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lunes, agosto 31, 2009

Sigo sin entender

Según un estudio que parece bastente serio y que he encontrado casi por casualidad en internet, en el año 2002 hubo unos 3.500 contagiados de gripe por cada 100.000 habitantes, o sea, 35.000 por cada millón. Teniendo en cuenta que somos 40 millones, nos daría un total de 1.400.000 contagiados de gripe.

En el año 2002 nadie nos dijo que no nos besáramos, nadie nos quiso vender vacunas a todo precio, nadie quiso empezar más tarde las clases. Y eso era sólo porque esa gripe no tenía apellido y no se hablaba de ella en la tele.

sábado, agosto 29, 2009

Un tío pausao

Ayer Josele Santiago actuó en la sala Taboo de Madrid y no fui a verle. ¿Por qué? Pues no lo sé, eso es lo mismo que me he preguntado yo esta mañana. Tal vez porque ya lo he visto varias veces, o porque aún no me he comprado su último disco, que salió el año pasado. En fin, habrá que solucionarlo la próxima vez. Lo del disco, lo soluciono hoy, si lo venden por ahí.

viernes, agosto 28, 2009

Tour de Bretaña: Séptima etapa. Gerande - La Rochelle

Partimos de Lorient tempranito rumbo a La Rochelle, ya fuera de la Bretaña. Antes decidimos dar un pequeño rodeo para ver algo más de la zona antes de abandonarla definitivamente, así que nos desviamos un poco para ver Guerande. Se trata de otra pequeña ciudad amurallada a la que llegamos por solitarias carretaras secundarias, por lo que sorprende bastante llegar y verla abarrotada de turistas. Además de por su casco histórico, Guerande es famosa porque se encuentra en el centro de unas extensas salinas. De modo que no nos quedó más remedio que comprar algo de sal de la zona.

Tras pasear (con momentos ahora llueve, ahora no) por la ciudad, se nos hizo la hora de comer y entramos en otro de los restaurantes recomendados por nuestra guía: Le Balzac. Un lugar agradable, casero, tranquilo y de buen precio.

De allí partimos a las salinas. A mí, la verdad, me decepcionaron un poco, porque como estaba lloviendo ofrecían un aspecto gris (nada del mar de oro blanco brillando al sol que se anuncia en la guía, obviamente).


Tras las salinas, pusimos en el GPS la dirección del hotel de La Rochelle, y hacia allá que partimos.

La Rochelle es otro de los lugares que merece la pena visitar, a pesar de la densidad de turistas por metro cuadrado. Paseando por sus calles te encuentras un montón de rinconcitos entrañables, de edificios dignos de admiración y de lugares donde comer o tomar una copa.



Nosotros pasamos allí toda la tarde y noche del día que llegamos y otro día completo y la mañana del siguiente, en la que probé por primera vez en mi vida las ostras en un pequeño bar junto al mercado que recomiendo por su trato y su relación calidad/precio: "Le Chabi".

Y nada más, de nuevo el coche rumbo a nuestro último día de vacaciones.

lunes, agosto 24, 2009

Tour de Bretaña. Sexta etapa: Auray - Golfo de Morbihan - Vannes

A la semana de viaje, era nuestro último día en Lorient. Por la mañana fuimos hacia el Golfo de Morbihan, pero parando antes en Auray, un pueblecito situado junto a una ría. Un paseo por este pueblo también merece la pena, pero sobre todo por su puerto (Puerto de St. Goustan). Al parecer allí hizo una visita Benjamin Franklin en 1776, y todavía la casa en que durmió luce orgullosa esa condición.


De ahí partimos hacia Vannes, punto de partida de una excursión en barco por el Golfo de Morbihan que habíamos reservado ya la víspera. Esta vez nuestra comida se redujo a un enorme bocata, porque no había tiempo para mucho más. La excursión de cuatro horas y pico nos llevó por el interior de este golfo (vuelvo a dejar enlace al Google Maps)desde Vannes hasta rodear la Isla de los Monjes y vuelta a Vannes. La vista agradecía perderse en esa inmensidad de agua y pequeñas islas.

Tras el paseo, recorrimos las calles de Vannes, lo que supuso una agradable sorpresa. Es una ciudad que conserva un centro medieval fortificado, numerosas casas típicas y bastantes rincones muy agradables.

Tras el paseo, cenamos en un la terraza de un restaurante moderno con comida que mezclaba lo moderno y lo tradicional a un precio razonable: el A L'aise Breizh Café, que por cierto es el restaurante de una marca de camisetas (llevo una en la foto).

Tras cenar con vistas a la ría, de vuelta a Lorient y al Festival.

