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martes, octubre 02, 2007

De cero a uno

A principios de agosto os conté que había terminado la versión cero de mi primera novela. Era una versión sin pulir a la que le faltaba aún mucho trabajo. Con el lío de los guiones de Hospital Central más los compromisos veraniegos de quedadas con amigos, terracitas, viajes, entrenamiento para el maratón, etc., etc., la reescritura iba lenta. Hace una semana terminé la primera parte de este proceso, que consistió en leer la novela de una manera rápida añadiendo detalles de contenido que se me habían escapado o que había decidido incorporar más tarde y eliminando otros que ya no tenían sentido. Es lo que yo he llamado una "reescritura de contenido". Ahora llevo unos días con la otra, la reescritura de estilo, la que llevará a tener por fin una "versión uno". Tras años dedicándome a esto del guión, los adjetivos y frases subordinadas me son algo, si no ajeno, distante. Entre otras herramientas, os hablé del libro Escribir: manual de técnicas narrativas de Enrique Páez. Como es un libro que me está resultando bastante útil, os voy a resumir muy brevemente (pero que muy brevemente), lo que me está sirviendo de más ayuda en el apartado de corrección y estilo. Sin embargo, lo mejor es leer todo el libro.

Hay que mantener el mismo tono narrativo en toda la novela, y no dejar que el narrador se contagie del estilo que intentemos poner en los diálogos de los personajes, que deben ser diferentes.

El mejor lenguaje literario es el lenguaje natural y común.

Si no somos unos maestros en el dominio del lenguaje, mejor huir de las frases innecesariamente largas, laberínticas.

En los diálogos, no dejar que el personaje hable durante líneas y líneas sin interrumpirlo, robando así al narrador su función.

En las acotaciones de los diálogos, basta con "dijo", "preguntó" y poco más (curiosamente, este mismo consejo lo da Stephen King).

La continuidad en el relato depende de la anticipación, suspense y sorpresa, en este orden.

Hay que eliminar todos los tópicos y lugares comunes que se nos hayan colado en la primera versión.

A la hora de revisar hay que afilar las tijeras y podar todo aquello que no dice nada.

Debemos perderle el miedo a nuestras propias palabras. Casi siempre hay adjetivos que sobran. La redundancia no añade nada nuevo.

Huyamos de los adverbios terminados en -mente y de los gerundios.

Obviamente, en el libro hay muchísimos más consejos, pero aquí os he dejado los que ahora mismo estoy siguiendo con mayor atención. Supongo que a este paso podré cumplir con mi objetivo de tener un versión entregable para navidades o comienzo del 2008. Ah, y el de la foto de arriba soy yo ahora mismo, con mi pijama escribiendo en casa. Saludos.

lunes, octubre 01, 2007

Calentando y estirando

Hace poco más de un año que corrí el Maratón de Berlín. Ayer mismo, el etíope Gebrselassie batió el record del mundo en ese mismo maratón. Me da cierta envidia no haber participado en el mismo evento en que se batía el record.

Me quedan menos de tres semanas para volver a un maratón, esta vez en Amsterdam. El recorrido también es llano y está bajo el nivel del mar, por lo que afirman que también allí se hacen buenos tiempos. Yo no aspiro a batir ninguna marca universal, pero con quedarme cerca de las cuatro horas me daría más que satisfecho, y si bajara, aunque fuera unos segundos, de ese tiempo, lo consideraría todo un éxito.

Por lo pronto, este viernes tengo la intención de correr la Nocturna de Sevilla como calentamiento. Ya os contaré.

domingo, septiembre 30, 2007

Breaking news

Hoy domingo traigo una noticia de alcance. Acaba de salir a la luz el libro Cómo crear una serie de televisión, escrito por Gonzalo Toledano y Nuria Verde (pulsad sobre la imagen para ver la portada ampliada).

Yo lo he comprado hoy y apenas he leído el prólogo y el primer capítulo, pero sé por gente que ya lo ha leído que es un libro no sólo didáctico sino también bastante ameno. Ya, ya, Gonzalo es un amiguete y uno no habla mal de lo que hacen los amiguetes, pero es que en este caso parece que es verdad. Yo las primeras páginas me las he leído del tirón. Como no puedo hablar más del libro hasta que no lo acabe, esto es simplemente la nota de su publicación. Os dejo con una imagen de la contraportada, para que le echéis un vistazo y consideréis si os merece la pena comprarlo (también hay que pulsar para ampliarla).

viernes, septiembre 28, 2007

Piña con ron

Como la receta de ayer tuvo éxito pero también fracaso (a un par de personas parece que no les gustó demasiado), tan sólo un día después pongo otra bastante diferente. Se trata de un postre muy simple pero que siempre triunfa: piña con ron.

Compramos una piña fresca, la pelamos (ésa es la parte más difícil, la verdad), la cortamos en cuatro cuartos a lo largo, y quitamos de cada uno la parte central -la parte dura- haciendo dos cortes con un cuchillo y sacándola como cuñas. Después troceamos cada parte de piña en trocitos más o menos pequeños, como para que se puedan comer sin tener que volver a usar el cuchillo. Metemos toda la piña en un cuenco y echamos por encima un buen puñado de azúcar, no sabría decir cuánta cantidad en gramos, pero pongamos que lo suficiente para cubrir la piña por encima. Entonces añadimos un buen chorreón de ron oscuro (mientras mejor el ron, mejor el postre) y lo mezclamos todo muy bien. Pero, atención, no se puede comer inmediatamente, hay que dejar que la mezcla macere, lo ideal es que pasen unas horas, y si se prepara de un día para otro, entonces la piña va soltando su jugo, se fusiona con el ron y el azúcar y llega a su punto ideal.

Y no creáis que coloca, que de ron sólo lleva un buen chorro, no medio litro. Pero bueno, en eso, que cada uno haga lo que quiera.

jueves, septiembre 27, 2007

Vida antes de House

Antes de pasar a convertirse en el Dr. House, Hugh Laurie llevaba una larga carrera como actor a sus espaldas. Entre sus trabajos, un programa de humor en el que compartía protagonismo con otro reconocido actor inglés, Stephen Fry. Se trata de A bit of Fry and Laurie. Os dejo con unos momentos de Hugh Laurie haciendo de Uri Geller.

Cous-cous con garbanzos

Hace ya bastante tiempo que no pongo una receta por aquí, así que voy a romper esta sequía con el plato que preparé ayer: cous-cous con verduras y garbanzos.

En primer lugar, aquí está todo lo que hace falta (mi intención fue preparar para dos personas, pero sobró, así que esta receta puede ser para tres o incluso cuatro si no comen mucho): un paquete de cous-cous, un calabacín pequeño o medio grande, una cebolla, un diente de ajo, un par de ramas de apio, un tomate maduro, una rama de canela, un bote de garbanzos ya cocidos, aceite, sal y pimienta.

Picamos la cebolla y el apio en medias lunas y los sofreímos hasta que estén transparentes.

Ahora es el momento de añadir el calabacín, también cortado en finas medias lunas y lo sofreímos todo un rato más.

En este momento, añadimos el tomate, cortado en trozos grandes (yo no lo pelé y la piel salió sola después al estar picado tan grande) y la rama de canela.

Ahora lo dejamos un buen ratito para que el tomate se haga. En este punto, añadimos sal y pimienta al gusto, alguna yerba que nos guste (lo suyo es cilantro, pero como a mí es un sabor que me mata todos los demás, le eché perejil), y un buen chorro de agua. Lo dejamos cocer unos cinco minutos a fuego lento y entonces añadimos la mitad del bote de garbanzos. Mezclamos bien y dejamos cocer otros cinco minutos.

