Apitiké

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viernes, junio 30, 2006

Silvio Melgarejo: localismo universal

Puede que algunos piensen que internet es un demonio para la música, una bestia que acabará con ella, puede que tengan sus motivos para pensarlo, pero también puede que algunos pensemos que gracias a internet se pueden descubrir nuevos músicos que de otra manera no tendrían distribución posible, o, como es el caso que me ocupa, que se pueden rescatar viejos discos descatalogados y volver a disfrutar de ellos (y permitir que otros los disfruten dejándolos en las redes persona a persona).

En mi tierna adolescencia, a los quince añitos de edad, salió un disco de un grupo llamado Barra Libre y liderado por un tal Silvio Fernández Melgarejo. Canciones como La ragazza del elevatore o Ese es mi barrio sonaron en los garitos de mi pueblo sevillano y en mi cabeza durante mucho tiempo. Yo, por aquel entonces, creía que era un fenómeno nacional, que todo el mundo conocía aquel grupo. Después de eso, vino Silvio y Sacramento, con un par de discos repletos de grandes temas: Fantasía Occidental (1988), y En Misa y Repicando (1990) con temas míticos como el Rezaré, Sureños, Aunque no seas virgen (temazo del Pive Amador versionado después por Los Enemigos), Vengo buscando pelea o Marguerita margueró (dedicada, parece ser, a la secretaria que le pasaba cervezas en secreto durante las sesiones de grabación).

Pero en esos años (1987) vine a Madrid. Y descubrí que aquí no se le conocía, que su música, local y universal a la vez, no sonaba en la capital. Bueno, miento: en algunos programas de la segunda cadena, esos de madrugada en los que se daban conciertos, aparecía Silvio, siempre rebelde (o siempre borracho), negándose a actuar delante de un Paco Pérez Bryán (creo recordar) con los cojones por corbata. De hecho, en mi pueblo también actuaron Silvio y Sacramento, y en medio de la actuación, Silvio se bajó del escenario y se puso a cantar entre el público, sin micrófono y de cara a sus compañeros, algo que se asemejaba a un tema flamenco.

En fin, que he vuelto a conseguir toda su discografía y a escucharla... quiero decir, a vivir de nuevo aquellos años, porque la música tiene un poder evocador (y creo que lo he dicho alguna vez más) sólo superado por los aromas.

He intentado alguna manera de poner aquí algún tema suyo, pero como aún no domino tanto la tecnología cibernética, me he limitado a subir un trozo de una entrevista de esas que le hizo Jesús Quintero. Si alguien la ve (son sólo nueve minutos), que no le haga mucho caso... Es sólo Silvio.

jueves, junio 29, 2006

Y nos vamos al jueves

El capítulo de ayer de Hospital Central hizo nada más y nada menos que un 31,6% de share con casi cinco millones de espectadores. Creo que se lo merecía. Guillermo responde todas las preguntas sobre el capítulo en su blog.

Ya no nos queda nada para terminar la temporada, apenas unos pasos, pero Telecinco nos cambia de día de emisión. Las estrategias de cadena no están a nuestro alcance, me refiero, a que ni pinchamos ni cortamos. Supongo que el motivo no es que el míercoles haya fútbol, ya hemos ido contra el fútbol muchas veces, sino que se acabó Los Serrano y algo tienen que poner en frente de Aquí no hay quien viva.

En fin, que imagino que entre eso, los calores nocturnos que empiezan a amenazar, y las vacaciones, la audiencia se resentirá un poco. Pero la verdad es que esta temporada no nos podemos quejar en ese sentido (más bien lo contrario).

miércoles, junio 28, 2006

Intermedio

Señoras y señores, llegamos a la pausa publicitaria.

Calle M-30 s/n

Uno de mis hermanos me envía un correo con el asunto "pincha aki y ya tienes tema para tu blog", y tiene razón: hace mucho tiempo que no hablaba de Gallardón y su megaobra.

