, 2013
El año del salmón
Comienza el 2013 y hace más de un mes que no publicaba nada por aquí. A principios de año uno suele hacer propósitos para afrontarlo con nuevas ilusiones o nuevos retos. El 2013 no parece que vaya a ser demasiado bueno, todos nuestros ilustres políticos y empresarios nos emplazan a que tengamos paciencia y esperemos al 2014. Un amigo mío me dijo que el 2013 tendríamos que hacer como los osos, hibernar y despertar el próximo enero.
Como eso no es posible, yo me propongo convertir 2013 en el año del salmón y nadar contracorriente. Si todo apunta al pesimismo, voy a ser optimista, si parece imposible encontrar trabajo, voy a luchar tanto que conseguiré uno digno y bien pagado, si resulta imposible ahorrar, voy a meter eurito tras eurito en una hucha, si no es buen momento para emprender, voy a conseguir que mi página web Apitiké" comience a recibir tantos encargos que tenga que ampliar mi equipo y dar trabajo a mucha gente... Vale, son propósitos que no dependen totalmente de mí, pero ahí está el reto.
Por lo demás, me propongo no descuidar tanto este blog,continuar con la segunda novela de Growyn, el elfo detective y acabarla, seguir disfrutando de los pequeños momentos que me da la gran Alicia, e intentar sorprenderme con algo nuevo cada día.
En 2014, chequearemos.
Como eso no es posible, yo me propongo convertir 2013 en el año del salmón y nadar contracorriente. Si todo apunta al pesimismo, voy a ser optimista, si parece imposible encontrar trabajo, voy a luchar tanto que conseguiré uno digno y bien pagado, si resulta imposible ahorrar, voy a meter eurito tras eurito en una hucha, si no es buen momento para emprender, voy a conseguir que mi página web Apitiké" comience a recibir tantos encargos que tenga que ampliar mi equipo y dar trabajo a mucha gente... Vale, son propósitos que no dependen totalmente de mí, pero ahí está el reto.
Por lo demás, me propongo no descuidar tanto este blog,continuar con la segunda novela de Growyn, el elfo detective y acabarla, seguir disfrutando de los pequeños momentos que me da la gran Alicia, e intentar sorprenderme con algo nuevo cada día.
En 2014, chequearemos.
martes, noviembre 27, 2012
Pollo con Níscalos
La receta de hoy es sencillita y de temporada.
Para el pollo con Níscalos yo utilicé dos dientes de ajo, una cebolla, medio puerro, una zanahoria, un cuarto de pimiento rojo, cinco o seis judías verdes, un cuarto de kilo de Nícalos, tres contramuslos y tres muslos de pollo.
Lo primero que hacemos es salar el pollo, pasarlo por harina y freírlo. No mucho tiempo, sólo lo necesario para sellarlo por fuera.
Tras lavar la verdura y los Níscalos (dicen que no hay que lavarlos, pero yo no conozco otra forma de quitarle la tierra que con agua), se hace un sofrito con toda la verdura menos las setas. Cuando el sofrito ya está blando, se añaden los níscalos troceados, un poco de sal y se sigue sofriendo hasta que todo coge color.
En este momento, se añade el pollo y se mezcla todo bien durante unos minutos. Después se añade un buen vaso de vino blanco y agua hasta cubrir. Y se deja hervir para que el caldo vaya reduciendo.
Se deja hervir una media hora o tal vez un poco menos moviendo de vez en cuando, y ya está. Listo para servir.
Tenia tanta hambre que hice la foto cuando ya llevaba un par de trozos de pollo entre pecho y espalda. Doy fe de que estaba rico.
Para el pollo con Níscalos yo utilicé dos dientes de ajo, una cebolla, medio puerro, una zanahoria, un cuarto de pimiento rojo, cinco o seis judías verdes, un cuarto de kilo de Nícalos, tres contramuslos y tres muslos de pollo.
Lo primero que hacemos es salar el pollo, pasarlo por harina y freírlo. No mucho tiempo, sólo lo necesario para sellarlo por fuera.
Tras lavar la verdura y los Níscalos (dicen que no hay que lavarlos, pero yo no conozco otra forma de quitarle la tierra que con agua), se hace un sofrito con toda la verdura menos las setas. Cuando el sofrito ya está blando, se añaden los níscalos troceados, un poco de sal y se sigue sofriendo hasta que todo coge color.
En este momento, se añade el pollo y se mezcla todo bien durante unos minutos. Después se añade un buen vaso de vino blanco y agua hasta cubrir. Y se deja hervir para que el caldo vaya reduciendo.
Se deja hervir una media hora o tal vez un poco menos moviendo de vez en cuando, y ya está. Listo para servir.
Tenia tanta hambre que hice la foto cuando ya llevaba un par de trozos de pollo entre pecho y espalda. Doy fe de que estaba rico.
jueves, noviembre 15, 2012
Una reseña
Hace casi un año me entrevistaron en Radio Asturias sobre la publicación de mi primera novela, El caso del hada falsamente ahogada. Os dejé un enlace para que la escucharais si os apetecía.
En aquella entrevista conocí a Juan José Lage , un apasionado de la literatura juvenil (y de la literatura en general). Charlando con él tras el programa, acabamos hablando sobre Dickens. Yo le comenté que no hacía mucho que había finalizado La soledad de Charles Dickens, así que me pidió una reseña sobre esta novela para la edición monográfica que estaba preparando la revista Platero sobre el autor. Acepté encantado.
Hace un par de días me llegó la revista física a mi casa. Aquí tenéis mi reseña escaneada:
En el texto aseguro que leería más novelas de Dickens. Así fue. Hace poco más de un mes terminé de leer David Copperfield.