Por ser la última noche que nos quedábamos, encontramos muy buenas y diferentes actuaciones. Desde una expecie de teatro experimental en el que dos personas que viven en pisos contiguos se encuentran y enamoran a través de la musica:

Hasta un grupo canadiense que metió mucha marcha a la noche.

Y tras tanto ajetreo, a dormir.

domingo, agosto 23, 2009

Reflexiones veraniegas: la trilogía

Aquí os dejo con tres nuevas entregas de esos genios de Mundo Ficción agrupadas bajo el nombre de Reflexiones veraniegas.

Empezamos con las reflexiones de los señoritos de medio pelo.


Continuamos con las reflexiones de unos frikis que intentan aprovechar la playa a su manera.


Y terminamos con las reflexiones del Cabeza y el Culebra, aparentes protagonistas de una próxima película.

viernes, agosto 21, 2009

Tour de Bretaña. Quinta etapa: Lorient-Carnac-Quiberon y vuelta.

El sexto día lo comenzamos visitando el puerto de Lorient (como dije prácticamente lo único que merece la pena de la ciudad) y el Festival de la mañana. Tras unas compras y ver un poco a un dúo gallego que daba un concierto/clase, cogimos el coche rumbo a Carnac.

El tiempo iba mejorando poco a poco. De hecho, tras pasear y almolzar en Carnac-Ville, bajamos hasta Carnac-Plage y vimos sus playas atestadas de gente porque el sol había hecho acto de presencia con bastante fuerza. Llevábamos bañadores en el maletero, pero no llegamos a bañarnos en ese momento.

Partimos hacia la zona de los megalitos, que no son más que miles de menhires dispuestos en formación en dos o tres puntos estratégicos. No deja de resultar algo curioso de ver.

En el mapa comprobamos la que península de Quiberon estaba cerca, y sin tener referencia alguna, decidimos que seguramente resultaría un lugar interesante, así que hacia allá que nos fuimos. Para que os hagáis una idea os dejo aquí el enlace a Google Maps donde podéis apreciar su forma.

Llegamos a Quiberon por esa carretera completamente recta y atravesando por el Istmo de Penthievre, desde donde se ve el océano a ambos lados de la carretera. Visitamos Port Haliguen (primera foto) y a pesar de que eran casi las nueve de la tarde, como el sol aún tenía recorrido, no pudimos resistir la tentación de darnos un bañito en su playa (segunda foto).


Tras la vuelta al hotel y reparadora ducha, volvimos a disfrutar del Festival Intercéltico, donde seguimos escuchando música, viendo actuaciones unas programadas y otras espontáneas (como la del vídeo a continuación).

Y nada más, tras comer un bocadillo de sardina ahumada al estilo tradicional, una cerveza y disfrutar de la música, a dormir.

jueves, agosto 20, 2009

Tour de Bretaña. Cuarta etapa: Rennes-Josselin-Lorient

El quinto día de viaje amaneció soleado, así que paseamos un poco por Saint-Malo antes de partir rumbo a Lorient.

La primera parada en el camino fue Rennes, capital de la Bretaña Francesa. El centro histórico se puede ver en un par de horas, y conserva todo el encanto de lo viejo. En algún que otro rinconcito podías llegar a imaginar que estás en un decorado de una película o que viajas en el tiempo, pero sólo en ese rinconcito, claro está. A la vuelta de la esquina te encuentras con el presente.

Tras comer en Rennes, cogimos carretera y manta. A mitad de camino volvimos a parar en Josselin, un pequeño pueblo famoso por su barrio medieval y, sobre todo, por su castillo, considerado uno de los más bellos de Bretaña. En la foto podéis apreciarlo desde el campanario (uno de los pocos sitios en que no pedían dinero para entrar).

La tarde empezaba a estropearse y la omnipresente lluvia volvía a aparecer. Cogimos el coche y nos encaminamos a Lorient, donde se celebraba en esos momentos el 39º Festival Intercéltico. Lorient debe ser uno de los lugares más feos de Bretaña (y eso no lo sabíamos), así que entrar en esta ciudad con aspecto industrial y sucio en un dia plomizo y lluvioso tras haber estado contemplando en los días previos lugares cargados de encanto fue un poco traumático. Al parecer, los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial destrozaron su casco urbano, y la reconstrucción no ha sido muy acertada.

Pero no importaba, porque tras una reparadora ducha y haciendo caso omiso a la lluvia, fuimos al Festival Intercéltico, que se celebra en varias carpas y numerosos puestos repartidos alrededor del puerto. Ahí la cosa mejoró notablemente. El ambiente es genial y aunque a mí no me gusta especialmente la música celta, merece la pena ir.

