Apitiké

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Nuevo servicio para escritores

viernes, diciembre 31, 2010

Justificación innecesaria

Desde hace mucho tiempo, me decía a mí mismo que tenía que leer a Vargas Llosa. No sé por qué, pero no había leído nada de él (miento, creo que leí una novelita menor de la que no recuerdo ni el título). Por la estantería de casa andaba rodando Pantaleón y las visitadoras y he empezando a leerla.

Lo que me resulta curioso es que últimamente mucha gentes se justifica cuando dice que le gusta Vargas Llosa. He oído ya mil veces en la tele y en la radio a gente que dice: "a pesar de sus ideas políticas, Vargas Llosa es un tipo que escribe muy bien", "yo no comulgo con sus ideas, pero me encanta leerle", "es un tipo coherente con sus ideas y eso hay que valorarlo, y escribe muy bien".

Mira que no me tomo por ser de derechas, pero me parece una estupidez esta justificación. Nunca he escuchado a nadie justificarse cuando dice que le gusta cualquier autor no conservador. A ver si ahora para ser buen escritor hay que ser de izquierdas.

jueves, diciembre 30, 2010

La Tapia 15: Confusión

El año se acaba, pero lo hará con buen sabor de boca gracias a una nueva entrega de La Tapia.

Podéis leer ya el decimoquinto fragmento AQUÍ.

miércoles, diciembre 29, 2010

Una menos de noticias

Anoche grabé con una cámara el final de CNN+ en mi tele. Creo que también fue el final en todas las teles. Lo subí al youtube y lo puse en mi facebook. Ahora comparto este momento con los visitantes de este blog. La tele es un negocio y se rige como tal, no lo voy a negar, y un negocio no funciona si no hay clientes, público, así que supongo que tenemos la tele que nos merecemos.

No hace falta que yo comente nada, creo que las imágenes se comentan solas. Sobre todo por la instantaneidad con que el logo de CNN+ es sustituido por el de GH 24 horas.

domingo, diciembre 19, 2010

Nuestras raíces

Esta semana que acaba ahora se ha muerto Enrique Morente y ha celebrado el décimo aniversario de la muerte de Carlos Cano. Dos genios de nuestra música, dos referentes del flamenco y la copla.

Sin embargo, yo me acerqué a cada uno de ellos desde otros ámbitos.

Sería el año 1984 u 85 como mucho cuando alguien me grabó una cassette (en aquellos tiempos eso no se consideraba piratería)de un recopilatorio de cantautores. Alguna canción de Paco Ibáñez, Aute, Serrat, Pablo Milanés, el "Tiene que llover" de Pablo Guerrero, Hilario Camacho... y una canción de alguien que yo no había escuchado hasta entonces: "Elisa" de Carlos Canos. Recuerdo que cuando me ponía la cinta, aquella era la canción que esperaba escuchar, la que detenía cualquier actividad que estuviera realizando para concentrarme en ella. Contaba una historia, y eso me gustaba. Tal vez no era aún una copla, pero eso es lo que hacen las buenas coplas, contar buenas historias.

A Enrique Morente tampoco llegué desde el flamenco. El único disco suyo que me compré fue el Omega, junto a Lagartija Nick. No hace falta decir más. Quedé prendado de esa mezcla de guitarras eléctricas sucias, a veces casi a lo Race Against the Machine y quejío flamenco. Sigue siendo un disco de referencia en mis estanterías, uno de esos que no dejas de poner de vez en cuando. Curiosamente, antes de saber siquiera que Enrique Morente estaba hospitalizado, sentí la necesidad de volver a escucharlo y lo hice. Me sorprendió e incluso asustó un poco que esto ocurriera justo esta semana, cuando hacía más de un año que no lo ponía.

lunes, diciembre 13, 2010

De la tele al cómic

Dentro de no mucho saldrá la película de Águila Roja. Tambien el cómic.

El guionista de las dos versiones es JM Ruiz Córdoba. Lo digo porque sé que por aquí aún se pasa algún fan de Hospital Central, tal vez despistado porque cree que sigo trabajando ahí, o tal vez porque le gusta el blog desde esa época (si es así, gracias). El caso es que como también sé que os gusta saber estas cosas, JM Ruiz fue coordinador de Hospital Central justo en la época en que yo abandoné la serie para embarcarme en otros proyectos.