Por cierto, falta la última palabra, que no es otra que "fin". Y para quien no quiera dejarse la vista pero quiera leer la reseña, copio aquí el texto. Si lo quieres ver, dale a donde dice "más información":
En aquella entrevista conocí a Juan José Lage , un apasionado de la literatura juvenil (y de la literatura en general). Charlando con él tras el programa, acabamos hablando sobre Dickens. Yo le comenté que no hacía mucho que había finalizado La soledad de Charles Dickens, así que me pidió una reseña sobre esta novela para la edición monográfica que estaba preparando la revista Platero sobre el autor. Acepté encantado.
Hace un par de días me llegó la revista física a mi casa. Aquí tenéis mi reseña escaneada:
En el texto aseguro que leería más novelas de Dickens. Así fue. Hace poco más de un mes terminé de leer David Copperfield.
Por cierto, falta la última palabra, que no es otra que "fin". Y para quien no quiera dejarse la vista pero quiera leer la reseña, copio aquí el texto. Si lo quieres ver, dale a donde dice "más información":
lunes, noviembre 12, 2012
Caso 315
Hace poco os hablé de que había participado en un taller de teatro con Sanchís Sinisterra. Entre otras cosas dije que había conocido a gente muy implicada con el teatro. Eduardo Fuentes se encontraba entre ellos.
La semana pasada me avisó de que estrenaba una obra dirigida por él, un monólogo interpretado por Juan Díaz: Caso 315.
Allí que fui a ver qué me encontraba. Y vaya lo que me encontré. La obra cuenta en primera persona una experiencia real. Su origen lo narra mejor que yo Eduardo Haro Tecglen, que escribió una reseña cuando Eduardo Fuentes lo estrenó como actor. Podéis leerla aquí.
Resumiré diciendo que Caso 315 es en verdad un artículo aparecido en el dominical de El País en el año 87. En este artículo, Juan Egea, un cooperante español en Nicaragua, ponía sobre papel lo que le había contado un soldado sandinista, un soldado que había enloquecido por todo lo que había sufrido.
En los primeros cuatro o cinco minutos me chocó que Juan Díaz (tan español él y tan conocido por la tele) hablara con el ideolecto sudamericano, usando las palabras que se supone dijo aquel soldado, tal cual. Pero según avanzó el monólogo comprendí que no había otra forma de hacerlo, que si el texto se "españolizara" (con perdón), perdería todo su poder.
Es una obra sin apenas apoyo escénico, dura, que a ratos me hizo sentir incluso un poco de náuseas por la crudeza del relato. Lo que sufrió aquel pobre hombre con su mochila al hombro me ha hecho que ahora ver Dora la Exploradora me dé un poco de temor cada vez que va a hacer uso de su milagrosa mochila.
No es una obra de esas que terminan y te olvidas, debe ser durísima también para el actor. Pero está bien acudir a algo que te hagar remover de esa forma. Como dijo el propio Juan Díaz en los aplausos, estos monólogos también tienen que tener cabida en la escena.
Ahora se van de gira, y empiezan por Galicia. Si veis anunciada la obra por vuestra localidad, no dudéis en acudir, es una experiencia única. Y si sois de Madrid, espero que vuelvan. Avisados quedáis.
La semana pasada me avisó de que estrenaba una obra dirigida por él, un monólogo interpretado por Juan Díaz: Caso 315.
Allí que fui a ver qué me encontraba. Y vaya lo que me encontré. La obra cuenta en primera persona una experiencia real. Su origen lo narra mejor que yo Eduardo Haro Tecglen, que escribió una reseña cuando Eduardo Fuentes lo estrenó como actor. Podéis leerla aquí.
Resumiré diciendo que Caso 315 es en verdad un artículo aparecido en el dominical de El País en el año 87. En este artículo, Juan Egea, un cooperante español en Nicaragua, ponía sobre papel lo que le había contado un soldado sandinista, un soldado que había enloquecido por todo lo que había sufrido.
En los primeros cuatro o cinco minutos me chocó que Juan Díaz (tan español él y tan conocido por la tele) hablara con el ideolecto sudamericano, usando las palabras que se supone dijo aquel soldado, tal cual. Pero según avanzó el monólogo comprendí que no había otra forma de hacerlo, que si el texto se "españolizara" (con perdón), perdería todo su poder.
Es una obra sin apenas apoyo escénico, dura, que a ratos me hizo sentir incluso un poco de náuseas por la crudeza del relato. Lo que sufrió aquel pobre hombre con su mochila al hombro me ha hecho que ahora ver Dora la Exploradora me dé un poco de temor cada vez que va a hacer uso de su milagrosa mochila.
No es una obra de esas que terminan y te olvidas, debe ser durísima también para el actor. Pero está bien acudir a algo que te hagar remover de esa forma. Como dijo el propio Juan Díaz en los aplausos, estos monólogos también tienen que tener cabida en la escena.
Ahora se van de gira, y empiezan por Galicia. Si veis anunciada la obra por vuestra localidad, no dudéis en acudir, es una experiencia única. Y si sois de Madrid, espero que vuelvan. Avisados quedáis.
sábado, noviembre 10, 2012
Arroz tres delicias casero
Hoy os traigo una comida que se tarda muy poco en hacer: el arroz tres delicias.
La receta no puedes er más simple: se compra un arroz tres delicias congelado y se rehoga...
No, obviamente era una broma, yo os propongo hacerlo vosotros mismos, que siempre queda mejor, se puede añadir el toque personal y es más satisfactorio comerlo. Para empezar, hacemos una tortilla francesa que quede finita, para que podamos cortala en tiras y cuadraditos posteriormente.
Después picamos una cebolla y una zanahoria y la rehogamos.
Cuando está el sofrito, cortamos en cuadraditos un par de lonchas de jamón york.