Mientras, preparamos el cous-cous como pone en la caja. Básicamente, se llevan dos vasos de agua con sal a hervir. Se aparta del fuego, se añade un 1/4 kilo de cous-cous, se tapa y se espera seis o siete minutos para que absorba todo el agua. Se ñade un poco de aceite y se mueve con un tenedor para que los granos se suelten. Entonces tenemos cada cosa por separado.

Y ya, sólo queda servir. Una vez en el plato, sólo quedará mezclar las dos cosas y comer. Estaba realmente muy rico, os lo prometo.

miércoles, septiembre 26, 2007

Persépolis

En mayo de este año que camina sin posibilidad de escape hacia su fin, mis compañeros de trabajo "yapesardeelloamigos", me regalaron en un solo volumen un cómic que se había publicado en varios: Persépolis. Tras algunos meses en la estantería, por fin me he decidido a leerlo.

Básicamente se trata de la autobiografía de la autora como excusa para hacer un dibujo de la historia reciente de Irán y todos los cambios acontecidos con la llegada de la república islámica. Si queréis saber algo más, mejor pinchad el enlace, o aún mejor, leed el cómic. Porque merece la pena, de verdad.

La autora cuenta momentos concretos de su vida, pequeñas anécdotas unas veces simpáticas, otras tristes, otras entrañables,... No se trata de un relato hilvanado con puntos de giro cada número determinado de páginas, pero ¿qué vida es así? Los puntos de giro vienen cuando vienen, sin que ningún guionista (o divinidad o lo que sea) los escriba. Pero esas pequeñas anécdotas nos sirven mucho mejor que muchos ensayos para entender qué ocurría en Irán de principio de los ochenta y cómo vivían la situación sus habitantes.

Contar la infancia a través de anécdotas es algo que hice yo en mi otro blog (enlace a la izquierda de la página). Cuando Stephen King habló sobre su infancia en Mientras escribo, también lo hizo con este método mediante lo que él llamó Instantáneas desenfocadas. Marjane Satrapi hace lo mismo con su vida, con la diferencia de que lo que le ocurre es mucho más interesante, por supuesto, que lo que me ocurría a mí, y bastante más trascendente que lo que le ocurría a Stephen King.

Se lee sin sentir, y sus dos primeros volúmenes ya tienen película en Francia. Si la estrenan por aquí, probablemente vaya a verla.

martes, septiembre 25, 2007

La realidad de cada cual

Guillermo habló hace poco de un libro que ahora estoy leyendo yo, Juglar. En un momento del relato, el Cid lee las notas de los cantares que lleva el protagonista encima. El autor, Rafael Martín, escribe lo siguiente:

Se detuvo especialmente en las gestas de don Roldán de la Francia, pero sacudió la cabeza con cierto escepticismo, como el rey que se molesta cuando ve una pantomima donde se representa a otro rey o el sacerdote que encuentra defectos en la representación de un cuadro o una talla porque no se ajusta al dogma.

Al pasar por este párrafo no he podido evitar sentir cierta identificación con el juglar. Cuando un médico, por ejemplo, ve una serie de médicos, probablemente encontrará mil fallos, pero es que cuando un arquitecto viera Benito y Compañía, también, o lo mismo cuando un chef viera Ellas son así.

De forma colateral a esta, he recordado una anécdota. Cuando Rusti salió de Hospital Central, el sindicato de auxiliares de enfermería se enfadó, no sé si elevó una queja formal, pero casi. Hombre, nosotros intentamos realizar cierta labor social con la serie cada vez que podemos, pero de ahí a sentir la obligación de hablar de cada colectivo va un abismo, ¿no?

Bueno, sigo con la lectura.

viernes, septiembre 21, 2007

Guionistas en guerra

No, a pesar del título de esta entrada, no voy a hacer ningún alegato corporativista, voy a hablar de un tema que preocupa mucho a muchos guionistas: los jueguecitos de ordenador que tantos buenos (y culpables) ratos nos hacen pasar. Con la versión definitiva del capítulo 201 ya entregada, me he puesto a jugar a defender Stalingrado de la invasión germana. Guillermo, un hombre muy ocupado últimamente, ha llegado a mi despacho y al verme destruyendo tanques y camiones blindados ha exclamado: "¡Diossss! ¿Qué es eso? ¿Pór qué no me has dicho nada?", y medio se ha enfadado conmigo por no compartir mi descubrimiento. Sí, señores, esos son los guionistas que manejan el futuro de tantos personajes.

Pero es que, además, le he mostrado otro juego en el que defiendes Budapest a base de pistolas y cocktailes molotov. Y no me ha dado tiempo de enseñarle el juego en el que tú eres el atacante y no el defensor, porque ha salido pitando para su propio despacho para "hacer algo".

Sospechando que lo iba a pillar con las manos en el arsenal armamentístico, me he acercado a verlo, pero no, allí estaba el hombre con su guión. Cuando no hay tiempo, no hay. Pero cuando hay un resquicio...

¿Qué diabólica mente nos planta esos juegos en flash para que perdamos nuestro precioso tiempo?

jueves, septiembre 20, 2007

Versiones

He comenzado a ver Weeds, la comedia de Showtime sobre la madre de clase medio-alta vendedora de marihuana. De lo que quiero hablar es de los títulos de crédito. Antes que nada, aquí los tenéis.

En cuanto vi el piloto, me dije: "esta canción me suena". Tras no muchos minutos pensando, me acordé de la canción Las casitas del barrio alto, de Victor Jara. Me resultaba extraño que los americanos versionaran a Víctor Jara, así que me fui a mi discoteca, saqué el disco y miré si el chileno era el autor. Y no, la canción es de una tal Malvina Reynolds, traducida al español por Víctor Jara. Aquí os dejo la canción chilena, para que comparéis. Como simple curiosidad.

miércoles, septiembre 19, 2007

La camada de septiembre

Viendo las webs sobre tele, las parrilas de las diversas cadenas, otros blogs de guionistas o las páginas de televisión de los periódicos, tengo la sensación de que la ficción nacional levanta el vuelo con cierta alegría.

Después de varios años con pocos estrenos y sonados fracasos, este mes de septiembre llegan en tropel un porrón de nuevas series semanales: La familia Mata, Quart, Hermanos y detectives, Cuestión de sexo, Herederos, El síndrome de Ulises y R.I.S.. Entre que cito de memoria y que he tenido que andar buscando los enlaces, no sé si me olvido algún estreno, pero me podéis corregir en los comentarios.

A estas novedades se suman las series veteranas tipo Hospital Central, El Comisario, Aída, Cuéntame, Los hombres de Paco... y las series que están en boxes preparándose para la próxima temporada: M.I.R, El Internado, La que se avecina,...

Y no sólo eso, se da la circunstancia de que el martes van a competir ¡cuatro series españolas! No sé si esa circunstancia se había dado antes. Y aún falta que La Sexta se lance a la producción de series semanales.

Mucha gente se queja de que la ficción patria es mala, que no alcanza las cotas de la americana (pues claro, no te jod...), pero la verdad es que si todos tenemos necesidad de contar y escuchar historias, siempre nos agrada que esas historias nos resulten cercanas.

En fin, que es casi seguro que no todas las series cuajarán, pero el panorama se pinta con un colorcito de cierta esperanza.

Sobre todo para lo que vivimos de esto.

Actualización: Ya dije que podía olvidarme de alguna serie. No cité el previsto estreno de Gominolas en Cuatro.

martes, septiembre 18, 2007

Terror nocturno

Últimamente, tanto el Guionista Hastiado como Guionista en Chamberí se han preguntado el por qué de la necesidad de contar historias. Yo no lo sé, pero la pregunta me ha traído el recuerdo de unos momentos de mi infancia que ya conté en mi otro blog. Y como ando algo escaso de tiempo, copio lo que escribí allí con el mismo título.