El enlace que me envía es una noticia que dice que la delegación europea que vino a ver la M-30 ha "suspendido" las obras, y que el Ayuntamiento responde dudando de la competencia de dicha comisión. Vamos, como si a uno le suspende el profesor porque no ha estudiado y va y dice que duda de la capacidad de ese profesor. Pataletas de niño malcriado.

Los pobres europeos han alucinado con eso de que se cambiara la denominación de M-30 de carretera a vía urbana y así eludir la declaración de impacto ambiental. Como se lee en la noticia, la M-30 no les parece en ningún modo una calle, sino más bien "una gigantesca autopista de circunvalación". Coño, es que eso es lo que es. Los mismos atónitos europeos dicen, porque así lo entrecomilla la noticia: «Lo que cuenta -dijeron- no es el nombre, sino las dimensiones de la obra, y estas dimensiones evidencian que la declaración de impacto en la M-30 era ineludible».

Y, no sólo eso, afirman que Gallardón ha tratado a los madrilenos como súbditos, no como ciudadanos. ¿Sabrán ellos que ya lo llamamos Faraón? ¿Creemos nosotros que esto va a tener alguna repercusión? Yo, sinceramente, lo dudo mucho. Y lo dicho otras veces, después volverán a votarlo...

Vamos, que el trabajo de escribir este post era sencillito porque la noticia se comenta por sí sola.

martes, junio 27, 2006

S'acabó

Como diría María Jiménez: "Se acabó, porque yo me lo propuse y sufrí...". No voy a hacer leña del árbol caído, pero con los treinta ya pasados hace unos cuantos años y teniendo que haber estado escuchando toda la semana que Francia era una selección de viejos (cuando son todos más jóvenes que yo), pues sólo puedo decir: olé por los viejos.

Ya se sabe: quién tuvo, retuvo. Y otra cosa: menos mal que nos queda Portugal.

Millones

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Este fin de semana me vi una película de la que me he dado cuenta que hay mucha gente que no ha oído hablar, y eso que la ha dirigido Danny Boyle, el de Trainspotting o La playa. La película fue Millones.

A mí me gustó bastante. Es una especie de cuento sobre un niño obsesionado con los santos (tanto que hasta los ve y habla con ellos), un hermano mayor muy pragmático, un padre viudo un poco al margen de sus vidas y una madre muerta presente en la memoria de sus hijos. Eso y una bolsa repleta de libras. La película es ágil, onírica, con ciertos toques de realismo mágico, una fotografía estupenda y algún punto en común con Solo en casa.

Vamos, que es uno de esos casos en los que se te queda una sonrisa en la cara cuando terminas de ver algo. Y yo, personalmente, lo agradezco mucho.

lunes, junio 26, 2006

Espoilerómanos

Tengo una amiga a la que no se le puede contar absolutamente nada de una película, libro o serie que aún no haya visto. Si hablas de cualquier obra que ella aún no conoce, inmediatamente se lleva la mano a los oídos. Da igual que vayas a hablar de un detalle sin importancia del argumento como de la ropa que lleva el protagonista en la tal secuencia. Ella quiere llegar pura al visionado (o lectura).

Ella afirma que disfruta muchísimo más si no sabe nada de lo que se va a encontrar, si va descubriendo por sí misma todos los detalles. Por eso cuando va al cine, cierra los ojos y se tapa los oídos durante los trailers, por eso nunca verá un teaser de ninguna película,...

Esto viene a que últimamente en los comentarios que escribís en este blog, o en los que se leen en los diversos foros sobre Hospital Central, se especula mucho sobre lo que va a pasar y, hablando de este blog, se me pregunta bastante sobre si va a aparecer tal personaje o qué va a ocurrir con tales otros (sobre todo con Laura y Javier). Cuando uno lee una novela de misterio, la gracia se desvanece si leemos antes el final (aunque eso es lo que hacía mi hermano mayor). Creo que en una serie, ocurre lo mismo. ¿Para qué saber antes de tiempo lo que va a ocurrir? ¿No está la sustancia de seguir una serie en ir descubriéndolo según la vemos?