Las añadimos al sofrito y añadimos también un buen puñado de gambas. Pueden ser de esas congeladas. Como yo no tenía gambas en casa, descongelé varios palitos de cangrejo, los troceé y fue eso lo que añadí. Cuando esto también está rehogado, añadimos una latita pequeña de guisantes y dejamos hacer un poco más, pero muy poco. Por último, añadimos la tortilla cortada en cuadraditos y mezclamos.
Mientras hemos estado haciendo todo esto, hemos hervido el arroz (ya sabéis dos bueños puñados por persona y alguno de regalito más) y lo hemos escurrido. Ahora es el momento de incorporarlo, salarlo a nuestro gusto, mezclarlo todo muy bien y rehogarlo cuatro o cinco minutitos todo junto. Y listo para servir.
Eso sí, durante todo el proceso no está mal tener junto a nosotros a un amigo que nos ayudará a cocinar mejor. Un botellín de cerveza fresquita.
La receta no puedes er más simple: se compra un arroz tres delicias congelado y se rehoga...
No, obviamente era una broma, yo os propongo hacerlo vosotros mismos, que siempre queda mejor, se puede añadir el toque personal y es más satisfactorio comerlo. Para empezar, hacemos una tortilla francesa que quede finita, para que podamos cortala en tiras y cuadraditos posteriormente.
Después picamos una cebolla y una zanahoria y la rehogamos.
Cuando está el sofrito, cortamos en cuadraditos un par de lonchas de jamón york.
Las añadimos al sofrito y añadimos también un buen puñado de gambas. Pueden ser de esas congeladas. Como yo no tenía gambas en casa, descongelé varios palitos de cangrejo, los troceé y fue eso lo que añadí. Cuando esto también está rehogado, añadimos una latita pequeña de guisantes y dejamos hacer un poco más, pero muy poco. Por último, añadimos la tortilla cortada en cuadraditos y mezclamos.
Mientras hemos estado haciendo todo esto, hemos hervido el arroz (ya sabéis dos bueños puñados por persona y alguno de regalito más) y lo hemos escurrido. Ahora es el momento de incorporarlo, salarlo a nuestro gusto, mezclarlo todo muy bien y rehogarlo cuatro o cinco minutitos todo junto. Y listo para servir.
Eso sí, durante todo el proceso no está mal tener junto a nosotros a un amigo que nos ayudará a cocinar mejor. Un botellín de cerveza fresquita.
jueves, octubre 25, 2012
Tiempo libre
A todo se le puede encontrar su parte positiva. No tener trabajo (al menos remunerado) te ofrece la posibilidad de pasar mucho más tiempo con tu hija pequeña y disfrutar de sus primeros años. Pero también te da la oportunidad de buscar nuevos horizontes, formarte y conocer otras maneras de crear.
Hoy mismo termino un taller sobre apliciones móviles culturales. No sé si conseguiré ingresos gracias a él, pero al menos he conocido un mundo que me parecía bastante lejano y que resulta no serlo tanto.
La semana pasada, además, terminé un taller sobre dramaturgia impartido en la sede de la SGAE por el gran José Sanchis Sinisterra. Fueron tres semanas y pico en las que reavivé el placer de escribir por escribir, en las que dejé fluir a aquel niño que se sentaba frente a un papel y enlazaba palabras sin miedo a ser juzgado, en las que conocí a gente muy implicada con el teatro y que me hizo conocer otra perspectiva de lo que es crear, escaletar y dialogar.
Y si he citado al profesor del taller, no puedo dejar de manifestar mi admiración por alquien que con setenta y dos años muestra una gran pasión por lo que hace, ilusión por las novedades, empuje emprendedor, disposición hacia proyectos ajenos...
Al final, no va a estar tan mal eso de pertenecer a uno de esos casi seis millones de españoles de los que tanto se habla y tan poco se sabe. Eso sí, si alguien sabe de algún trabajo remunerado, que me llame, por favor.
Hoy mismo termino un taller sobre apliciones móviles culturales. No sé si conseguiré ingresos gracias a él, pero al menos he conocido un mundo que me parecía bastante lejano y que resulta no serlo tanto.
La semana pasada, además, terminé un taller sobre dramaturgia impartido en la sede de la SGAE por el gran José Sanchis Sinisterra. Fueron tres semanas y pico en las que reavivé el placer de escribir por escribir, en las que dejé fluir a aquel niño que se sentaba frente a un papel y enlazaba palabras sin miedo a ser juzgado, en las que conocí a gente muy implicada con el teatro y que me hizo conocer otra perspectiva de lo que es crear, escaletar y dialogar.
Y si he citado al profesor del taller, no puedo dejar de manifestar mi admiración por alquien que con setenta y dos años muestra una gran pasión por lo que hace, ilusión por las novedades, empuje emprendedor, disposición hacia proyectos ajenos...
Al final, no va a estar tan mal eso de pertenecer a uno de esos casi seis millones de españoles de los que tanto se habla y tan poco se sabe. Eso sí, si alguien sabe de algún trabajo remunerado, que me llame, por favor.
miércoles, septiembre 26, 2012
Una gran oportunidad
Con la que está cayendo, es normal que os olvidéis un poco de otras cosas no tan importantes, pero que os pueden hacer pasar un mes entretenido, un bálsamo contra una realidad que duele. O puede que no, que lo queráis convertir en una forma de expresar vuestra rabia ante esta realidad. Eso depende de cada uno. Porque una novela juvenil puede escribirse tanto sobre un mundo de fantasía, monstruos y hadas, como sobre los monstruos de la realidad, la prostitución o el paro.
Si quieres saber más sobre los temas que interesan en la novela juvenil, si quieres conocer reglas, trucos y consejos para acabar tu manuscrito con éxito, no lo dudes, la semana que viene da comienzo la segunda edición de mi taller sobre novela juvenil Página a página.