Como ya he contado, cuando llegaba el verano, llegaba mi primo. En la nueva casa se quedaba a dormir con nosotros. Mi habitación era enorme. En ella dormíamos mi hermano mayor y yo en dos camas, y en otra, colocada transversalmente, mi hermano, el tercero. El pequeño dormía en la habitación de mis padres.

Pero cuando venía mi primo, no había más camas, así que tirábamos un colchón al suelo, junto a la ventana, y allí dormíamos los dos, con medio cuerpo fuera para aprovechar el fresco del suelo, y medio cuerpo dentro del colchón de espuma.

Bueno, lo de dormir es mucho decir, porque nuestra afición favorita era contarnos películas. Podíamos tirarnos hasta las tantas de la noche contándonos las películas que habíamos visto desde la última vez. Y no hacíamos un resumen del argumento, sino que empezábamos por el principio e intentábamos ir contándola paso a paso, detalle a detalle. Si contábamos una de aventuras, poníamos emoción, si era comedia, humor, y si era miedo, intentábamos crear la atmósfera de terror.

Y en una de esa estábamos, contando una película de miedo (creo que yo le contaba Phantasma a él, pero puede que la memoria me falle), cuando en lo más terrorífico del relato, algo ocurrió.

En medio de la tensión creciente, una sombra apareció por el pasillo, tras la sombra, como en la escena más terrorífica de una película de serie B, una mujer en camisón movido por la brisa nocturna. Nuestro grito tuvo que oírse en kilómetros a la redonda. Toda la familia se despertó.

Pero, bueno, tampoco era para tanto. Al fin y al cabo, sólo se trataba de mi madre. Tener sed en mitad de la noche puede tener estas consecuencias...

Os dejo con una escenita de la película en cuestión.

domingo, septiembre 16, 2007

Ratatatatata



No pudo ser, por poco, por un puntito. Pero joder, vaya dos buenas semanas que nos han hecho pasar, ¿o no?

Y coño, que la plata está de puta madre.

jueves, septiembre 13, 2007

Correr con un ciclista en la cabeza

Hace tiempo hablé sobre cómo dar una carrerita por el parque te puede sacar de un atasco creativo. Después leí en alguna revista deportiva un artículo afirmando lo mismo.

Hoy quiero poner un ejemplo concreto que demuestra que esto ocurre realmente de vez en cuando. Esta semana teníamos que entregar la primera versión del capítulo 201 de Hospital Central. Yo escribí una trama en la que (puedo contarlo porque ocurre muy al principio del capítulo) entraba un ciclista que había tenido un accidente mientras iba con su mujer por el parque. Los pasos estaban escritos, contrastados con una asociación médica, aprobados por el coordinador, todo eso. Pero cuando escribí los diálogos, aquello no me gustaba. Algo fallaba. La historia estaba, pasaban cosas, pero no terminaba de convencerme, le faltaba chispa. Le dí varias vueltas, quise cambiar la manera de ser del ciclista, pero tampoco me llevaba a nada. Quería añadir algún elemento nuevo que diera un poco más de enjundia (¿y si la mujer estaba embarazada?, ese tipo de cosas), pero tampoco me llevaba a nada. Y me fui a correr.

Mientras corría, volvía a pensar en la trama. Y lo vi. El problema no era el ciclista, el herido, el problema era su mujer. Estaba ahí, pero lo mismo podía no estar. Nos importaba bien poco, apenas valía para dar alguna información que quedaba raro que diera el propio paciente. Y vi la solución: cargarme a la mujer. Como la trama gira un poco en torno al trabajo de este ciclista, ahí tenía la alternativa: le acompañaba un compañero de trabajo. Lo cambié y todo salió casi solo.

No es que ahora la trama sea una de esas historias maravillosas que nunca olvidaremos, pero os aseguro que ha quedado muchísimo mejor que la primera versión. Y todo por sudar unos kilómetros.

Por cierto, aprovecho que esto va de correr para plantar mi foto con la medalla del maratón de Berlín del año pasado. Este año me voy a Amsterdam. Espero conseguir otra. Ya os contaré.

miércoles, septiembre 12, 2007

A mí me daban dos

Hace unos días este humilde blog tuvo el honor de recibir su segundo premio. Tras el Oscar que me concedió Miss Julie, unas lunáticas, mileuristas, treintañeras me han concedido un Premio Cruela y divertid@. En su post podéis leer las razones.

Sin embargo, voy a ser malo, vago, insubordinado o como lo queráis llamar, pero es que no me gusta nada eso de seguir las cadenas. Así que por mi parte, agradezco sinceramente el premio (oye, que yo no conocía a estas divertidas chicas y me ha alegrado, de verdad), pero incumplo la segunda de las normas del premio, con lo que no puedo cumplir ni la tercera ni la cuarta.

Si con esto merezco ser despojado de todos mis galones, aguantaré con porte caballeresco y llevaré la procesión por dentro.

martes, septiembre 11, 2007

El cuarteto de nos

Ando algo liado con el 201 y no tengo mucho tiempo para escribir aquí, mañana tendré algo más de libertad. De momento os dejo con un vídeo del último disco de un grupo uruguayo que descubrí este fin de semana escuchando la radio: El cuarteto de nos. Tendré que seguirles la pista.

domingo, septiembre 09, 2007

Chistes sin risas

Hoy sale en Vertele una entrevista con Guillermo Toledo, sobre la serie Cuestión de sexo. Me ha llamado mucho la atención el titular: "Me di cuenta de que la serie es inteligente porque no entendí el guión".

Al leerlo pensé o bien que era algo irónico sacado de contexto o que Guillermo Toledo se quería cargar la serie antes de que empezaran a emitirla. Así que me leí la entrevista entera. Y no, el párrafo en cuestión del que está sacado el titular es éste:

Me di cuenta de que la serie es muy inteligente porque cuando leí el guión no lo entendía. Muchos de los chistes no los comprendía, así que pensé que seguro tenía que haber guionistas inteligentes. “Cuestión de sexo” cuenta con muy buenos guiones, no es como cuando te entregan un texto que no hay manera de interpretarlo. Los guionistas tienen en cuenta que detrás de lo que escriben hay una interpretación.

No sé por qué hay gente que se empeña en identificar lo hermético, lo ininteligible, con lo bueno. Si el propio actor no entiende el chiste, quiere decir que o el guión es muy malo o el actor muy malo, y como de esto último no es el caso, pues la frase da que pensar.

Yo no sé muy bien qué es eso de "humor inteligente", pero desde luego chistes inteligentes no son los chistes que no hacen reír. Ya el Guionista Hastiado lanzó la pregunta de qué es humor inteligente, hace un tiempo. Allí podéis buscar respuestas (la mía incluida).

viernes, septiembre 07, 2007

La jungla 4.0: un trovador entre magos

Cuando era pequeño vi en la tele una película que me dejó pegado al sillón: El cuervo. Ahora no recuerdo su fue la versión de 1935, o la versión de 1963. Lo que sí recuerdo es que acababa con un duelo entre dos magos que se lanzaban hechizos uno a otro. En una película de magia, tú te crees que eso es posible.

Ayer fui a ver La jungla 4.0. ¿Qué tiene esto que ver con el párrafo anterior? Enseguida lo entenderéis.