Yo no llego a los niveles de absoluto hermetismo argumental de mi amiga, pero a mí, que me encanta la serie Los Soprano, no me hubiera gustado nada que me hubieran desvelado el final de las cinco temporadas que he ido viendo en DVD (ni el final ni lo que sucede en esos episodios míticos que hay en cada una).

Entiendo que hay una nueva adicción, que las prisas, la tele, internet, el teléfono móvil, nos acostumbran a un consumo rápido, casi sin paladear los productos, pero no debemos perder la vieja costumbre de saborear la espera, de aguardar con una mezcla de ansia y goce cada entrega de lo que nos gusta, ya sea Hospital Central, Aquí no hay quien viva o el tebeo al que estamos suscritos.

Los "spoliers" cada vez son menos rechazados y más buscados, hay auténticos adictos a ellos, pero os doy un consejo: pasad el mono.

Merecerá la pena.

La tempestad

Si por la mañana el domingo fue fresquito casero y sofá, por la tarde era necesario activarse un poco, así que, como diría Elvira Lindo, mi santa y yo nos fuimos al teatro. Nos decidimos por La tempestad, de un tal Shakespeare, con la dirección de Lluis Pasqual.

Debo reconocer que conocía esta obra sólo por algunas referencias leídas en el último volumen de The Sandman, de Neil Gaiman y poco más. Y me sorprendió bastante, tanto por la obra en sí como por la versión. La trama no es que sea gran cosa, la verdad, pero tiene sus puntos de giro oportunos y es una historia amable, grata de ver y divertida, muy divertida. El que hayan decidido que uno de los personajes cómicos hable con acento entre maño y navarro podría parecer a priori un poco burdo, pero, muy al contrario, le otorga una cercanía que nos hace reírnos aún más con sus intervenciones.

El caso es que volví a mi casa y me leí de nuevo la última historieta de The Sandman, que cuenta, precisamente, cómo Shakespeare escribe La Tempestad como último encargo del Señor de los sueños. Y en esta lectura, con la representación tan fresca, comprendí muchas cosas que se me habían escapado la primera vez. Para que después digan que los comics con para críos...

domingo, junio 25, 2006

300

Domingo por la mañana. De la cama al sofá. A la sombra fresca del salón, cojo un cómic que me regalaron para el día de mi cumpleaños y que aún no había leído: 300, de Frank Miller. Mi intención no es leérmelo del tirón, pero empiezo por la primera viñeta y no puedo parar hasta llegar a la última. ¿Qué tiene para atrapar así? Es el relato histórico de una de las batallas más importantes de la Historia, y en él se ponen en juego muchos elementos: la propia vida, honor, deber, patriotismo, respeto, vanidad, incluso, leyendo algo entre líneas, amor.

El personaje de Leónidas puede no caer especialmente bien, teniendo en cuenta que no deja de ser un déspota suicida que lleva a sus hombres conscientemente hacia la muerte, pero hay unas palabras del propio autor que explican muy bien su actitud y qué es lo que nos atrapa de la lectura:

"Siempre he encontrado fascinante cómo las sociedades libres dependen de sus dictaduras internas para protegerse. Es decir, cuando estamos en peligro no enviamos al Congreso de los Estados Unidos, enviamos a los marines, que están entrenados y jerarquizados como los habitantes de un estado totalitario. Pero son nuestra línea de defensa, los necesitamos. Es uno de los aspectos paradójicos de esta historia que me encantan, que los menos democráticos de los griegos estuvieran defendiendo la democracia".

Y ahora parece que hay una película a punto de empezar basada en el cómic (¿en el cómic o en las crónicas históricas?). Lo curioso del asunto es que se cita como protagonista a Lena Headey, que haría de Reina. Sin embargo, en el cómic la Reina apenas aparece en unas cuantas viñetas. Supongo que potenciarán la historia de amor sólo apuntada por Frank Miller. Veremos qué nos hacen, pero imagino que iré a verla.

viernes, junio 23, 2006

La explicación

Ayer fui a ver algunos cortos dentro de la temporada Cortogenia de estrenos de cortos en el cine Capitol de Madrid.

