
Ayer vi el primer episodio de Boardwalk Empire, la serie de Terence Winter y Martin Scorsese para HBO que comenzó a emitirse en Estados Unidos el domingo pasado.
Esto me ha hecho recordar que hace tres años fui de vacaciones a Sicilia y no me enteré de que había muerto Polanco. Al volver, era ya un tema olvidado. Pocos meses después, en la tele vi que hacían un "in memoriam" o daban un premio en su honor de fallecido o algo así. Yo pensé que se habían equivocado. ¿Cómo podía haber muerto Polanco sin que yo me enterara? Incrédulo de mí, le pregunté a unos amigos, que confirmaron que el señor de PRISA estaba muerto y enterrado. Y es que las noticias que uno no conoce no llegan a ser noticia hasta que las conoces, aunque pasen meses y ya sean historia para otros.
Algo parecido me ocurrió con Neira. Su paliza también me pilló de viaje, de manera que toda esa gesta en defensa de una mujer pasó de manera anecdótica para mí, que conocí la noticia porque "seguía en coma". Al no estar mi mente mancillada por el primer impacto de su heroicidad, me resultó muy extraño que Esperanza Aguirre le diera un cargo en un organismo contra la violencia de género a un tipo que precisamente había sido violento (vale, no contra las mujeres, pero violento al fin y al cabo) y cuyo principal mérito había sido caer en coma.
Karenina, para quien no lo sepa, es el femenino de Karenin, que es como se apellida su esposo. Curiosamente, hoy un familiar me ha enviado a mi correo un artículo del Diario de Sevilla que habla sobre la particularidad de los apellidos. Merece la pena echarle un vistazo para comprender qué diferentes somos en cada país de Europa en cuanto a la utilización e incluso formación de los apellidos. "Ya me deben quedar dos neuronas nada más, las desato y son como el perro y el gato". SIN DIOS NI AMO (Extremoduro)