Esa noche encontramos un grupo irlandés más o menos tradicional con una violinista y cantante que merece la pena escuchar:

También, como la edición estaba dedicada a Galicia, resultaba sorprendente el mestizaje que vimos en la carpa Gallega:

Y, cómo no, los asturianos, siempre presentes vayas a donde vayas, tenían su propia carpa en la que pudimos entretenernos con sus bailes típicos:

Mañana, más.

miércoles, agosto 19, 2009

Tour de Bretaña. Tercera etapa: Saint-Malo y alrededores

La que he llamado tercera etapa corresponde en verdad al cuarto día de viaje. Partimos de Saint-Maló para acercarnos, río Rance abajo, a Dinan, una ciudad amurallada con mucho encanto. Lo que más me llamó la atención es la cantidad de pintores y artesanos que hay por metro cuadrado. A cada paso te encuentras una galería de arte, el taller de un pintor, una tienda de cuadros o esculturas... Y en verano hay mucha vida, muchos turistas por todas partes. En la foto, uno de ellos:

Su puerto fluvial también tiene mucho encanto y es digno de contemplarse tanto desde la propia ciudad, situada arriba, como paseando por el mismo puerto. Comimos allí, contemplando el río y los barquitos. Fue uno de esos momentos en que dices: "¡Qué bien se está de vacaciones!".

Tras comer y volver a pasear por Dinan, nos encaminamos al Cabo Fréhel, al oeste de Saint-Malo. Había algunas nubecillas, pero no tenía pinta de que se pusiera a llover.

Dejamos el coche aparcado a la entrada y comenzamos a caminar por un paisaje precioso que transmite una enorme sensación de tranquilidad. A pesar de que también acuden bastantes turistas, el espacio es tan amplio que puedes sentirte solo en medio de la naturaleza con bastante facilidad. La foto de la izquierda es del faro del cabo.

La foto de abajo de uno de los acantilados que se pueden contemplar caminando. Mires a donde mires sólo encuentras espacio abierto, mar y monte. Un relax para la vista después de tanto tiempo al ordenador como se pasa uno en el trabajo.

Sin embargo, nuestro gozo en un pozo, cuando caminábamos por el medio de la nada, comenzó una fuerte tormenta. No nos quedó más remedio que volver sobre nuestros pasos. Esto era lo único que la vista alcanzaba entonces:

Empapados hasta la médula, no nos quedó más remedio que regresar al hotel a ducharnos y cambiarnos. Ya atardeciendo y "reparados", fuimos a Dinard. El pueblo en sí es como cualquier pueblo de playa, aunque a mí me recordó bastante a Santander por la abundancia de palacetes. Pero lo espectacular es su paseo marítimo. No es un paseo marítimo como el concepto que habitualmente conocemos aquí, sino un estrecho camino que rodea la ciudad y va por playas y acantilados. De nuevo, como el día anterior, contemplamos un atardecer digno de película.

Y como la noche nos pilló en Dinard, cenamos allí. Haciendo de nuevo caso a la guía, nos metimos en una pizzería juvenil en la que encontramos un ambiente bastante divertido e incluso llegamos a presenciar la celebración de un hortera cumpleaños con cantos y baile incluido.

martes, agosto 18, 2009

Ensalada de garbanzos

En verano no hay que renunciar a comer legumbres, a pesar de los cuarenta a la sombra en algunos lugares (yo creo que mi madre nunca ha dejado de poner cocido en verano). Pero para quien no soporte comer caliente con estas temperaturas, hay otras formas. Yo hoy os propongo una ensalada de garbanzos.

Se pueden comprar los garbanzos de bote o hervirlos uno mismo. Yo hice lo segundo. Primero los puse en remojo toda una noche.

Después los herví descubiertos hora y media más o menos para que quedaran blanditos, los aparté y los guardé dentro de su agua, porque iba a usarlos al día siguiente.

Al otro día cocí también un par de patatas y cuando las enfrié se las mezclé a los garbanzos.

Aparte de eso, cocí también un huevo hasta que estuvo duro y un par de puñados de pasta. Y añadí a la ensalada un tomate, una lata de atún, aceitunas sin hueso, sal, vinagre y aceite. Y ya está una rica ensalada de garbanzo para el verano.

Obviamente, las posibilidades son casi infinitas.

Éste ha sido mi primer plato de hoy. Después unas buenas sardinas asadas. Y de postre, un melocotón. Comida sana y muy rica.

lunes, agosto 17, 2009

Concha Borrachero

Las noticias sobre De repente, los Gómez comienzan a circular. Hoy aparece en El País una entrevista con Alicia Borrachero sobre su personaje en la serie, Concha.