El paso de escribir guiones de televisión o cine a escribir para el cómic es un cambio que seguramente ha resultado interesante. Al final, lo importante es contar buenas historias.

jueves, diciembre 09, 2010

Chute de nostalgia

No conozco a todos los que salen, pero sólo por el alto porcentaje de a los que sí, merece la pena ver este vídeo (si tienes ya cierta edad). Te provocará toda una inyección de nostalgia y te trasladará al sillón desde el que veías la tele o escuchabas música hace unos añitos. Ahora que Mastercard ha sido boicoteada, volver a encontrarse con Norm de Cheers (y comprobar cómo el tiempo hace mella en todos nosotros) no tiene precio, para todo lo demás, echa un vistazo.

Valga también como homenaje algo tardío a Leslie Nielsen.

martes, diciembre 07, 2010

Mi regalo de estas navidades

Llegan las Navidades. A muchos de vosotros os regalarán algún e-reader, o tal vez un i-pad. Eso está muy bien, pero para que valgan de algo hay que llenarlos de contenido. Yo me siento generoso y os voy a dar un regalo para que podáis poner en vuestros lectores electrónicos algo que valga la pena.

El maravilloso libro de relatos Maratón: la vida en cuarenta y dos kilómetros (y pico) pasa a poder conseguirse para su descarga ¡COMPLETAMENTE GRATIS!

¿A qué estás esperando para hacerte con él? Podrás encontrar historias de todo tipo. El libro comienza con un largo relato en el que vamos descubriendo la apasionante y misteriosa historia de un corredor de maratón mientras le acompañamos en su carrera. Después encontraremos una serie de relatos en los que los protagonistas serán personas que se han cruzado con él durante la prueba.

Pero no sólo eso, siguen para su descarga gratuita otros dos libros del autor (que soy yo): La vaca voladora y otros animales, y Memorias de un mindundi.

Si no lees, es porque no quieres.

Para ponértelo más fácil, te dejo los enlaces a continuación:

Descarga (o compra en papel) Maratón: la vida en cuarenta y dos kilómetros (y pico).

Descarga (o compra en papel) La vaca voladora y otros animales.

Descarga (o compra en papel) Memorias de un mindundi.

lunes, diciembre 06, 2010

El sueño de los dioses

Ayer terminé de leer El sueño de los dioses, tercera parte de la tetralogía comenzada con La Espada de fuego.

Ya hablé aquí sobre la segunda parte: El espíritu del Mago. En aquella entrada comentaba que se apuntaban unas explicaciones de ciencia ficción para el mundo de fantasía.

Haciendo un pequeño (o gran) spoiler, esos apuntes se confirman en esta tercera entrega. Sin embargo, a pesar de que se lee con mucha facilidad, esta tercera parte no me ha enganchado tanto como las otras dos, precisamente por esa mezcla de géneros y, sobre todo, por la desaparición casi total en el libro del protagonista de los otros dos. Supongo que en la cuarta y última entrega todo se enderezará.

Eso sí, si algo tengo que criticar es que Negrete se haya permitido poner en boca de uno de los dioses citas o dichos clásicos y populares (incluso de Calderón de la Barca) camuflados en su discurso. A mí, personalmente, me hacía distanciarme de la historia.

Buscando información sobre la novela y sobre cuándo saldrá la cuarta parte (la tercera ha tardado cuatro o cinco años), he encontrado unas reflexiones de Negrete sobre por qué lo que pretendía ser una trilogía se ha convertido en cuatro libros. Me parecen palabras muy interesantes y copio aquí un fragmento:

El problema es que las ideas argumentales son como archivos comprimidos en .zip. En la mente, mientras permanecen en el nivel de la abstracción, ocupan poco sitio. Pero luego, al trasladarlos a la pantalla, se despliegan e invaden mucho más espacio. No estoy hablando de “enrollarse”, defecto en el que a menudo caemos los escritores. ¿Por qué descomprimimos estos archivos mentales? En primer lugar, hay que desarrollar los personajes para que los lectores se involucren emocionalmente con ellos, y eso requiere tiempo. Por otra parte, cada escena debe estar llena de detalles concretos, de modo que podamos sumergirnos en ella. No vale decir “un bosque siniestro”, por ejemplo. Hay que hacer sentir esa atmósfera, y para eso hay que plasmar olores, texturas, sonidos. En cierto modo, los escritores tenemos que crear un 3D. Y eso exige espacio, como lo exigen los diálogos, los puntos de giro inesperado, las escenas de acción y las batallas si realmente queremos que impacten, etc.