De los que ví, me dejó con un buen sabor el titulado La explicación, de Curro Novallas. Una historia de cómo la relación cotidiana de la pareja, los pequeños detalles de la convivencia pueden ir minando poco a poco ese amor con el que se comienza. Un poco en la línea de los ahora tan manidos monólogos, en el sentido de ponernos frente a nuestras narices actitudes que nos son muy cercanas para distorsionarlas, pero con dos personajes interpretados bien, muy bien, por los dos actores. Basta de palabras, mejor lo veis.

jueves, junio 22, 2006

El presente es pasado

Ayer se emitió el capítulo 157 de Hospital Central, Señales de humo, escrito, como ya dije, por Carmen Pombero y yo mismo.

No sé si lo habré contado alguna vez, pero cuando uno ve un capítulo propio en emisión, está ya trabajando en otro que irá mucho después (de hecho, el que estamos escribiendo ahora se emitirá allá por octubre, Dios mediante). Y el capítulo que se emite fue escrito, por lo general hace ya bastantes semanas (si no meses). Por eso cuando lo ves, todo te suena muy superado, mezclas tramas, te preguntas, ¿cómo pueden estar peleados Héctor y Javier (me invento el ejemplo para no desvelar nada) si se han ido juntos a la sierra? Ah, no, que eso ocurrirá cuatro capítulos después...

Pero por otro lado te reencuentras con personajes que ya casi habías olvidado y les ves cobrar vida ante más de cuatro millones de personas. Sólo cuando se emite, cuando lo veis vosotros, aquello que estaba en papel y pasó después por decenas de manos, existe realmente.

Y una cosa, no os perdáis el capítulo de la semana que viene... Avisados quedáis.

miércoles, junio 21, 2006

La velocidad lleva a la cárcel

Hombre, tal vez parezca un poco exagerado el titular, pero hoy en todos sitios se oye o se lee que conducir a más de 90 km/h en ciudad se castigará con penas de cárcel. Tal vez parezca exagerado, sí, pero tampoco lo es tanto.

Yo conduzco, y como conductor en una ciudad tan caótica como Madrid, veo muchas, muchísimas barbaridades. La gente confunde "tener un coche" con "tener prisa". Y sobre todo, y lo hablábamos el otro día varios compañeros, confunde "conducir" con "ser maleducado". ¿Por qué si hay una larga cola para meterse en una incorporación sigue habiendo gente que intenta meterse directamente en los primeros puestos y encima se enfada si le pitas? ¿Por qué siguen dándote luces si vas a 110 km/h en una carretera en la que sólo se puede ir a 80? No, no es para que frenes, es para que te apartes y te adelanten. ¿Por qué el que está detrás de ti te toca el pito (en todos los sentidos) a los 0'00005 segundos de que el semáforo se ponga en verde? ¿Por qué nadie hace caso a tu intermitente y te cede un poco de espacio para que cambies de carril? ¿Por qué nadie, de hecho, pone el intermitente?

Ahora se va a cambiar el código penal para disuadir a los que conducen a más velocidad de la cuenta, a ver si pronto se cambia también para disuadir a los maleducados.

martes, junio 20, 2006

Coordinator

De vez en cuando he citado al coordinador de guión al hablar de Hospital Central, la última vez para decir que no le había gustado una trama que acababa de presentarle. Pues bien, en el capítulo que se emite mañana (escrito de nuevo a medias por Carmen Pompero y un humilde servidor), hay un claro ejemplo de la labor de un coordinador.

En el capítulo hay una trama de un chaval que sufre un accidente al colarse en una piscina de un chalet, y a raíz de este accidente descubrimos una historia familiar con su hermano y su madre. La trama que yo presenté era muy parecida, pero se trataba de dos hermanos de los cuales uno era adoptado (el que sufría el accidente) y el otro no. El pequeño, el adoptado, sufría una enfermedad genética que le hacía estar siempre débil, delicado.