Ante todo, decir que me lo pasé muy bien, la película es muy entretenida tiene algunas líneas de diálogos y chistes muy divertidos y secuencias de acción geniales. Lo único, es que para entrar en el argumento, tienes que creer en la magia, como en El cuervo. En este caso no hay varitas como en Harry Potter, ni túnicas blancas o grises como en El Señor de los Anillos, sino teclados, pantallas y ordenadores, muchos ordenadores. Viendo la película, tienes que entrar en el código de que seis o siete tipos en una habitación con una serie de ordenadores son capaces de hacer cualquier cosa, cualquiera, de verdad. Si lo aceptas y te dejas llevar, ya está, te lo pasas en grande. E incluso en algún momento asistimos al típico duelo entre magos, entre el gran mago veterano que tiene su gran cayado de poder y el aspirante a mago con una varita rota pegada con celo (o lo que es lo mismo, entre grandes ordenadores y una PDA).

La mayor pega que le pongo es que a fuerza de tener que ir de menos a más, de que cada secuencia de acción tenga que ser superior a la previa, con el clímax final se han pasado tanto, pero tanto, que provoca la incredulidad y la risa. Y no digo más, que no quiero reventaros nada.

Ah, y en cuanto a Kevin Smith, fijaos si la película va de magia que su personaje se llama Warlock "El brujo".

Vamos, que si te dejas en la puerta prejuicios y sólo esperas una buena película de acción, te lo vas a pasar en grande.

jueves, septiembre 06, 2007

Un día después de Un año después

Ya está. Ayer empezamos temporada. A finales de mayo contaba que acababa de entregar la escaleta del capítulo 191, que fue el que se emitió ayer. Eso quiere decir que estaba trabajando en él desde mediados. Como véis han pasado más de tres meses desde que escribimos el guión hasta que el capítulo se ha emitido, por lo que muchos detalles sobre su origen se van diluyendo en la memoria selectiva.

El recurso de comenzar un año después fue algo decidido por todo el equipo de guionistas en las reuniones de pizarra. Al principio íbamos a ser mucho más bestias (parejas cambiadas, bodas que habían ocurrido sin que las viéramos, incluso nos llegamos a plantear cambios de sexo, je, je). Pero después fuimos suavizando la cosa hasta que quedó tal y como lo encontrásteis ayer. En una primera versión, por ejemplo, Claudia y Aimé ya habían cortado, pero fue la propia cadena la que nos pidió ver esa ruptura, no escatimarla. Y creo que fue una decisión acertada. Elia Galera está muy bien en esa secuencia.

Recuerdo que me lo pasé muy bien escribiendo los dos personajes nuevos, Rai y Lola, porque aún no tenían cara. Aunque los perfiles estaban ya escritos, al ser la primera vez que aparecían me permitía ir creando al personaje un poco más a través de sus diálogos y sus expresiones. Creo que estos dos personajes os van a gustar.

Por cierto, Vero tampoco tenía cara cuando escribimos este capítulo.

miércoles, septiembre 05, 2007

Ahí vamos

Ya lo dije yo e incluso ayer salió en el informativo de Tele 5 (con esa simpática frase de Fátima: "De verdad, qué putas").

Y hoy sale en más medios, en El Mundo, en el ABC, en Vayatele (aunque estos parece que quieren que nos vayamos al paro), en La Razón, en Vertele, en el 20 minutos, algo menos en El País,...

Así que ya estáis sobre aviso, hoy volvemos. Esperamos que esta temporada os guste. Nosotros lo estamos pasando bien escribiéndola.

martes, septiembre 04, 2007

Soy un viejo

Cuando uno no entiende ciertas cosas de los jóvenes, puede empezar a considerarse viejo. Así que además del clareo de la coronilla, las cada vez más abundantes canas y ciertos dolores articulares, voy entrando en la edad madura a pasos agigantados.

Lo digo porque no entiendo esa moda juvenil de ir escuchando música a todo volumen desde sus teléfonos móviles, no con auriculares, sino con el altavoz del propio teléfono. No es que no comprenda que quieran ir disfrutando de su música a todas partes (aunque para eso, mucho mejor el mp3), ni que la quieran compartir con sus colegas, pero... ¿desde el altavoz de un móvil? Cuando veo a esos chicos pelo-pincho o a esas chicas con ropas tres tallas por debajo de la suya con el teléfono en la mano o sobre el regazo, con ese sonido machacón a toda caña, no lo entiendo porque hoy por hoy esos aparatos suenan fatal. Alguien que escuche música de esa forma es alguien a quien no le gusta la música, alguien que sólo disfruta de la parafernalia que le rodea. Desde un móvil apenas se distingue un instrumento de otro, apenas se puede captar la melodía.

En fin, la vejez es lo que tiene, que empieza a fallar el oído.

lunes, septiembre 03, 2007

El origen de algunos nombres

Como ya comenté y muchos de vosotros sabéis, este miércoles comienza una nueva tanda de Hospital Central. Y como el capítulo está escrito a medias por Juan Algarra y por mí, toca contar alguno de esos detalles que a veces pongo aquí y que creo que os gustan.

Para la revista de feria de mi pueblo, me pidieron que escribiera un artículo que relacionara de alguna forma la juventud en él con mi marcha, mi experiencia en la capital y cómo llegué a escribir para Hospital Central. En este mismo artículo hablé de que a veces me remito a elemento del pueblo (Lora del Río) para crear personajes, situaciones o simples guiños.

Poco después de salir este artículo a la calle, comencé a pergeñar el capítulo 191, y para no quedar de mentiroso bauticé a uno de los personajes como Setefilla, que es la patrona de mi pueblo y un nombre de mujer bastante común allí. Y para hacer la gracia completa, este personaje lo explica: sus padres son de Lora del Río. De manera que cuando lo veáis, no os extrañéis: el nombre existe, no es ningún invento de un guionista loco.

(En la imagen, una foto de mi pueblo y su torre pina, gallarda, aérea -son palabras de Azorín- sacada de Sevillaweb).

domingo, septiembre 02, 2007

Azúcar

No, no es un anuncio de la temporada de Otoño de El Corte Inglés, aunque lo parezca. Es la promo de la segunda temporada de Héroes. Vuelven a finales de mes, repeinados y bien arregladitos.

viernes, agosto 31, 2007

Los padres quieren ser tíos

El tío tiene muchas ventajas con respecto al padre. Disfruta del sobrino, pero en cuanto llora, se lo pasa a sus progenitores. Le hace regalos y no tiene que preocuparse por si lo está malcriando. Aparece y desaparece de su vida a su propia conveniencia. Los padres no pueden hacer nada de eso. Cuando se tiene un hijo, no se tiene un juguete, no se puede devolver, no se le pueden quitar las pilas por la noche, no se puede meter en una caja cuando uno se va al trabajo.

Ayer, dos importantes asociaciones de padres pidieron al Gobierno que se reduzcan las vacaciones veraniegas de los escolares. El principal motivo no es que eso sea mejor para los chavales (aunque ellos dicen que sí), sino que no saben qué hacer con ellos. La prueba es que llegan a afirmar que si no es posible empezar a dar clases pronto, que por lo menos abran los centros para que puedan dejar allí a los críos.

En esta sociedad de la comodidad, un hijo empieza a ser un objeto de consumo. Yo lo compro, lo disfruto cuando quiero, pero a mí que no me digan que lo tengo que educar, que para eso están los profesores, que no me joda mi tiempo libre, que para eso está la tele,...

La solución no es que los colegios abran antes. La solución es no tener hijos.

jueves, agosto 30, 2007

Menos mal que se acaba mañana


Pues eso, que vaya cómo está acabando Agosto. Menos mal que sólo queda un día. Hoy le ha tocado a él.