Palabra de Negrete.

domingo, diciembre 05, 2010

La Tapia 14: Luci

Tras un parón porque no me había enterado de que habían cambiado las plantillas de la página, se publica al fin la decimocuarta entrega de La Tapia. Sigue la historia de Carlos.

Puedes leer esta entrega pulsando AQUÍ.

Y recuerda, si has llegado recientemente a esta apasionante (y cada vez más romántica) novela por entregas, los fragmentos están numerados. Puedes comenzar a leer desde el uno.

sábado, diciembre 04, 2010

Idea para el gobierno

Con todo esto de la crisis de los controladores, el gobierno tiene una oportunidad estupenda para decir que España va bien, no sé por qué no la aprovecha.

Cuando un mes el número de parados aumeta uno menos que el año anterior, este gobierno nuestra lo utiliza para decir que la cosa va mejorando. Pues ahora lo tiene a huevo. La idea que les brindo es: si hay crisis, ¿qué coño hace tanta gente yéndose de puente en avión? Dejad las quejas, españolitos, que os sobran cuartos para vicios.

miércoles, diciembre 01, 2010

Retomando

Os tengo tan olvidados, que retomo el contacto regalándoos un vídeo que demuestra de lo que es capaz la gente.



No os alejéis mucho, sigo por aquí.

jueves, noviembre 11, 2010

La Información

En una entrada de Ecuaderno, se citaba este blog como uno de los recomendados para guionistas. Como yo aquí hablo unos días de una cosa y otros días de otra (por algo el título del blog), prometí volver a escribir sobre guión de vez en cuando.

Coincidiendo con una discusión que tuvimos hace poco mis compañeros y yo sobre cómo afrontar una trama, hoy quiero escribir sobre la información. ¿Cuándo dar una información en un guión? ¿Cómo afecta a la trama, a la estructura e incluso al tono que el espectador sepa algo en un momento o en otro?

El ejemplo clásico es el de Hitchcock. Si ves a un hombre sentado en una silla que de repente explota, eso es sorpresa. Si ves al hombre sentado, pero sabes que debajo hay una bomba que va a explotar, eso es suspense.

Siguiendo con el ejemplo de la bomba, yo quiero añadir que la dosificación de la información nos sirve no sólo para crear suspense, sino incluso para cambiar de género.

Me explico. Pongamos que hay dos personajes que no se conocen: Paco y Luis. Luis trabaja en una oficina y ve que en el edificio de enfrente todos los días entra Paco con extrañas piezas en su poder. Un día ve que lleva escondidos unos cables. Otro día algo que parece un engranaje, otro día pequeños alicates. Luis está seguro de que Paco está montando una bomba en el edificio de enfrente y que va metiendo las piezas día a día para burlar la seguridad. Luis investiga, quiere detener a Paco, lo sigue, intenta sin éxito hacer fotos para tener pruebas, etc., etc. Todo esto sería suspense (vale, muy burdo, pero es solo un ejemplo que se me acaba de ocurrir). Al final, como ve que no puede conseguir pruebas, decide hacerse el héroe y se lanza a por Paco cuando ve que lleva algo que parece un detonador. Le da un puñetazo y el guarda del edificio sale en defensa de Paco. Paco es el relojero oficial y cada día arregla uno de los múltiples relojes de la colección que se alberga allí. Tenemos un final sorpresa que deja con el culo al aire a nuestro héroe.

Contado así, el público sabe lo mismo que Luis. Pero podemos optar por que el público sea omnisciente y sepa desde el principio que Paco es el relojero oficial. Entonces, cada acción de Luis por desenmascarar al supuesto terrorista estará cargada de patetismo y comicidad (vale, vale, puede que con este ejemplo no nos partamos de risa, pero me entendéis). Sus intentos ya no serán vistos como los de un héroe anónimo, sino como los de un pobre idiota que no se entera de nada.