El mayor le había dicho al pequeño que era adoptado hacía tiempo, pero los padres no lo sabían y creían que el pequeño pensaba que era hijo natural. Pertenecían a una clase social media-alta y el mayor se llevaba mal, muy mal, con el pequeño. Gracias al accidente se aclaraba todo y los hermanos conseguían acercarse. Grosso modo, esa era la historia. Cuando ya estaba hecha la escaleta, el coordinador pensó que la historia cobraría más fuerza si la familia pasaba a ser de clase media-baja y cambiábamos algunos elementos (el pequeño ya no era adoptado, la madre estaba separada, y algunas cosas más que no diré para no desvelar la trama). Me puse a trabajar en estos cambios propuestos por el coordinador y quedó la historia que veréis mañana (quienes no la hayáis visto ya por ONO). La verdad es que creo que la historia funciona. No sé si la otra hubiera sido mejor o peor, pero desde luego hubiera sido diferente.

Espero que disfrutéis del capítulo.

domingo, junio 18, 2006

Carne con tomate

No quiero ser infiel al espíritu con el que empecé este blog, reflejado en su propio título: decir lo mismo una cosa que otra. Una de esas "otras cosas" que estoy olvidando últimamente son las recetas de cocina. Así que hoy voy a daros la receta de lo que he hecho de comer para llevarme mañana a la oficina, metidito en un tapper y dispuesto a ser calentado en el microondas.

El plato en cuestión es carne con tomate. En primer lugar se pica una cebolla de buen tamaño y dos o tres dientes de ajo y se ponen a rehogar en una sartén grande, con un buen chorro de aceite de oliva virgen (yo es que no cocino con otro). Cuando la cebolla está pochada, se añade medio kilo de carne de ternera cortada en daditos, ni muy gruesos ni muy pequeños. En este punto, se añade un poco de sal. Se van dando vueltas a fuego medio o medio-lento, para que la carne se haga por dentro. Lo mantenemos a ese fuego como unos veinte minutos (el tiempo es aproximado, lo mejor es estar pendiente) removiendo alguna que otra vez. Cuando vemos que la carne ya está algo cocinada, añadimos champiñones en láminas, unos doscientos gramos. Yo esta vez he echado una lata, pero es mejor echar champiñones naturales, hay una diferencia enorme. El problema con los naturales es que sueltan mucha agua, pero o bien se deja reducir el líquido, o se escurre un poco.

Cuando los champiñones ya están también hechos, añadimos el contenido de una lata de un kilo de tomate triturado (digo un kilo, pero las latas suelen ser de 800 grs.). Un poco más de sal, un puñado de comino en grano, cuatro o cinco cucharadas de azúcar (para quitar acidez) y a remover todo, que se mezcle bien. Ahora lo dejamos a fuego medio-lento, moviendo de vez en cuando, unos cuarenta minutos. Y ya está.

El resultado es el de la foto de al lado, y digo exactamente ése, porque la foto se la hice yo, de ahí que esté todo salpicado y manchado y no sea una de esas fotos de libro de cocina en la que para ilustrar la carne con tomate pondrían, qué se yo, mermelada de tomate con trozos de cartón y una capa de clara de huevo para que brille.

Por cierto, esta receta no sería nada del agrado de Julian Barnes, el autor de El perfeccionista en la cocina, libro del que hablé un poco, y es que éste hombre espera encontrar en las recetas tiempos y medidas exactas. Tal vez yo no sea un perfeccionista... pero me lo paso bien.

Ah, y no me voy a comer esa sartenaza, claro está, saco un poco para el curro y congelo el resto en dos tappers, y ya tengo comida para dos días más. Ahora quizá cueza algunos macarrones y se los mezcle ya en el sito de comer. Creo que estará bueno.

viernes, junio 16, 2006

Cuando "he comprado una novela" quiere decir exactamente eso

Palabras de Joan Fontaine:

"Fui invitada a una fiesta en casa de Charlie Chaplin. Allí, durante la cena, me senté junto a un hombre corpulento que llevaba gafas. Era muy agradable, y empezamos a charlar sobre libros. Mencioné un libro que acababa de leer y que había disfrutado mucho: Rebeca, de Daphne du Maurier. A lo que él agregó: "¡Me lo acabo de comprar hoy!". Yo supuse que se refería al libro, como yo. Él siguió hablando: "Mi nombre es David O. Selznick. Acabo de adquirir los derechos cinematográficos de Rebeca"."