Aún estás a tiempo de apuntarte. Prometo unos días con algo de teoría, algo de práctica y mucha interacción entre nosotros. Y siempre cumplo lo que prometo, no como otros.
Os espero.
Para matricularos o pedir más información, enviad un correo a cursos@atrapavientos.es.
Si quieres saber más sobre los temas que interesan en la novela juvenil, si quieres conocer reglas, trucos y consejos para acabar tu manuscrito con éxito, no lo dudes, la semana que viene da comienzo la segunda edición de mi taller sobre novela juvenil Página a página.
Aún estás a tiempo de apuntarte. Prometo unos días con algo de teoría, algo de práctica y mucha interacción entre nosotros. Y siempre cumplo lo que prometo, no como otros.
Os espero.
Para matricularos o pedir más información, enviad un correo a cursos@atrapavientos.es.
jueves, septiembre 13, 2012
Lecciones de empresa con David Copperfield
¿Por qué triunfó David Copperfield? No lo digo yo, lo dice él mismo:
Tomo nota.
"He tenido mucha suerte en los asuntos de esta vida; muchas personas han trabajado más que yo sin tanto resultado; pero creo que nunca hubiera podido hacer lo que he hecho sin las costumbres de puntualidad y orden que empezaba a contraer y sobre todo sin la facultad que adquirí de concentrar toda la atención en un solo objeto, sin preocuparme por lo que tendría que hacer quizá al momento siguiente. [...] Lo que quiero decir sencillamente es que desde entonces todo lo que he tenido que hacer en este mundo he tratado de hacerlo bien; que me he dedicado por completo a lo que he emprendido, y que tanto en las cosas pequeñas como en las grandes he perseguido siempre seriamente mi objetivo. No creo que sea posible, ni aun a aquellos que tienen familias numerosas, conseguir el éxito si no unen a su talento natural cualidades sencillas, sólidas, laboriosas y sobre todo una legítima confianza en sí mismos. No hay nada en el mundo como querer".
Tomo nota.
martes, septiembre 11, 2012
Segunda página
No voy a deciros nada nuevo si os cuento que hace un año y pico publiqué una novela juvenil titulada El caso del hada falsamente ahogada, ni que antes del verano ofrecí un curso sobre la creación de novela juvenil. Pero sí os puedo recordar que dentro de veinte días comienza la segunda edición de este curso.
¿Qué podéis encontrar en el taller on-line Página a página? Algo muy sencillo pero que creo que no es tan fácil de encontrar: técnicas y trucos para avanzar en tu idea de novela sin desfallecer. Desde la creación de personajes hasta la elección del mejor final, pasando por la idea que da germen a todo y los giros necesarios para que la novela atrape. En un curso de un solo mes, parto de mi propia experiencia, añado un poco de teoría, hacemos una serie de ejercicios muy básicos y como por arte de magia podréis comenzar el proceso con mucha más seguridad, que no es poco. Y si me hacéis caso, os garantizo que llegaréis a acabar esa novela que ronda por vuestra cabeza.
Los alumnos de la edición anterior quedaron bastante satisfechos (o eso al menos me pareció, pero si no, aquí os ofrezco los comentarios para desmentirme) y me he propuesto que los de la de Octubre salgan aún más contentos.
¿Quieres comprobarlo?
Información: Aquí.
Y si quieres ampliar la información o matricularte, envía un correo a cursos@atravapientos.es.
Nos vemos en Octubre.
¿Qué podéis encontrar en el taller on-line Página a página? Algo muy sencillo pero que creo que no es tan fácil de encontrar: técnicas y trucos para avanzar en tu idea de novela sin desfallecer. Desde la creación de personajes hasta la elección del mejor final, pasando por la idea que da germen a todo y los giros necesarios para que la novela atrape. En un curso de un solo mes, parto de mi propia experiencia, añado un poco de teoría, hacemos una serie de ejercicios muy básicos y como por arte de magia podréis comenzar el proceso con mucha más seguridad, que no es poco. Y si me hacéis caso, os garantizo que llegaréis a acabar esa novela que ronda por vuestra cabeza.
Los alumnos de la edición anterior quedaron bastante satisfechos (o eso al menos me pareció, pero si no, aquí os ofrezco los comentarios para desmentirme) y me he propuesto que los de la de Octubre salgan aún más contentos.
¿Quieres comprobarlo?
Información: Aquí.
Y si quieres ampliar la información o matricularte, envía un correo a cursos@atravapientos.es.
Nos vemos en Octubre.
lunes, septiembre 10, 2012
Un blog para mamás, papás y todo lo demás.
Es una frase recurrente esa de que te piden un carnet para conducir o para manipular alimentos, pero no se pide carnet para tener hijos. De hecho es lo normal desde el inicio de los tiempos, y si hay humanidad es porque a ningún gobierno se le ha ocurrido la idea de legislar la paternidad/maternidad hasta ese punto.
No tener carnet, sin embargo, conlleva un pago en sí mismo, y es que los padres primerizos (entre los que me encuentro desde hace dos años), tenemos dudas sobre todo, nunca sabemos si lo estamos haciendo mal o bien, y vamos aprendiendo (o no) con la técnica del ensayo y error.
Desde hace muy poco, mi compamera María Cortés ha comenzado a publicar en la revista Semana un blog que lleva por título, precisamente Mami sin carnet.
Si tenéis hijos, no podéis dejar de seguirlo, seguro que nos va a servir de ayuda.
Si no tenéis hijos, tampoco está mal que echéis un vistazo, que la lectura entretenida está garantizada.
Suerte con este proyecto, María.
No tener carnet, sin embargo, conlleva un pago en sí mismo, y es que los padres primerizos (entre los que me encuentro desde hace dos años), tenemos dudas sobre todo, nunca sabemos si lo estamos haciendo mal o bien, y vamos aprendiendo (o no) con la técnica del ensayo y error.