Y todo por dar la información al principio en lugar de al final. Sin cambiar ni una coma de lo que está escrito después.

jueves, noviembre 04, 2010

Nitro, canal informativo

Vale, el título de esta entrada es un poco falso, pero no tanto como podría parecer. En Nitro se emite Impacto TV, e Impacto TV es uno de los mejores programas informativos de la televisión, ergo, Nitro es un canal informativo.

A esta conclusión he llegado tras estar un poco cansado de que todos los informativos de todas las cadenas imiten cada vez más el formato de Impacto TV. En cuanto hay un vídeo de un atropello, una paliza, un chaval quemando a otro..., los editores de los noticieros van y lo plantan para su emisión. Yo siempre me he preguntado: ¿qué valor informativo tiene ver que un camión atropella a una motorista en China? ¿O que un chaval le da una paliza a otro en Austria? Ninguno. Atropellos y palizas los hay a cientos o miles todos los días. El único valor de esos vídeos es que alguien los grabó. No, no nos engañemos, el único valor de estos vídeos es otro: el morbo. Cada vez estamos más cerca de convertir nuestros informativos en snuff movies.

Allá cada uno con su línea editorial, pero creo que todas las cadenas deberían cuidar más lo que ponen y no llenar los minutos supuestamente más objetivos de la parrilla con este vídeos de palizas o actos vandálicos para acto seguido denunciar hipócritamente que sucedan. Si yo fuera un vándalo, la mayor proeza imaginable sería ver mi obra en un telediario.

Y para que esto no quede en pataleta, convierto esta entrada en pieza informativa.

sábado, octubre 23, 2010

jueves, octubre 21, 2010

La Tapia 13: La primera noche

Tal vez por eso de que el número trece no está bien visto o tal vez por mis ocupaciones paternas, el caso es que esta entrega de La Tapia se ha retrasado un pelín. Pero no pasa nada, aquí llega al fin la decimotercera entrega.

Podéis leerla AQUÍ.

miércoles, octubre 20, 2010

Lentejas con filete de cerdo

Ayer comí unas deliciosas lentejas con filete de cerdo. Hoy os dejo la receta.

Se sofríen dos dientes de ajo, una cebolla, un puerro y una zanahoria cortados en trocitos más o menos pequeños.

Cuando el sofrito comienza a estar hecho, sin esperar a que se haga demasiado, que después va a hervir bastante tiempo, se añade la carne de un pimiento choricero y un filete de cerdo cortado en trocitos que quepan en la cuchara.

Se sofríe un rato más y se añaden las lentejas. En mi caso puse una cantidad indeterminada, pero yo creo que serían entre 300 y 400 gramos.

Se da un par de vueltas para que todo se impregne de todo y se añade sal y agua fría. Se pone a fuego medio-alto y cuando comience a hervir se baja a fuego medio-bajo y ya está. Con media hora o cuarenta minutos hirviendo, está listo.

El plato queda así. Unas guindillas o unas aceitunas son un acompañamiento perfecto para este plato.

martes, octubre 12, 2010

23 años no es nada

Tal día como hoy, hace justo veintitrés años, llegué a Madrid para quedarme. Era un pipiolo de dieciocho años, pero me veía ya como un adulto con toda una vida que acometer.

Era, como hoy, el día de la Hispanidad, el día del desfile militar. La ciudad estaba tomada por fuerzas de seguridad. Y ocurrió una anécdota que aún hoy recordamos de vez en cuando.

A Madrid nos vinimos juntos a estudiar tres amigos del pueblo. Los tres decidimos compartir un piso de alquiler. Mes y medio antes, un amigo y yo habíamos venido a la capital a patearla buscando algo bueno, bonito y barato. Al fin encontramos algo que no estaba del todo mal en la calle Escosura, muy cerca de la Glorieta de Quevedo. El asunto era que nosotros no sabíamos que estaba cerca de Quevedo, porque nuestro pateo había comenzado desde la salida del metro de Argüelles, por lo que creíamos que el piso estaba pegado a él.

Llegamos a Madrid los tres amigos y el hermano de uno de ellos en un viejo expreso que se detenía en todas las paradas de su recorrido inundando los vagones con el olor metálico de los frenos. Cansados y maldormidos, fuimos recibidos por una tía y un primo míos y la antigua novia de uno de mis amigos que se había venido a vivir a Madrid. Que yo recuerde.