He encontrado una entrevista que le hicieron en El Mundo hace seis años y me ha resultado curioso, para mí que tengo una memoria un tanto irregular, que él, para escribir su autobiografía no se basara solamente en sus recuerdos, sino que confiesa:

He ido anotando cosas desde los 14 años, mis padres me decían que había que escribir todo lo que nos pasara que tuviera interés.Tengo cientos de libretitas, cada vez que conocía a alguien importante, tomaba notas.

No me parece mal consejo para cualquiera, pero hay que tener constancia e interés para pararse cada dos por tres a anotar. Hoy en día a alguien que haga eso se le llamará con bastante probabilidad "freaky".

En fin, tenía ochenta y siete años y una vida llena de experiencias. Y hay que hablar de él sobre todo porque salió en esa película.

Reingresamos

Llega Septiembre, empieza un nuevo curso, llegan los anuncios de colecciones y métodos de idiomas y, cómo no, llegan también nuevos capítulos de Hospital Central. El próximo día 5, miércoles, podremos ver el primero de la decimocuarta temporada (por favor, que nadie diga "catorceava temporada"). Se leen por ahí rumores, avances, críticas, pero lo mejor que podéis hacer es verlo. Os voy a adelantar que el capítulo se titula "Un año después" y que está escrito por Juan Algarra y un humilde servidor.

Y de la temporada... también mejor la veis.

miércoles, agosto 29, 2007

Llantos a la galería

No me gusta el fútbol. Tampoco me disgusta en exceso. Sin embargo, por las noches suelo dormirme escuchando El larguero en la Cadena SER. Comencé a hacerlo porque me divertía, porque se lo tomaban todo a broma. Y aunque ya ha perdido la frescura de sus inicios, como me gusta levantarme con las noticias, sigo manteniendo esta costumbre. Sin embargo, ayer tuve que apagar la radio.

Fue extraño, una mezcla de vergüenza ajena y asombro. En Sevilla se había habilitado el estadio Sánchez Pizjuan como capilla ardiente de Antonio Puerta, el joven futbolista fallecido de muerte natural. Lo que había montado no era realmente una capilla ardiente, era un circo. La gente gritaba el apellido una y otra vez, los béticos daban vivas al Betis para demostrar que se solidarizaban con el Sevilla, había muestras de dolor, mucha muestras de dolor. Y yo no me lo podía creer.

Tal vez la familia agradeciera tanta muestras de dolor (supongo que no todas sinceras, es imposible que tanta gente sienta tanta pena sinceramente por el pobre chaval), pero tal vez se sintiera apabullada y hubiera deseado algo más íntimo. Ese desgarro colectivo se presentaba a mis ojos (o mis oídos) como una muestra a la galería, una exhibición al resto del universo, una exclamación de "Eh, tíos, aquí en Sevilla somos los más sentidos del mundo mundial y a pasionales nadie nos gana".

Y claro, los periodistas encantados. Por la cobertura, parecía un acontemimiento de luto nacional. Incluso llegué a escuchar a algún periodista comentar que ojalá esta muerte sirviera para algo. No entendía para qué podía servir, supongo que es una frase comodín que se suelta tras cada muerte inesperada, nada más.

Imagino que la familia respirará algo más tranquila (lo tranquilo que puedan estar tras un hecho tan desgraciado) cuando pueda llorar su pena en soledad.

martes, agosto 28, 2007

Viajando a 25 por segundo

Ya estoy aquí. Viajar en el tren tiene una gran ventaja con respecto a viajar en coche: puedes ver películas. No voy a contaros que en Gijón me hizo un tiempo relativamente bueno, que me he hinchado a comer (bien), que he asistido a algunas actuaciones de música popular que incluso me han gustado... Nada de eso, que no es cuestión de ir creando envidias. Os voy a comentar brevemente las películas que, además, he podido ver durante el fin de semana.

Hacia allá pusieron en el tren El hombre del año, una comedia simpática y poco más, pero que se traga fácilmente y me hizo el viaje algo más corto. De ella, me quedo con una frase que suelta Cristopher Walken: "La única diferencia entre la ficción y la realidad es que la ficción tiene que resultar creíble".

En la noche del domingo, para reposar de tanta salida y tanta comida, vimos The Prestige. El truco final, sin reventar la película, sólo diré que me gustó cómo está hecha, la estructura con flash backs dentro de los flash backs, los diarios y todo eso, pero que el final se carga todo eso y te hace decir: ¡¡vaya tomadura de pelo!!

A la vuelta en el tren pusieron una película de perros en la nieve durante la que preferí ir leyendo, y después, Encontrando Neverland. De ésta me gustó mucho todo el juego de ficción y realidad (de nuevo), de cómo la ficción impregna nuestra existencia y nos ayuda a sobrellevarla, de qué es el proceso creativo, de los miedos del creador ante su público, y me gustó algo menos el almíbar que destilaba todo. Pero también se ve con agrado y llegué a emocionarme el algún momento. Me pilló predispuesto.

Así que eso es lo que os cuento de mi viaje a Gijón.

jueves, agosto 23, 2007

Culillo mal asiento

Emulando a Zapatero, mañana mismo salgo para Asturias, aunque yo voy a un sitio con unos cuantos más habitantes, concretamente a la ciudad de la foto: Gijón. Sólo será un fin de semana, pero en él me despediré de los viajes veraniegos por este año. A partir del lunes, siempre me quedará Madrid.

Los Soprano llaman al timbre

Hace ya mucho que terminé de ver la quinta temporada de Los Soprano. Como soy un poco fetichista y esta serie me encanta, no quería bajarme la sexta, sino que he esperado hasta que ha salido a la venta en DVD (eso sí, sin los ocho últimos capítulos -se merecen las descargas). Aunque he retrasado el momento de empezar a verla, tras algunos comentarios de compañeros y para evitar que me reventaran detalles, ayer al fin me puse el primer episodio.

Lo bueno sigue siendo genial, incluso mejor. Me parece increíble cómo son capaces de presentarte un personaje episódico como si llevara toda la serie y con un par de frases ya te crees que es uno más de la panda, que lleva ahí desde el minuto uno del episodio piloto. Viendo la trama del personaje episódico pensé: para hacer esto en Hospital Central lo desarrollaríamos en por lo menos tres capítulos. Pero ellos no se entretienen en aclaraciones, van a lo esencial, y lo hacen genial.

Tony sigue siendo igual de hijo de puta, Carmela es Carmela en esencia pura, tal vez la doctora Melphy esté un poco de pegote en este episodio (¿qué hace una psicóloga hablando de su propia madre con un paciente?), pero seguro que ya tendrá protagonismo en otros. En fin, vuelta a disfrutar.

Sin embargo, hay algo que no me gustó nada: el comienzo. El capítulo arranca con una voz en off que nos explica una teoría sobre la muerte en la mitología egipcia, y así nos va recordando en qué punto anda cada personaje (incluso el episódico). Y no me gustó porque eso no es de esta serie. ¿Quién lee el texto? ¿Un narrador omnisciente? ¿El director? ¿El creador de la serie? Con este recurso parece que nos están diciendo: "Eh, tíos, esto no es la realidad, no nos toméis muy en serio, esto es una puta serie y hacemos lo que nos da la gana. Además, somos cojonudos, los mejores del mundo y muy cultos, así que vamos a soltar una retahíla sobre los egipcios y vamos a dar siete nombres muy raros que vais a olvidar inmediatamente, pero da igual, somos los putos amos". A mí me parece que con eso se sobraron y me desconcertó un poco.

Pero daba igual, al instante estaba Tony cavando en el jardín de su tío.

miércoles, agosto 22, 2007

Chicles artesanos

Estos días en mi pueblo he recordado un detalle de mi infancia que me parece curioso contar. En verdad, este tipo de anécdotas tienen más cabida en mi otro blog, pero como dejé de escribir en él hace ya casi dos años, no tiene mucho sentido reabrirlo por un solo post.