Desde hace muy poco, mi compamera María Cortés ha comenzado a publicar en la revista Semana un blog que lleva por título, precisamente Mami sin carnet.
Si tenéis hijos, no podéis dejar de seguirlo, seguro que nos va a servir de ayuda.
Si no tenéis hijos, tampoco está mal que echéis un vistazo, que la lectura entretenida está garantizada.
Suerte con este proyecto, María.
martes, agosto 28, 2012
Teñida y en Botella
Parece que para que te contraten en el PP de Madrid no es malo tener parecido a la mujer de Aznar. ¿Quién es Ana Botella (Alcaldesa de Madrid a nuestro pesar) y quién Regina Plañiol (Consejera de Presidencia y Justicia de la Comunidad de Madrid)? ¿Quién gasta más en peluquería?
jueves, agosto 23, 2012
Las cosas de Palacio
Quienes tengan niños me entenderán a la primera, quienes no,
puede que ni a la tercera. Hay veces en que vas a algún sitio público
(restaurante, evento, museo, exposición…) con tu cría de dos años, y sientes
que estás fuera de lugar, que molestas, que te has equivocado yendo allí con
ella. Puede también que no quieras verlo así y pienses que la gente es muy
intolerante, que si ellos tuvieran críos se ahorrarían esas miradas
recriminatorias.
Esto viene a cuento por una reciente visita al Palacio de Segas,
en Cudillero (Asturias). Al salir me dio la sensación de que habíamos sido un
poco maltratados por el hecho de ir con niña, pero mientras esperaba junto a la
taquilla para devolver audioguías y recoger bolsos y DNI’s, vi a tres personas
más de diferentes grupos quejarse por motivos parecidos. Y no fueron más de
cinco minutos de espera.
El sitio es muy bonito, pero desde aquí me cuidaría mucho de
recomendarlo a nadie, no sólo con críos, sino a cualquiera que no quiera ser
tratado como delincuente por el mero hecho de existir y dignarse a visitarlo.
Para empezar, la entrada cuesta nueve euros. La niña de dos
años no paga si va en brazos, pero si pone cualquiera de sus pies en el suelo,
tendrá que pagar también esos nueve euros. Os juro que nos dijeron eso. Una
norma absurda donde las haya. Es más, dijeron que bueno, que en el jardín
“harían la vista gorda” y podría caminar. Vaya, pues muchas gracias por el
detalle.
Después, te dicen que no puedes entrar con ningún bolso ni
nada que se le parezca, todo lo tienes que dejar en una taquilla. Durante la
espera que comenté antes, una mujer llevaba en la mano una especie de
monederito, y cuando salía de la taquilla, la llamaron por la ventana
diciéndole, “Eh, eh. No puede entrar con eso, tiene que dejarlo”. La mujer
manifestó su indignación a sus acompañantes diciendo: “Esto es peor que
Israel”. Algún motivo tendría para la comparación, pero creo que el sentido
queda claro.
No se puede hacer ninguna foto, ni con flash ni sin flash,
ni dentro del edificio ni en el jardín. Dentro, vale, pero no entiendo qué mal
puede hacer una foto sin flash en un enorme jardín. Tal vez teman que copiemos
el estilo sin su permiso, o que le robemos su alma vegetal.
Nos dicen también que el carrito del bebé hay que dejarlo
fuera del edificio, lo que reconozco que me parece de los más razonable.
Entramos sin carrito y nos obligan a ponernos un par de patucos para no
estropear el suelo. No sé qué suelo, porque nos dicen que no podemos salirnos
de las alfombras. Es como ponerse un condón encima de otro condón. Pero bueno,
si son cuidadosos con sus cosas, están en su derecho. Lo ridículo es que la
vigilante nos dice “Eso sí, para subir a la segunda planta, pueden agarrarse de
la barandilla”. Me dieron ganas de besarla por permitirme tocar algo tan
indigno de mis manos.
Cuando estamos visitando la cuarta o quinta sala, la
vigilante se nos acerca y nos dice: “Me han llamado de recepción, han visto por
las cámaras que tienen cosas en el carrito que han dejado fuera. No se puede,
tienen que llevar el carrito allí”. Yo salgo un poco mosqueado ya a llevar el
carrito (que tiene que pasar por una zona de piedrecitas sueltas por la que hay
que llevarlo arrastrando en lugar de empujando). Lo llevo a recepción, que no
está nada cerca, y cuando llego allí y les digo que soy el del carrito, que
vengo a dejarlo, me dicen que no, que allí no se puede quedar. Quien me conozca
sabe que no soy mucho de enfadarme, pero ahí me enfadé y le dije que qué me
decía, que no lo llevaba porque me apeteciera, que me habían sacado de la mitad
de la visita para que lo hiciera. El
hombre me pidió perdón por el malentendido y me dijo que lo que tenía que hacer
era guardar las cosas que había en el carrito dentro de una taquilla, que ellos
no se responsabilizaban si alguien las robaba. No creo que la gente vaya a un
sitio perdido del mundo a robar unas toallitas del Mercadona y un recambio de
braguitas infantiles, pero bueno, si ellos piensan que la gente que va a
visitarles sólo piensa en robar, algún motivo tendrán.
El caso es que metí las cosas en la taquilla y volví al edificio
arrastrando de nuevo el carrito conmigo, con más ganas de salir ya de allí que
de otra cosa. Seguimos con la visita y la vigilante, que nos ve con la cría en
brazos todo el rato, nos dice que podemos dejarla en el suelo, que no pasa
nada. Me entraron ganas de pedirles que unificaran criterios de una vez, pero
lo único que hicimos fue terminar el recorrido con bastante rapidez, tocar la
barandilla para poder contarlo a mis nietos y salir de allí.