Aquí podéis leerla.

sábado, agosto 15, 2009

Tour de Bretaña. Segunda etapa: Saint-Malo, Bahía del Mont St-Michel

Tras partir de Nantes, llegamos a Saint-Maló a eso de las seis de la tarde, con un sol radiante y la playa llamándonos para refrescarnos un poco. El hotel estaba justo enfrente de la Playa del Sillon, así que subimos las maletas, nos cambiamos, y bañito que te crió. El agua estaba un poco fría, pero nada que no pudiera resistirse. Y la verdad es que la playa de St-Malo está muy bien. Si no, mirad las fotos (que no son del día de la llegada, lo digo por las nubes).


Tras la pertinente ducha, salimos a pasear por la ciudad y cenamos en un sitio bastante recomendable (por si vais) que se llama "La Dent Greuse", es el sitio en el que me veis zampando mejillones. Los precios y las cantidades de los platos están muy bien sin que por ello baje la calidad.

Para bajar la cena, nada mejor que una copita. Por casualidad encontramos un sitio especializado en ron, el "Rhum Bar". No estaba nada mal. Como curiosidad (después descubrí lo mismo en más sitios) tenían muchos tipos de ron macerados con distintas frutas, hierbas o especies (naranja, menta, melocotón, canela...). Me pedí un chupito de ron macerado con naranja y estaba bastante rico.

Y nada, al día siguiente, visita al espectacular Mont St-Michel. Un sitio al que hay que ir, por muy turístico que sea. Su perfil ya es algo digno de verse, pero subir por su única calle y llegar a la abadía (ya digo, a pesar de que éramos millones de turistas), también merece la pena. Y una vez arriba, mirar alrededor y comprobar el lugar en el que está enclavado, no deja de asombrar.

Haciendo caso a la guía de viajes que llevábamos, no comimos en el mismo monte, sino que fuimos a cinco o seis kilómetros de distancia a comer a un sitio pequeño en medio de una carretera, el "Auberge de la Baie", comida casera (yo me tomé una cremita de legumbres, que para entonces ya había empezado a llover bastante y apetecía) también a buen precio y ambiente tranquilo.

La pena fue que la lluvia arreció en lugar de amainar, así que recorrimos la Bahía del Mont St-Michel en coche pero bajando lo justito. Eso sí, con parada en Cancale porque merece la pena una visitilla incluso bajo la lluvia.

A eso de las siete u ocho de la tarde dejó de llover, pero ya estábamos de vuelta en St-Maló. Como al sol le dio por asomar, recorrimos la muralla entera admirando un atardecer digno de película y acabamos cenando en una creperie algo retirada de las principales calles (atestadas de turistas) pero que ofrece una crepes muy buenas. Ya los había pedido en Nantes, pero repetí el relleno con Saint Jacques, que no deja de ser otra cosa que vieiras.

Y así, poquito a poco, se acababa el tercer día de viaje.

jueves, agosto 13, 2009

De repente, se acerca

Pues ya se van viendo promos. La cosa está al caer.

Tour de Bretaña. Primera etapa: Nantes

Tras llegar en vuelo directo a Burdeos, alquilamos un coche y los tres nos plantamos en Nantes en un periquete. Digo los tres porque el tercer compañero de viaje, inseparable, fue nuestro GPS, insusituible. Oye, que le dices que te lleve a la puerta del hotel, y el tipo sabe cómo ir por el camino más corto.

En Nantes sólo íbamos a estar día y medio, pero es tiempo más que suficiente para ver la ciudad. El centro histórico está bastante bien (abajo os pongo tres fotos de ejemplo), y la ciudad parece agradable para vivir, pero lo que más me llamó la atención fue la Isla de las máquinas.



Para mí visitar la Isla de las Máquinas fue como sumergirme en un viaje por el tiempo, en volver a ese momento de la infancia en que aún crees en la fantasía. Todo tiene un aire retro, un aspecto futurista y antiguo a la vez. Os pongo un par de fotos del taller.



Creo que siguen construyendo máquinas. De ser así, dentro de no mucho Nantes será muy visitada por la espectacularidad del proyecto que parecen estar acometiendo. Como muestra os dejo un momento del paseíto del enorme elefante.


Y nada, tras una comida y un café, volvimos a coger el coche, a sacar el GPS de su funda (él apenas probaba bocado) y partimos rumbo a Saint-Maló.

lunes, agosto 10, 2009

Regreso a la dura realidad

Ya estoy aquí, ya llegué. Lo que pasa es que me he encontrado con un pelín de lío a mi regreso, así que hasta que os pueda contar con más detalle, os dejo dando vueltas en el tiovivo de Nantes.