Estas siete personas y un montón de maletas (parecía que habíamos emigrado al extranjero, pero en aquella época no tan lejana las distancias se medían de otra forma) nos encaminamos al metro de Atocha y salimos por Argüelles para buscar nuestro piso, donde habíamos quedado con la dueña para que nos entregara las llaves y terminar los trámites de alquiler.

Nos perdimos. No sabíamos cómo habíamos llegado. Como andar tirando de todo aquel pesado "ajuar" hasta que diéramos con la calle en cuestión podía ser una tarea excesiva, un amigo y yo decidimos que todos los demás nos esperaran, que nosotros nos adelantaríamos a encontrar el lugar.

Al volver una esquina (ahora creo que podía ser la calle Gaztambide), encontramos una pareja de la policía nacional hablando con un paisano apoyados en su Zeta, su furgoneta blindada. Le preguntamos dónde estaba la calle Escosura y uno empezó a explicarnos cómo llegar, pero el otro le cortó y dijo:

- Venga, subid que os llevamos.

Nosotros nos miramos un momento y respondimos:

- Es que no estamos solos... Venimos con más gente.
- Llamadlos, que se vengan también -dijo el policía.
- Es que...- tímidos, íbamos dando la información poco a poco-, son cinco personas más.
- Bueno, da igual, que vengan.

Faltaba por dar la última información.

- Ya, pero es que... venimos también con maletas.

Los policías se miraron, pero su orgullo les impedía echarse ya atrás.

- Qué importa. Venga, acercaros que os llevamos.

Nosotros fuimos a buscar a los demás y a todos nuestros bártulos. Cuando doblamos la esquina y nos vieron llegar, el paisano que había estado hablando amigablemente con los policías comenzó a reír a carcajadas.

- Ja, ja. Voy a tener que llamar al Interviú para que os fotografíe.

Todos nos subimos a la furgoneta policial. Ahí atrás íbamos rodeados de barrotes y fusiles. Los policías se saltaron un par de semáforos en rojo y nos llevaron hasta el mismísimo portal donde habíamos alquilado el piso.

Al bajarnos de la furgoneta, vimos que la dueña del piso estaba esperando en la acera. Ya podéis imaginar la cara que tuvo que poner al ver a sus futuros inquilinos saliendo escoltados por la policía nacional.

Y así, de esta peculiar manera, hicimos nuestra entrada en la capital.

lunes, octubre 04, 2010

Jóvenes adictos

Hace ya dieciocho años trabajé en una empresa que se dedicaba a hacer esto. He contribuido a formar yonkies.

Sí, yo también trabajé en McDonald's.

viernes, septiembre 24, 2010

Coincidencias

Ayer vi el primer episodio de Boardwalk Empire, la serie de Terence Winter y Martin Scorsese para HBO que comenzó a emitirse en Estados Unidos el domingo pasado.

La serie está bien, no podía ser de otra forma. Se ve dinero por todos lados. Esos decorados, esos movimientos de cámara, esas masas de gente. Canta un poco un animatronic de bebé que aparece en algún momento. Tal vez habría sido mejor usar un bebé de verdad, pero bueno, es un detalle menor. No pienso perderme ni un capítulo.

Eso sí, el piloto tiene los inconvenientes de todos los pilotos: debe presentar a muchos personajes y plantar el tono, pero a medida que avanza, va quedando todo bastante clarito y promete convertirse pronto en una serie obligada. Y como dirige Scorsesse, no pueden faltar esos planos congelados que tanto le gustan.

Pero, a lo que iba, me ha resultado curiosa una coincidencia de esas que a veces ocurren. El personaje que interpreta Steve Buscemi se llama Enoch, y hace algún chiste sobre ello en el capítulo. Era la primera vez en mi vida que oía ese nombre.

Pues bien, ya sabéis que entre llanto y llanto, ando leyendo Ana Karenina. Justo después de ver el capítulo me puse a leer y me encuentro con un momento en que el hijo de Ana Karenina cuenta que su personaje favorito del Antiguo Testamento es, precisamente, un tal Enoch, que subió a los cielos en vida.

¿Será una señal?

jueves, septiembre 23, 2010

La Tapia 12: Expectativas

Desde hace unos días está listo el fragmento decimosegundo de La Tapia, titulado Expectativas.

Si aún no lo habéis leído, podéis hacerlo AQUÍ.