Una visita rápida por los jardines (que vuelvo a reconocer
que son preciosos, lo cortés no quita lo valiente), y de nuevo a recepción a,
como ya dije, recoger los DNI’s. Además de la chica del comentario sobre
Israel, en esos cinco minutos vi a otra mujer salir hacia su coche acompañada
de una cría de unos diez años diciendo algo así como “qué impertinentes, qué se
habrán creído”. Y a una pareja madura cercana a los sesenta, que salía comentando
“No entiendo para qué tantas medidas de seguridad”.
Yo tampoco.
No me gusta nada esa gente que dice cosas como “eso en mi
país no pasa” o “yo he estado en muchos sitios mejores que este”. Pero me temo que voy a convertirme en algo que
odio, porque yo he visitado palacios iguales o mejores que el Palacio de
Selgas, públicos y privados, y nunca, nunca, he sentido que me trataran como si
se vieran obligados a enseñármelo, como si mi presencia les molestara y
desconfiaran de mí en todo momento.
Lo digo todo sin acritud, y si lo pongo en público es sólo porque creo que a los de Fort Knox les puede intesar hacer una visita para copiar sus métodos.
viernes, agosto 17, 2012
Y yo con estos pelos
¿Terminando el 17 de Agosto y yo sin haber escrito ni una entrada en el blog? ¿Qué está pasando aquí?
Hace dos o tres meses hice un curso sobre marketing en las redes sociales y una de las primeras cosas que nos dijeron fue que hay que tener un blog y escribir mucho en él. Me propuse retomar este espacio de escritura con asiduidad. Pero no ha sido así. Algo publico, pero no con la frecuencia que me era habitual.
¿Por qué? Bueno, estos días la culpa la tienen las vacaciones (o más bien debería decir los viajes a casas familiares, que no dejan tiempo para trastear demasiado en internet). Pero, ¿y antes?
Cuando me metí en Facebook, pensaba que esta red era para mi blog como se decía que iba a ser la tele para el cine. Y así fue, no tuvo ninguna incidencia. En verdad, escribía lo mismo o más porque lo que publicaba en blogger salía también en Facebook.
El verdadero enemigo de los blogs (o del mío al menos) es twitter. Antes, si me quería meter con Ana Botella (la alcaldesa, no la escritora) me curraba un poco un par de parrafitos (o tres, o cuatro, según diera el tema). Y me quedaba tan a gusto. Pero ahora, si me quiero meter con ella, me bastan y me sobran con 140 caracteres. Entonces, ¿para qué más?
El problema es que me gusta escribir, y prefiero cinco párrafos a ciento cuarenta caracteres. Pero el otro problema es que también soy un poco vago (o como dijo una vez un amigo mío, soy el vago más trabajador que conozco). Y escribir un tweet es mucho más rápido que escribir una parrafada. O debería serlo.
Por el camino se han quedado historias que me hubiera gustado escribir y que han sido plasmadas en un simple tweet. Como aquella de mi abuelo cuando se plantaba con un vaso duralex de esos de cuarto de litro lleno de vino tinto peleón hasta arriba y me hablaba de la guerra; poco, pero lo hacía. O cómo saboreando ese vino y quejándose de su acidez de estómago crónica (algo que he heredado) se lamentaba de que venía otra guerra en perspectiva porque los estudiantes se estaban manifestando. Y hablo de los años ochenta. Me podía haber enrollado con aquella historia en un post nostálgico y memorístico, pero el 16 de Julio me lo ventilé todo con un simple "Con las revueltas estudiantiles de los 80, mi abuelo decía que así empezó la guerra. Yo me reía. ¿Qué diría ahora? ¿Me seguiría riendo yo?".
Y no es lo mismo. Que no.
Hace dos o tres meses hice un curso sobre marketing en las redes sociales y una de las primeras cosas que nos dijeron fue que hay que tener un blog y escribir mucho en él. Me propuse retomar este espacio de escritura con asiduidad. Pero no ha sido así. Algo publico, pero no con la frecuencia que me era habitual.
¿Por qué? Bueno, estos días la culpa la tienen las vacaciones (o más bien debería decir los viajes a casas familiares, que no dejan tiempo para trastear demasiado en internet). Pero, ¿y antes?
Cuando me metí en Facebook, pensaba que esta red era para mi blog como se decía que iba a ser la tele para el cine. Y así fue, no tuvo ninguna incidencia. En verdad, escribía lo mismo o más porque lo que publicaba en blogger salía también en Facebook.
El verdadero enemigo de los blogs (o del mío al menos) es twitter. Antes, si me quería meter con Ana Botella (la alcaldesa, no la escritora) me curraba un poco un par de parrafitos (o tres, o cuatro, según diera el tema). Y me quedaba tan a gusto. Pero ahora, si me quiero meter con ella, me bastan y me sobran con 140 caracteres. Entonces, ¿para qué más?
El problema es que me gusta escribir, y prefiero cinco párrafos a ciento cuarenta caracteres. Pero el otro problema es que también soy un poco vago (o como dijo una vez un amigo mío, soy el vago más trabajador que conozco). Y escribir un tweet es mucho más rápido que escribir una parrafada. O debería serlo.
Por el camino se han quedado historias que me hubiera gustado escribir y que han sido plasmadas en un simple tweet. Como aquella de mi abuelo cuando se plantaba con un vaso duralex de esos de cuarto de litro lleno de vino tinto peleón hasta arriba y me hablaba de la guerra; poco, pero lo hacía. O cómo saboreando ese vino y quejándose de su acidez de estómago crónica (algo que he heredado) se lamentaba de que venía otra guerra en perspectiva porque los estudiantes se estaban manifestando. Y hablo de los años ochenta. Me podía haber enrollado con aquella historia en un post nostálgico y memorístico, pero el 16 de Julio me lo ventilé todo con un simple "Con las revueltas estudiantiles de los 80, mi abuelo decía que así empezó la guerra. Yo me reía. ¿Qué diría ahora? ¿Me seguiría riendo yo?".