De pequeño, más como juego que como necesidad real, hacíamos de vez en cuando chicles de trigo. El sistema consistía simplemente en coger un puñado de trigo, metértelo en la boca y mascar y mascar hasta que se hacía una pasta en la boca. La cosa podía llevar bastante tiempo y el sabor, como podéis imaginar, no era nada refrescante, pero te mantenía ocupado y te ofrecía la satisfacción de un producto hecho por ti mismo.

Ya veis, cosas que pasan (o pasaban) en los pueblos.

martes, agosto 21, 2007

Ausencia de huracanes

Hace dos años, más o menos por estas fechas, andaba yo con un equipo de Hospital Central rumbo a Guatemala para la grabación de varias secuencias (ya sabéis, aquellas de Laura y Javier). Saco esto a colación por las noticias sobre el huracán "Dean". Como ya sabréis, los huracanes y tormentas se van bautizando alfabéticamente, así que este año la cosa va despacio, porque estamos finalizando agosto y sólo se han usado cuatro letras del abecedario. Recuerdo que en el 2005 ya íbamos por la "k", y que incluso hubo que recurrir a letras del alfabeto griego para finalizar el año.

Y me acuerdo muy bien porque aterrizamos en Miami en plena panza del huracán Katrina. Ya lo conté, pero para quien no lo leyera en su día, dejo aqui el enlace (por cierto, fue el post en el que descubrí mi identidad como trabajador de Hospital Central, sin decir aún que era guionista).

lunes, agosto 20, 2007

Uno al día

Volver a la rutina no siempre es fácil. En el trabajo las prisas y la necesidad me han puesto rápidamente las pilas y ya ando sumergido en el perfeccionamiento de las tramas del capítulo 201 de Hospital Central.

Pero me ocurre algo anormal. Llevo todo el día haciendo una cosa muy rara, un "mundo al revés": utilizo el trabajo como procastrinación de la escritura en el blog.
No quiero que Miss Julie me quite el Oscar que me otorgó hace tan poco tiempo, así que supongo que poco a poco me pondré las pilas y recuperaré la tradición de post diario. Al menos, aún me queda un día de vacaciones que contar, y si añado mi visita a Tarifa, lo puedo ampliar un poco. Pero ese tema ya cansa. Meterme con Gallardón (en este caso por sus ansias nacionales) ya está muy visto. Además, que el hombre ha hecho posible que yo llegue andando en muy poco tiempo a la Casa de Campo, y sólo por eso ya se merece una tregua (pero sólo una tregua, no una paz definitiva). Otra opción era hablar del asunto de los trenes de Barcelona y lanzar al aire la duda que me surgió con todo este tema. Si antes el PP decía que el gobierno había vendido España a Cataluña (y Esperanza Aguirre insistía en que Madrid era pobre en inversiones centrales, mientras que Cataluña se lo llevaba muerto), ¿por qué ahora dicen que ese mismo gobierno tiene olvidada a esa misma Cataluña? ¿Por qué los políticos (de uno y otro bando) olvidan tan pronto lo que dijeron hace sólo unos meses? Pero este tema ya empieza también a estar fuera de actualidad.

En fin, que a lo tonto a lo tonto, como hizo Lope de Vega con aquel soneto, va un post por delante.

domingo, agosto 19, 2007

Destino: Catania

Vuelvo a la rutina del blog continuando con el relato de un viaje que apenas ocurrió hace un mes y ya resuena en mi cabeza con ecos de un pasado remoto.

El sábado por la mañana fuimos a Catania. Me habían dicho que era una ciudad fea y caótica que apenas merecía la pena visitar, pero a mí me gustó. Ciudad portuaria y a la vez a las faldas del volcán Etna, tal vez su encanto reside en esa extraña mezcla. Te puedes encontrar edificios majestuosos y sólo unos pasos más allá ver una fachada bastante deteriorada, pero no tanto como en Palermo. Y es curioso entrar al teatro griego, al que se accede por una puerta normal de una calle, como si entraras a un museo normal, sin dejar adivinar lo que se oculta dentro:
En Catania vimos cómo grababan algo. Yo descubrí en el interior de un coche de producción la respuesta al qué. Sobre el asiento de copiloto se podía ver un manoseado guión en el que se leía en su portada: "Capo di capi. Episodio 2" (o algo así, no sé italiano y el recuerdo puede engañarme). Así que se trataba de una serie de televisión. El trabajo me perseguía: ¡había que alejarse!

Comimos en un restaurante recomendado. Bien, pero algo caro. Y a eso de media tarde, cuando haber pasado tanto calor ya se hacía insoportable, hicimos algo que ya se había convertido en un pequeño clásico: volver pronto a Taormina. Esta vez llegamos lo suficientemente temprano como para darnos un bañito en la piscina del hotel antes de ducharnos y volver a salir a la ciudad. Paseo vespertino, cena, copa y al hotel. al día siguiente pasaríamos el día entero allí.

jueves, agosto 16, 2007

Paréntesis

No os tengo abandonados por gusto. Al llegar a casa (¿qué es "casa" sino la casa de tus padres?) me he encontrado con el ordenador de mis hermanos roto, así que me he encontrado con uno de esos imponderables que tanto te fastidian tus planes. Pero ayer conseguí que me prestaran un portátil, así que ahora mismo me estoy poniendo manos a la obra. Pero tengo cosillas que hacer, así que supongo que hasta que no regrese a los madriles (este fin de semana), no retomaré con asiduidad el blog.

Pero si sois amables y cariñosos conmigo, espero que os mantengáis a la espera.

viernes, agosto 10, 2007

Mejor tarde que nunca

Para no faltar a uno de los motivos por los que me han dado un Óscar, escribiré algo aunque sea tarde.

Sólo decir que puede que la semana que viene escriba con menos frecuencia porque andaré por la casa paterna, y cuando tenga un rato para el ordenador lo tendré que dedicar al trabajo, pero algo se podrá hacer.

A la vuelta sigo con mi particular serpiente de verano: las vacaciones.

Pero antes, este fin de semana, vuelvo a pisar una playa. De hecho, estaré en el piso que tiene la vista de la foto. No es Taormina, pero también empieza por "T" y se ubica en la provincia de Cádiz.

jueves, agosto 09, 2007

Siracusa, seguimos viajando

La noche de la llegada a Taormina pudimos ver paisajes como éste:

Y por la mañana, antes de volver al coche, darnos un bañito en una piscina y secarnos de esta guisa:


Y entonces, vuelta a las carreteras hasta Siracusa. Lo que merece la pena es la isla a la que se accede andando por un puente: Ortigia. Está llena de calles estrechas, rincones con encantos y monumentos escondidos a cada paso. Parece ser que allí nació Arquímedes. Yo diría que Ortigia es a Siracusa lo que el Trastevere a Roma o Triana a Sevilla, algo que está dentro de la ciudad, a sólo un puente de distancia, pero que tiene personalidad propia.

Hacía mucho calor, por lo que las birras Moretti y las botellas de agua caían una tras otra. Pero mereció la pena. Lo malo fue que nos entretuvimos tanto en Ortigia que cuando quisimos ir a ver el teatro y las ruinas de Siracusa (a las seis y cuarto de la tarde), ya habían cerrado la entrada. Pero no pasa nada, es otra excusa para volver.

De ahí, de vuelta a Taormina para cenar, tomar unas copas y prepararnos para el día siguiente. Destino: Catania.

miércoles, agosto 08, 2007

¿Ande andará?

Venía yo esta mañana para la oficina escuchando la radio y pusieron una canción de esta mujer. Y yo me pregunté: ¿qué será de ella?

