El día de la madre, el pollero en el que compro pollo y huevos en el mercado de mi barrio regaló una clavelina con su macetita incluida a todo cliente que se gastara más de tres euros en su tienda. Hace unos días estaba yo comprando de nuevo en su negocio cuando salió a relucir el tema porque una señora no había recibido su plantita. La mujer se quejaba y el pollero le dijo que probablemente no había ido ese fin de semana por el mercado, porque había regalado las cuatrocientas plantas que había comprado. Como broma, el pollero añadió:
- El año que viene voy a regalar una plantita de marihuana.
Y todas las señoras empezaron entonces a comentar lo bonita que era la planta de marihuana. Vamos, que no era un vegetal desconocido para ninguna, y estoy hablando de señoras de barrio.
Lo mejor vino cuando una de ellas dijo, tocándose a una altura por encima de su barriga, comentó:
- Mi hijo tenía una en casa que me llegaba por aquí, pero cuando me enteré de lo que era empecé a echarle lejía hasta que se secó.
El costumbrismo español no ha muerto. Está en los mercados de barrio.
viernes, mayo 25, 2012
María en los barrios
Publicadas por
Zero Neuronas
a la/s
2:00 p. m.
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Etiquetas:
vivencias
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