Y no es lo mismo. Que no.
jueves, julio 19, 2012
Comprar en el barrio
Si con todo lo que está cayendo las tiendas de barrio consiguen sobrevivir (no será gracias a la ayuda del Gobierno, eso desde luego), yo recomiendo visitarlas y comprar en ellas. ¿Por qué? Pues porque hoy me ha sucedido algo que extrañamente te puede suceder en una gran superficie.
Ayer hacía "musha caló", así que fui con mi mujer y mi hija a una piscina pública. Para un chapuzón, le pedí las gafas de nadar a mi mujer, y cuando intenté ponérmelas, la gomilla se rompió. Tal vez es que soy muy cabezón o tal vez la goma no estaba en buenas condiciones, aunque las gafas apenas tienen unos meses y son de buena marca.
El caso es que esta mañana me acerqué a Deportes Florencio, en el Paseo de Extremadura a preguntar si vendían gomillas sueltas.
Delante de mí entró una chica buscando zapatillas para correr. Ella dijo que era pronadora. El tal Florencio (supongo que es él), le dijo que sólo tenía zapatillas neutras, que no trabajaba pronación ni supinación, que eso lo podía encontrar en Deportes Marathinez o en tiendas así, pero que le saldrían más caras. Y le sacó una gama de buenas zapatillas a precios muy baratos diciendo "yo tengo cosas muy buenas". La verdad es que unas Mizuno a menos de cincuenta euros sí me parecen buenos precios.
Y me tocó a mí. Le cuento mi caso, y se extraña de la rotura alabando la marca. Dice que la trabajaba antes, pero que ya no. Y entonces recuerda que le llegó una partida de gafas que tenían roto un enganche, y que por pereza o porque iba a ser más lío que otra cosa, no las devolvió. Así que el tipo le quita una goma a una de esas gafas e intenta romperle un trozo de plástico que molesta para meterla en las mías, pero está muy duro, no lo consigue, y hay otro cliente esperando. Así que me dice, mira, tenlas y entretente en casa intentándolo tú. Y aquí viene lo mejor, me dice: "Te las regalo". Es la primera vez que entro en esta tienda y el tipo me regala algo que yo estaba dispuesto a comprar.
Y es que además, al ver lo que tenía que romper, yo le dije que esperaba no romper algo equivocado y que no pudiera después usarla, a lo que me dijo: "Si te pasa, vuelve y te regalo otra goma, tengo más".
Ya se ha ganado un cliente.
Ayer hacía "musha caló", así que fui con mi mujer y mi hija a una piscina pública. Para un chapuzón, le pedí las gafas de nadar a mi mujer, y cuando intenté ponérmelas, la gomilla se rompió. Tal vez es que soy muy cabezón o tal vez la goma no estaba en buenas condiciones, aunque las gafas apenas tienen unos meses y son de buena marca.
El caso es que esta mañana me acerqué a Deportes Florencio, en el Paseo de Extremadura a preguntar si vendían gomillas sueltas.
Delante de mí entró una chica buscando zapatillas para correr. Ella dijo que era pronadora. El tal Florencio (supongo que es él), le dijo que sólo tenía zapatillas neutras, que no trabajaba pronación ni supinación, que eso lo podía encontrar en Deportes Marathinez o en tiendas así, pero que le saldrían más caras. Y le sacó una gama de buenas zapatillas a precios muy baratos diciendo "yo tengo cosas muy buenas". La verdad es que unas Mizuno a menos de cincuenta euros sí me parecen buenos precios.
Y me tocó a mí. Le cuento mi caso, y se extraña de la rotura alabando la marca. Dice que la trabajaba antes, pero que ya no. Y entonces recuerda que le llegó una partida de gafas que tenían roto un enganche, y que por pereza o porque iba a ser más lío que otra cosa, no las devolvió. Así que el tipo le quita una goma a una de esas gafas e intenta romperle un trozo de plástico que molesta para meterla en las mías, pero está muy duro, no lo consigue, y hay otro cliente esperando. Así que me dice, mira, tenlas y entretente en casa intentándolo tú. Y aquí viene lo mejor, me dice: "Te las regalo". Es la primera vez que entro en esta tienda y el tipo me regala algo que yo estaba dispuesto a comprar.
Y es que además, al ver lo que tenía que romper, yo le dije que esperaba no romper algo equivocado y que no pudiera después usarla, a lo que me dijo: "Si te pasa, vuelve y te regalo otra goma, tengo más".
Ya se ha ganado un cliente.
lunes, julio 16, 2012
Otra de adaptaciones
Ya dije hace un tiempo que estaba leyendo Grandes Esperanzas de Dickens. Lo terminé hace más de mes y medio, y la semana pasada decidí ver una adaptación de la que había oído hablar muy bien, la que hizo la BBC en tres capítulos.
Con la lectura muy reciente, la adaptación me pareció buena en cuanto a ambientación, pero extraña en otros aspectos que tienen que ver, supongo, con la toma de decisiones. Vale que eliminen algunos personajes, vale que cambien un poco la personalidad de otros (por ejemplo, Joe, el cuñado de Pip es un alma cándida en el original y aquí aparece con un poco más de decisión), vale que muchas acciones sean necesariamente resumidas y otras omitidas...
Pero lo que más me llamó la atención es la decisión en cuanto al tono. Mientras la lectura de la novela está cargada de ironía, de humor, de intriga, incluso de costumbrismo, la adaptación opta por un tono lóbrego, casi de género de terror, omitiendo por completo cualquier concesión a los demás.