Como algo rara le pasa a blogger que no me sale el post que escribí esta mañana, aprovecho para probar si la publicación está bien poniendo aquí un vídeo de la mujer en cuestión (que para quien sea demasiado joven diré que se llama Sade).

El enemigo público

De Agrigento nos encaminamos hacia Piazza Armerina, pueblo junto al que se encuentra la Villa romana de Casale, donde se conservan unos estupendos mosaicos. Lo anecdótico de este viaje fue que, circulando por carreteras secundarias, ví como los Carabinieri paraban a un coche delante de mí y después me hacían señales con el brazo arriba y abajo. Yo las interpreté como que no me detuviera a mirar y siguiera, pero al sobrepasarlos, mi chica me hizo ver que ella creía que me estaban diciendo que parara. Yo miré por el retrovisor y vi que era así, pero como ya estaba lejos, seguí adelante.

Y me persiguieron.

Cuando los vi aparecer por el retrovisor, me eché al arcén rápidamente, acojonado. Los Carabinieri se portan como la Guardia Civil aquí. Te ponen cara de mala leche y ni una concesión a una mínima sonrisa de cortesía. Yo me disculpé mil veces como pude explicando que era turista y había malinterpretado su señal. Pedía perdón con toda la humildad de la que era posible (la verdad es que estaba muy nerviosos, a mí la autoridad siempre me ha impuesto mucho respeto). Me pidieron todos los papeles habidos y por haber, pero no llegaron a registar el coche y me dejaron marchar sin multa ni nada. El mal rollo en el cuerpo me duró un buen rato.

Y nada, llegamos a Piazza Armerina y a Villa Casale. A mí lo de los mosaicos es algo que vistos tres ya empieza a cansarme, pero entiendo que haya cola para verlos, puesto que se trata de un retazo de historia con una conservación muy buena. Después volvimos al pueblo y disfrutamos de una estupenda comida en el Restaurante Pizzeria da Toto. Os dejo fotos de todo esto.

Uno de los mosaicos.

Otro, el conocido como el de las "chicas en bikini", imagen muy repetida en postales y folletos.

Puerta del restaurante. Recomendable en su relación calidad/precio.

Y nada, después de todo aquello, volvimos a coger el coche y nos encaminamos a Taormina. Al llegar al hotel y abrir la puerta del balcón, nos encontramos con esta primera vista:
No estaba nada mal, ¿eh?

martes, agosto 07, 2007

Unos minutos con el Jefe

Esto no viene a cuento de nada, pero estos estos días ando alucinando con el último disco de Bruce Springsteen, así que os dejo una cancioncilla para que también la disfrutéis.


Pelos como escarpias, oye.

Cefalú y Agrigento

En verano los periódicos alargan noticias sin mucha importancia para llenar sus tiradas diarias. Mi particular culebrón del verano puede ser el viaje a Sicilia. Vamos con otra entrega.

Tras abandonar Palermo, con un coche de alquiler, nos dirigimos a Cefalú. Es cierto que en Sicilia se conduce de una manera particular. Las líneas contínuas están en la carretera porque algo tienen que pintar, pero allí se adelanta cuando crees que puedes, sin importar lo que haya en el suelo. Lo curioso del asunto es que nadie pita, apenas se dan luces largas (aunque se dan) y como sabes que si vas lento te adelantan, los conductores menos rápidos conducen con una rueda en el arcén para dejar paso a los que tienen más prisa. Al principio asusta un poco, pero pronto te acostumbras e incluso te lanzas a adelantar a su estilo.

Cefalú es un pueblo turístico privilegiado, con mar y montaña en un solo sitio. Os dejo un par de fotos y pasamos a otra cosa.


Tras Cefalú, en el mismo día, atravesamos Sicila de norte a sur para ir a Agrigento. El centro, por esa zona, es bastante feo y seco, con algunos pueblos industriales que no merecen mucho la pena turísticamente. Y llegamos a Agrigento. Encontrar el hotel nos llevó Dios y ayuda. Teníamos la dirección, encontramos la calle, pero era imposible encontrar el hotel. No había ninguna indicación, ningún cartel, ninguna flecha que lo anunciara. Yo conduzco, sí, pero soy guionista, con lo que os podéis imaginar que conducir no es precisamente algo que me guste, así que cuando tengo que estar más tiempo del necesario al volante empiezo a ponerme nervioso. Tras preguntar, dar vueltas y todo eso, al fin dimos con él. Una vez que lo encuentras, siempre te parece que era muy fácil haber dado con él, el problema era que al entrar en la calle, te quedaba a la espalda, casi en un callejón. Bueno, esta historia no es muy interesante, así que aquí la dejamos. De Agrigento, lo destacable es el Valle de los templos. Van fotos.


Y con el calor que hacía, aprovechamos de buena gana la piscina del hotel.

En Agrigento había un restaurante de pescado recomendado por nuestra guía. Como allí los peces tienen otros nombres muy diferentes a los de aquí, acudimos con un diccionario italiano-español. Y menos mal, porque si no, no hubiéramos tenido ni idea de qué era cada cosa. Me tomé unos enormes salmonetes a la planca riquísimos y mi chica una lubina con una salsa de berenjenas y pistacho también muy rica.

Dos noches allí y a seguir el viaje.

lunes, agosto 06, 2007

Tumbado en el sofá

Este fin de semana no sólo he visto Ratatouille, sino que como he estado como el niño de la película, solo en casa, me lo he tomado con calma y me he tragado algunas cosas más de las que hablaré ahora mismo muy brevemente.

En primer lugar, aconsejado por Espoiler, los dos primeros capítulos de la séptima temporada de C.S.I Las Vegas. Había dejado de seguir la serie en la tercera temporada más o menos, pero estos capítulos me han gustado mucho. Aunque quiero hacer un comentario al margen. En el primer capítulo una muerte se produce entre bambalinas en un espectáculo de El circo del Sol, el auténtico, no alguno que se le parezca. Y no pasa nada. No es por nada, pero aquí todavía no nos atrevemos a algo así (y lo digo por experiencia). Si tiene que ocurrir un accidente en el que se vea implicado algún espectáculo real, ve olvidándote de escribirlo y piensa algo alternativo.

También vi Everything is illuminated. Preciosa la película, pero sobre todo, increíble su música. Ya me he bajado el disco (antes lo busqué para comprarlo on-line, pero no lo encontré y bajarlo resultaba más rápido).

Me tragué además una película que empieza bien y se desinfla: Seraphim Falls. Un western en que unos tipos persiguen a otro para darle caza. Lo original del asunto es que la película empieza directamente con la persecución, sin dar antecedentes. Aunque tú, como espectador, inmediatamente te pones de parte del perseguido, en verdad no sabes si es bueno o malo, y claro, sabes que jugarán a eso después. Pero el problema no es ése, sino que la película se limita a esta persecución, apenas hay un giro que nos lleve a otro sitio, es todo te pillo, ay que no, ahora sí, pues va a ser que no.

Y también me vi Regreso al futuro, la primera. Una película que nunca defrauda por mucho que la hayas visto. Lo curioso es que me la puse en inglés con subtítulos (siempre la había visto doblada) y me resultó curioso que en la versión original a Marty no lo llaman Levi Strauss (por sus pantalones) como se dobló en España, sino que su futura madre lo llama Calvin Klein (por los calzoncillos), lo que es algo más picante. Supongo que en los ochenta la marca Calvin Klein no era muy conocida en nuestro país.

Y ya está, para un fin de semana es suficiente. Al menos para mí.

domingo, agosto 05, 2007

Ratatouille, la película

Con la entrada me han dado la receta, y resulta que Ratatouille no es otra cosa que Pisto. Así de sencillo. Ojo que vienen spoilers, muy leves eso sí, pero por si acaso.