He copiado este fragmento de Sólo es una película, la biografía de Alfred Hitchcock escrita por Charlotte Chandler.

Por cierto, Hitchock siempre decía que cuando el guión estaba escrito y el story-board acabado, ya estaba todo hecho, que se aburría filmando. En este libro, un amigo suyo, Robert Boyle, afirma que lo decía sólo porque le parecía chistoso, pero que se veía que disfrutaba en los rodajes.

Yo creo que es así. Por lo poco que uno conoce al personaje, a Hitchcock le pega ser una de esas personas amantes de soltar boutades.

jueves, junio 15, 2006

Llegó el agorero

A mí el fútbol nunca me ha gustado demasiado. Lo veo, me entretiene (a veces), pero poco más. Por eso, cuando ayer terminó el partido, me metí en este blog para escribir algo que se me vino a la cabeza. Sin embargo, el ciberseñor del ciberespacio no me dejó publicar. Me bloqueó el ordenador, me negaba el acceso al editor del blog... En fin, que desistí.

Pero hoy oigo todos los comentarios exaltados sobre nuestra selección de fútbol: que si representa la unidad de España, que si mejor representa la España plural, que si vamos a comernos a esos impíos extranjeros, que si esta selección es la reserva espiritual de occidente (ah, no, eso todavía no lo ha dicho nadie)... y he decidido hablar de lo que ayer un ser supremo me impidió hablar.

Lo que yo quería decir es que esta sensación de euforia ya la he visto en varios mundiales. Y al final, todo para nada. Siempre.

Como no me gusta el fútbol, no puedo decir que fue en tal o cual mundial con gol de tal o cual jugador, pero sé que no una ni dos, sino más veces he visto cómo España juega un tremendo partidazo en un mundial (¿no hubo un 5-0 contra Bélgica, Dinamarca o alguien así?), los periodistas venden la moto de una selección triunfadora (para vender ejemplares) y al siguiente partido... ¡¡plaff!! batacazo y a casita.

Si este año no ocurre, mejor que mejor, pero vamos a calmarnos, que es sólo fútbol. Y los políticos, por favor, a sus cosas, que tienen mucha faena por delante, y la casa sin barrer.

Fiesta popular


Ya lo dije: La Kermés estaba a punto de sacar disco. Ya lo ha hecho, y ya lo ha presentado en público para un grupito de afortunados (entre los que me encontraba). Canciones de muy diverso estilo en un solo disco, mestizaje, pop, rock, rap... En fin, insisto en que lo mejor es escucharlo.
Es tarde y tampoco es cuestión de enrollarse. Por lo pronto, os dejo con un trocito de la prueba de sonido. La grabación se ve y se oye mal, pero es que la cámara era una digital de fotos. No se pueden pedir peras al Olmo.
Ah, y además parece que en Youtube se desacompasa un poco el sonido de la imagen, bueno, no sigo escribiendo, que no vais a verlo...

Allí, se oía mejor.

miércoles, junio 14, 2006

Polémicas inútiles

Por Blog de cine me entero de que los americanos han sacado una lista con las veinticinco películas más polémicas. Resulta curioso que en esta lista el último puesto lo ocupe una película como... Aladdin, sí, la de Disney, la de dibujitos. Todo por una frase al parecer anti árabe en una de sus canciones. Si es que hay que tener un cuidado... Viendo la lista completa no me extraña que los americanos se escandalizaran con la peliculita de vaqueros que se besuquean. Si llegaran a ver Cachorro, no sé a qué infierno la enviarían...

Ah, y para seguir en el tono religioso que me caracteriza ultimamente, la primera película de la lista es La pasión de Cristo. Con la Iglesia hemos topado... (y eso que el Vaticano le dio su bendición).