En una adaptación siempre me había planteado que lo importante era la elección de qué personajes quitar y cuáles añadir, de qué tramas dejar y cuáles cambiar, pero me he dado cuenta que la elección del tono es tan importante como las decisiones argumentales. La misma novela se podía haber adaptado escogiendo sus partes humorísticas o costumbristas. Y habría sido igual de válida.
En definitiva, como ejercicio es bastante recomendable ver una adaptación justo después de haber leído la novela.

Pero lo que más me llamó la atención es la decisión en cuanto al tono. Mientras la lectura de la novela está cargada de ironía, de humor, de intriga, incluso de costumbrismo, la adaptación opta por un tono lóbrego, casi de género de terror, omitiendo por completo cualquier concesión a los demás.
En una adaptación siempre me había planteado que lo importante era la elección de qué personajes quitar y cuáles añadir, de qué tramas dejar y cuáles cambiar, pero me he dado cuenta que la elección del tono es tan importante como las decisiones argumentales. La misma novela se podía haber adaptado escogiendo sus partes humorísticas o costumbristas. Y habría sido igual de válida.
En definitiva, como ejercicio es bastante recomendable ver una adaptación justo después de haber leído la novela.
jueves, julio 12, 2012
Eso ni son recortes ni son nada
Tras el anuncio de ayer de los recortes que nos da nuestro bienamado gobierno, he llegado a una serie de conclusiones fundamentales:
1. La culpa del paro la tienen los parados. No basta con rebajarles la prestación a partir del sexto mes, yo los azotaría con un látigo para incentivarlos a buscar esos puestos de trabajo que están por ahí esperándolos sin nadie que los cubra.
2. Los discapacitados, enfermos y ancianos y la gente que los cuida molestan. Y encima no dejan crecer a esta economía nuestra. Habría que llevarlos al Teide, ponerlo en erupción y tirarlos a todos por el cráter como sacrificio a la Diosa Merkel.
3. Los ciudadanos estaban malacostumbrados. La gente se pensaba que los precios tan baratos de las cosas eran lo normal, y no, hija, no. En España las cosas casi se regalaban. No habría sólo que subir el IVA, yo crearía un impuesto nuevo (por ejemplo uno que grave el producto según su color) para recaudar un poco más, total, ya puestos.
4. Los funcionarios han estado de fiesta todos estos años. Obligaron al Estado a contratarles a punta de pistola y viven desde entonces disfrutando de un subsidio sin dar nada a cambio. ¿Qué es eso de quitarles la paga de Navidad? Yo los ahorcaría en las plazas de los pueblos para regocijo de ciudadanos y Pymes. Eso sí, habría que contratar los verdugos en el sector privado.
Tengo más medidas, pero no quiero mostrar todas mis cartas de una vez. Insto al señor Rajoy a que me llame y se las cuento. Y le pido que después me deje contarlas a mí en el Parlamento, que mi ilusión es recibir aplausos aún mayores que los que le dieron a él.
1. La culpa del paro la tienen los parados. No basta con rebajarles la prestación a partir del sexto mes, yo los azotaría con un látigo para incentivarlos a buscar esos puestos de trabajo que están por ahí esperándolos sin nadie que los cubra.
2. Los discapacitados, enfermos y ancianos y la gente que los cuida molestan. Y encima no dejan crecer a esta economía nuestra. Habría que llevarlos al Teide, ponerlo en erupción y tirarlos a todos por el cráter como sacrificio a la Diosa Merkel.
3. Los ciudadanos estaban malacostumbrados. La gente se pensaba que los precios tan baratos de las cosas eran lo normal, y no, hija, no. En España las cosas casi se regalaban. No habría sólo que subir el IVA, yo crearía un impuesto nuevo (por ejemplo uno que grave el producto según su color) para recaudar un poco más, total, ya puestos.
4. Los funcionarios han estado de fiesta todos estos años. Obligaron al Estado a contratarles a punta de pistola y viven desde entonces disfrutando de un subsidio sin dar nada a cambio. ¿Qué es eso de quitarles la paga de Navidad? Yo los ahorcaría en las plazas de los pueblos para regocijo de ciudadanos y Pymes. Eso sí, habría que contratar los verdugos en el sector privado.
Tengo más medidas, pero no quiero mostrar todas mis cartas de una vez. Insto al señor Rajoy a que me llame y se las cuento. Y le pido que después me deje contarlas a mí en el Parlamento, que mi ilusión es recibir aplausos aún mayores que los que le dieron a él.
sábado, julio 07, 2012
Los curris, esa inspiración
La noticia más importante que leo hoy es que Fraggle Rock va a tener un spin off tomando a los Curris como protagonistas. Nada puede congratularme más.
Quien haya leído mi novela, El caso del hada falsamente ahogada, recordará que en ella aparecen unos pequeños personajes, los kilis, que trabajan afanosamente, a los que nadie da importancia y que (a estas alturas me da igual el spoiler) acaban teniendo un papel fundamental en la resolución.
Si digo esto es porque está claro que los curris fueron mi principal inspiración para crear a estos personajillos, yo ya confiaba en su importancia, en su papel protagónico. Ahora en Estados Unidos se han dado cuenta.
No sé si es que algún ejecutivo habrá echado un vistazo a mi novela. Recibo ofertas.
Quien haya leído mi novela, El caso del hada falsamente ahogada, recordará que en ella aparecen unos pequeños personajes, los kilis, que trabajan afanosamente, a los que nadie da importancia y que (a estas alturas me da igual el spoiler) acaban teniendo un papel fundamental en la resolución.
Si digo esto es porque está claro que los curris fueron mi principal inspiración para crear a estos personajillos, yo ya confiaba en su importancia, en su papel protagónico. Ahora en Estados Unidos se han dado cuenta.
No sé si es que algún ejecutivo habrá echado un vistazo a mi novela. Recibo ofertas.
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Los kilis según Rafa, un joven lector |
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