Y así de sencilla es la película... para los adultos. A mí, que me gustan las películas de animación y me encanta cocinar, Ratatuille me ha parecido una gozada, lo he pasado en grande, pero para los niños veo un problema. La rata desaparece en toda la parte central de la película. No es que no esté, que está, pero su ocultamiento en el gorro de cocinero es también una cesión de protagonismo a los personajes "humanos". Y toda la trama de estrellas de restaurante perdidas, críticos gastronómicos, recetas magistrales, creo que no interesan mucho a los críos. De hecho, a mi lado había un niño que no dejaba de preguntar a sus padres una y otra vez: "¿cuándo le tiran los cuchillos?". Ay, cuánto daño están haciendo los teasers.

Formalmente la película es otra gozada, pero eso era esperable. Los detalles son tan reales que al salir del cine me he ido directamente a la cocina. Un día de estos haré el pisto al estilo ratatuille y lo colgaré aquí.

Y ya conocéis una de mis frases más repetidas: "lo prometido es deuda".

Versión cero

A mediados de junio os comentaba que acababa de escribir el capítulo del clímax en la novela en la que ando metido. Pronosticaba que tendría terminada la versión cero de dicha novela en menos de un mes. Me equivoqué, pero por poco. Entre unas cosas y otras he ido dilatando algo la escritura, pero yendo sin prisas y sin pausas... ¡ayer la acabé!

Ahora sí que me queda todo el trabajo de reescritura. Como os conté, primero debo llenar algunos agujeros argumentales que han ido surgiendo a lo largo de la escritura, y después tocara la revisión gramatical y de estilo. Ya no me aventuro a decir que la tendré para navidades de este año, pero esa es mi intención, porque me gustaría presentarla a todos los concursos posibles del año que viene.

Yo estoy bastante contento con el resultado y creo que me está quedando algo muy publicable (no es ninguna paja mental, es una novela que pretende, ante todo, ser entretenida). Lo malo es que ya terminé la parte más divertida. Pero bueno, paciencia que estas cosas van despacio.

viernes, agosto 03, 2007

Palermo

El viaje a Sicilia consistió en recorrer Palermo (y Monreale), Cefalú, Agrigento, Piazza Armerina (y los mosaicos romanos), Siracusa (básicamente Ortigia), Catania y Taormina. Así que empecemos por Palermo. Ya os he avisado, no voy a hacer una descripción de las maravillas turísticas que vimos (iglesias, catedrales y esas cosas), sino que me limitaré a contar alguna que otra anecdotilla.

El primer día (domingo) visitamos Monreale y algo de Palermo y el segundo lo dedicamos completamente a Palermo. Y el segundo tiene dos cosas buenas. Primero, que por la tarde-noche ¡¡nos traen la maleta!!, y lo segundo, la cena. Tras callejear por la agradable zona de terrazas y veladores en la que habíamos cenado la noche anterior, decidimos probar suerte en un restaurante recomendado en la guía que llevamos. Pero como estaba lleno y además no teníamos demasiada hambre, seguimos paseando.

Y entonces lo vi, ahí sobre el balcón un sitio cutre y entrañable: la Trattoria Shangai. Desde la calle se apreciaban apenas cuatro mesas, y la decadencia justa para atraer a un turista (o al menos a un turista como yo). Me cuesta convencer a mi chica, pero acabamos subiendo. Se sube por unas escaleras estrechas con la pintura desconchada. Para acceder a las mesas hay que pasar a través de la cocina. Saludamos a la cocinera y echo un vistazo a todo lo que tienen por ahí, todo con muy biena pinta. Nos sentamos y muertos de sed, pedimos dos cervezas grandes para acompañar la comida, pensando que nos iban a traer dos tercios. Pero no, dos cervezas grandes en algunas zonas de Sicilia quiere decir dos cervezas de tres tercios cada una (una medida que aquí no tenemos). [Un usuario anónimo pero conocido me hace rectificar, quise decir DOS tercios, 66cl]. Bebemos y pedimos de comer. Por cierto, el balcón que vimos es éste (y nuestra mesa fue la de la esquina derecha). Ya sabéis que pulsando se ve más grande:


Pedimos caponata (una especie de pisto frío muy rico), pez espada a la plancha y calamar al horno (la especialidad de la casa). Hombre, no voy a decir que fuera la comida más rica que he probado en mi vida, pero se dejaba comer bien y era barato (cosa no tan fácil de encontrar allí). Cuando estamos comiendo aparecen tres tipos y se sientan en la mesa de al lado. Al escucharlos, rápidamente distingo el acento andaluz y comenzamos a hablar. Resulta que han venido a Sicilia en barco. Les pregunto cuánto han tardado y me dicen que una eternidad. Les pregunto en qué compañía y entonces me entero de que nada de compañías, han venido en un velero, un velero propio.

Cuando empiezan a contarnos su forma de viajar, que cada día deciden dónde ir según sople el viento, que si un sitio les gusta se quedan más y si no, se van, etc., etc., mi chica exclama que es lo más parecido a la libertad que había oído.

La cosa es que congeniamos y nos vamos de copas juntos. Y cuando se enteran de que tengo un blog me piden que ponga la foto que nos hicimos todos juntos. Como lo prometido es deuda, aquí va la foto.


Marineros, sólo espero que si leéis esto dejéis algún comentario. Saludos, y a ver si volvemos a vernos.

jueves, agosto 02, 2007

Y en Sicilia, el caos

El viaje tenía dos escalas, tres aviones. Así que pasó lo que tenía que pasar. Nos perdieron la maleta. Menos mal que sospechábamos que eso iba a ocurrir y en el equipaje de mano llevábamos lo suficiente como para sobrevivir varios días. Si algo nos enseñó esto, es que viajamos con más cosas de las que hacen falta. Llegamos un sábado y la maleta no apareció hasta el lunes por la noche, pero apareció y nos la llevaron al hotel (llena de arañazos, eso sí).

Como curiosidad, en el aeropuerto de Palermo me encontré con una compañera de la época de la facultad, si es que el mundo no es tan grande.

Palermo es una ciudad que me encantó. Es sucia, algo decadente, pero con un encanto especial. Y con monumentos e historia a cada paso. Os dije que no os iba a aburrir con historietas, así que esta primera entrega del viaje a Sicilia acaba con una foto del Teatro Máximo de Palermo, muy presente en la tercera entrega de El Padrino.

Antes de Sicilia, el timo

No voy a contar el viaje a Sicilia con pelos y señales, porque eso es como mostrar el vídeo de la comunión de la niña. Pero tampoco voy a pasar sobre él sin decir nada. Para empezar, tengo que hablar de la indignación que sentí al llegar al aeropuerto y ver que Esperanza Aguirre o quien tenga la competencia, me timaba. Fuimos en metro, yo con mi metrobus de diez viajes. Pero para salir, las puertas no se abren. Como yo, mucha gente no sabe cómo salir del metro. Aquello parece una escena de El ángel exterminador, pero con la diferencia de que nosotros sí tenemos la firme voluntad de salir y lo que lo impide es una barrera. El guarda jurado se afana por explicar lo que hay que hacer.

No sé desde cuándo, pero ahora, para salir al aeropuerto de Barajas desde el metro (y no hablo sólo de la T4, que yo fui a las otras), hay que pagar un euro de suplemento. Dentro hay una serie de máquinas en las que echas un euro y te dan un ticket que te dan el derecho a salir. ¡Acojonante!

Yo no quise hacer cálculos, pero al cabo del día deben salir muchas personas por esa estación, muchísimas, a un euro cada una... alguien se está haciendo rico.